sábado 25 de febrero de 2012

El día del Ángel


Parece mentira pero hace ya un año que El Ángel abandonó su cuerpo para ser más Ángel que nunca, aunque eso dejara dolores y vacíos difíciles de soportar para sus papás.

Sigue cuidando de tu madre, que tanto te añora, allá donde tu espíritu aún sigue inundando de amor el recuerdo del tiempo que pasaste con ella, y que ha de alcanzarle, tal y como dice, para esta vida y otras dos más.

Siempre en nuestros corazones

miércoles 22 de febrero de 2012

Huevos con bechamel (O hasta luego nada más)

Hoy me fui con las niñas por la tarde a la biblioteca para hacer tiempo y dejar al santo sólo para que limpiara la casa. Quedándose uno sólo, cunde más.

Te cuento esto Pe, porque sé que estas cosas te encantan, y que esa espinita que ya tenías desde pequeña; tal y como me contabas en la reivindicación de la igualdad, se va desclavando día a día con los avances en nuestro día a día.

Avances a los que has contribuido no sólo en lo profesional, y muy bien además, sino en lo personal, recordándonos siempre toda tú, con tu actitud, el respeto que una mujer se merece más allá de su equivalencia con un hombre.

De lo importante que es sentirse bonita, tanto por dentro como por fuera, sin ser necesariamente superficial por ello.

De dedicarse tiempo a una misma por que sí (los domingos por la noche, para mí) y no necesariamente por nadie más.

Fuerte, constante, cabezona, luchadora ¡y ahorradora! Siempre te pongo de ejemplo de que no por ser joven, se ha de ser irresponsable, inmaduro, inconstante o inconsciente: conociéndote nadie podría poner nunca jamás la juventud como excusa.

Llegamos de la biblioteca las niñas y yo, y las pongo en remojo. Lo bueno de que se lleven 7 años casi completos, es que pueden vigilarse la una a la otra en el baño, mientras el santo pela 7 huevos hervidos en el vertiginoso tiempo de 40 minutos, y yo termino la bechamel
 (truco de Peter: se cubren en un cazo con agua, y se ponen a hervir en la vitro, cuando arranca a hervir el agua se apagan y se les deja en ese calor residual 20 minutos ¡hechos! eso sí, no es para unas prisas) 

He tenido algunos minutos en la tarde, podría haber leido el e-mail en algún hueco. Pero no he querido.
Recibido hoy 5 minutos antes de que terminara nuestra jornada laboral, y habiendo leido las primeras frases, decidí que quería leerlo a solas, y llorar nuestro hastaluego tranquila y con tiempo de responderte como mereces, y como la situación merece también.

Se cortan los huevos cocidos en rodajas, les pongo queso en polvo por encima, y luego una bechamel en su punto: ni clara ni espesa, en el punto medio. A la nena grande se le ha ocurrido que le pusiéramos bacon pequeñito por encima, y orégano además de más queso rallado para que supiera a pizza. Gran idea, han quedado deliciosos ¡y hasta escasos!

Los he gratinado unos minutos en el horno. No sé cuanto tiempo, hasta que quedaron dorados.


Es una cena ideal para todos, bebé incluida, a la que pronto tendremos que empezar a llamar nena pequeña al ritmo que crece. Le hemos chafado bien el huevo en la bechamel, y aunque no ha comido mucho, lo ha disfrutado bien. Esta es una foto de coliflor con bechamel...que viene a ser casi lo mismo en cuanto a montaje. Eso sí, a los huevos les he puesto mucha más bechamel. No hay foto de los huevos, se los volvieron a comer antes de sacar la cámara de la funda.

He cenado lentamente, hemos recogido tranquilos, y hemos acostado a las niñas. Quería sentarme con todo hecho y leer tranquila tu correo...no de despedida, sino de hastaluego. Sabía que iba a llorar y que querría contestarte. Necesitaba tener tiempo de hacerlo, y de hacerlo aquí, en mi blog, mi sitio más privado y más público a la vez. El sitio sin rostro que me permite sacarme de mí misma y llorar sin contención.

Es la primera vez que la crisis me hace llorar, y aunque debería estar feliz porque al menos conservas el trabajo, y continuamos las cuatro bajo el mismo paraguas, a un golpe de extensión interna y de un e-mail...no puedo dejar de llorar mientras te escribo. Son los compañeros los que hacen que los trabajos malos sean mejores, y que los buenos sean superiores. Y son las compañeras que más que eso son amigas, las que hacen la diferencia definitiva.

Pienso en los abrazos que dabas por la espalda en lo malo, en lo regular, y porque sí, que hace que todo sea más llevadero, y además de llorar sólo deseo que pronto encuentres y hagas un grupo nuevo de compañeras que puedan disfrutarte toda tú, y las lleves esa vida y esa manera de verla que tú tienes.

Pe práctica, Pe resolutiva, Pe tierna pese a su cobertura dura. No te deseo suerte porque no te va a hacer falta. No te deseo amor porque ya lo disfrutas. No te deseo amistad porque la tienes y la mantienes.

Sólo quiero darte las gracias, por estar en mi vida, y por haberme dejado entrar en la tuya.

domingo 19 de febrero de 2012

El viaje del Elefante, de José Saramago

Me encanta la cita con la que empieza este libro: "Siempre llegamos a donde nos esperan" del Libro de los Itinerarios, que soy incapaz de encontrar, ya que al googlearlo, es inevitable que todas las referencias sean al propio citador, Saramago, y no al árabe que por lo visto allá por los años 1040 escribió una larga enciclopedia con todos los lugares del mundo. Por lo visto no conservada.

Me muero de la curiosidad.

Este libro (como libro físico) tiene anécdota para contar. Abrieron una librería con librera y librero en nuestro pueblo. Y digo librería, porque hasta ahora lo que teníamos eran varias papelerías con libros en un rincón, y algún librero, no lo niego, pero con poco que recomendar, y mucho por encargo.

Así que estábamos como niños con zapatos nuevos, y para dolor de nuestro bolsillo, pasamos de visitar la biblioteca cada semana, a visitar la librería (tuvimos que dejar de hacerlo tan a menudo, claro)

Me gusta de esta librería que lo es: o sea, que prima la lectura, y el compartir, así que también tienen de trapillo muy barato.

En la zona de libros nuevos lo vi: El Viaje del elefante. No es un secreto que me encanta Saramago. 21 euracos.

Me paseo por los de segunda mano, y casi nuevo...yo creo que sin una sola lectura, el mismo libro: 3 euros ¡qué gozo! Lo cogí como un tesoro, este no se me escapa, mientras miraba más cosas con la nena.

Otra con pinta de loca de la vida por los libros como yo, se me acerca a preguntarme lo evidente, con ojos codiciosos:

-Te lo vas a llevar, ¿verdad?
La sonrío muy grande, porque yo también lo hubiera intentado, y la confirmo que sí.

No vuelvo a recordar esto hasta 2 meses después que me lo empiezo a leer, y me siento mal por aquella loca por Saramago como yo que tal vez lo hubiera devorado el mismo día. Y me gustaría haber estado rápida de reflejos, y haberle dicho que se lo prestaba en cuanto lo terminara.

También he llegado a pensar si no debería llevarlo al mismo sitio, y revenderlo para que ella, u otro, lo encuentre y lo disfrute....pero ¡no puedoooooooooooooooooooooooooo!

Porque leo...y releo. Soy una relectora empedernida, y compulsiva, de forma que releo cada año una lista de los mismos libros. No es matemático, quien dice un año, dice 15 meses. Releo compulsivamente mis favoritos, extrañándome de haber podido no fijarme en esto, o en aquello la otra vez. Releo refocilándome en el estilo de aquel escritor o escritora que tiene la virtud de transportarme sin concentración ni esfuerzo a donde él o ella quieren.

El problema de releer es que cada vez tu lista se hace más grande, más imprescindible, y eres poco permeable a que entren cosas nuevas susceptibles de entrar en esa lista porque el listón cada vez está más alto (en tu listómetro particular) y te estresa elegir y te cabrea descubrir que has perdido el tiempo en algo no ya que no merezca relectura, sino casi la primera lectura.

Releo sin cesar Fortunata y Jacinta. Releo sin descanso Cien Años de soledad, y no entiendo como nadie que quiera evadirse, no lo haga con ese libro. Releo siempre con sorpresa El amor en los tiempos del Cólera, no siendo Gabo mi favorito en toda su bibliografía. Releo compulsivamente a Delibes y a Isabel Allende, para despejar las mezclas que se me hacen entre La Casa de los Espíritus y Paula. Releo De Amor y de Sombra, y Eva Luna. Releo los Cuentos de Eva Luna porque son cortos y caben entre cualesquiera otras cosas, en las esperas de cualquier sitio. Releo Malena es un Nombre de Tango, y Los Aires difíciles de Almudena Grandes, y Atlas de Geografía Humana. Además de Fortunata y Jacinta comienzo a echar de menos releer todo lo demás de Galdós.

Estoy deseando releer Crimen y Castigo, y Ana Karenina, e Historia de dos Ciudades, y me pregunto por qué tardé tanto el leerlos por vez primera.

Cuando descubro un autor lo exprimo hasta el final, hasta donde puedo encontrar toda su bibliografía, por eso suelo gastar poco contemporáneo, porque si te gusta el autor, tienes que ESPERAR. Con los antiguos o los de larga trayectoria no tienes ese problema, sólo tienes que recopilar. Y luego lamentar que ya están muertos, y que ni esperando saldrá nada más.

Volviendo a Saramago...es otro de los que ya, irremediablemente tengo puesto en la lista de los releibles. Pero no empezaré a hacerlo, si puedo contenerme, hasta que no avance en su bibliografía completa. Estoy deseando volver a La Caverna, el primero suyo que me leí, y El Evangelio según Jesucristo. Y por supuesto, El Viaje del Elefante.

Leer a Saramago es difícil al principio, pero si le das la oportunidad, en 25 páginas ya te has acostumbrado a la falta de guiones para marcar el diálogo, y a las mayúsculas para indicar el cambio de voz. Por lo mismo, faltan las mayúsculas para todo lo demás, nombres propios que quedan reducidos a la comunidad del resto de los sustantivos comunes, valga la redundancia.

Tengo algunas excepciones a la relectura, que recopilaré en otro post. Esto está tan largo, que ni yo creo que lo relea nunca más.

Aludiendo a Pseudosocióloga en sus comentarios en este post, aún habiéndome gustado e impresionado a partes iguales Ensayo sobre la Ceguera, jamás volveré a leerlo.
Es como La lista de Schindler, o La vida es Bella, peliculones. Pero mira, para sufrir ya sufrimos bastante en la vida cotidiana, como para repetir en un libro.

Por otra parte creo que dejo clara mi postura respecto a El Viaje del Elefante: absolutamente subjetiva por mi admiración por Saramago, parece ser que fue una historia real, que Saramago recrea con su peculiar punto de vista (y escribo en minúscula, cómo hacía él):

El viaje (a pie, por supuesto) de un elefante que el rey juan III de portugal, regala a su primo el archiduque de austria. La entrega del elefante por parte de los soldados de portugal, a los austriacos en extremadura...es de lo mejor que he leido ultimamente. Solo Saramago es capaz de recrear la estupidez humana con esa ironía que no lo parece...porque sólo cuenta.





Notas para otros posts:

-Excepciones para la relectura
-De lo que pienso con la cita de "Siempre llegamos a donde nos esperan"

Pd. He abierto otra página, Mis Lecturas, en otra pestaña de este blog. Por favor, si algún alma caritativa puede explicarme cómo poner este post allí,  estaré tan agradecida que pagaré en carne (envío redondo de ternera asado a su domicilio)

lunes 13 de febrero de 2012

Pollo bailarín casero (Caminante no hay camino, se hace camino al andar)

El sábado pasado la nena estaba viendo Doraemon, que para quien no los conozca (ya es difícil, que llevan casi o más de 20 años en antena) es un gato cósmico en la casa de unos japoneses, compañero de Nobita, el niño. La madre es una loca perdía, que tendrá su lado bueno, como tenemos todas, pero a ésta pobre, siempre la sacan gritando.

Pues en esas estaba la mujer, chillándole al niño para que recogiera el cuarto de una vez, así que le digo yo a la nena:

-Anda, mira, una loca, gritona como yo para que hagas las cosas-
Y mi nena va y me mira, con esos ojazos grandes y esa mirada laaaaaaaaarga y dulce que tiene entre chispa y chispa mientras niega con la cabeza.
-No, mama, porque ésta entra gritando en la habitación por la mañana, y tú entras contenta, e ilusionada y me despiertas bajito y haciéndome cosquillitas, pedos y bocaos....

¡Toma ya! Yo con complejo del sargento de hierro, ¡y resulta que en el madrómetro me he salido por arriba!  ¡Toma, toma y toma!

La bebé este fin de semana dió un máximo de 6 pasitos sola ¡todo un logro! Descubrí que con unas zapatillas deportivas con más superficie de suela se ha sentido más segura y agusto.

Hoy es 13 de febrero, mañana es el día de los enamorados, y hoy los tres hemos asistido a ver como al dejarla sola en el centro del salón (de pie se mantenía bien) ha puesto la mirada en "modo bi-pedestal on" y ella solita ha alcanzado la mesa del centro. 
Quince pasitos quince de los suyos ha contado su hermana en voz alta.

Así que espero no olvidarlo, y apunto aquí, y de paso comparto: que le salieron sus primeros dos dientes (inferiores) durante nuestras vacaciones de final de septiembre, coincidiendo casi con nuestro aniversario de boda. Que los superiores los divisó su prima mayor el día de Navidad. Y que ha empezado a caminar casi por el día de los enamorados.

Y me recuerda a Serrat, y Machado, y su Caminante no hay camino, se hace camino al andar, con la bebé ya haciéndolo por su cuenta. Y recuerdo que hace casi justo 2 años lloriqueaba yo aquí por entonces, tomando de nuevo a Serrat para cantarle a la burbujita que vino y se resistía a quedarse. Sirva esto de agradecimiento a todos los que me acunásteis con vuestro consuelo, y para recordarnos, que hoy estamos aquí, lamentando, y mañana celebrando ¡todo pasará, sobre todo lo malo!

Y para que no se diga que aquí no se pone de comer, pongo mi receta del famoso pollo bailarín (versión casera, la versión del extranjero, o comprada fuera, aquí) Es una receta que también vale para todos (bebés incluidos que ya comen) ya que ¿quien, aunque sea con 4 dientes, no come pollo bien picadito y chiquitito?

Se coge un pollo, y se le lava bien por dentro, y por fuera. El pedazo de cacho de trozo de grasa que tiene en el culete, yo lo tiro, porque me da mucho repelús, pero eso va en gustos.

Se le sala bien salado, por dentro y por fuera, con generosidad.

Aparte teníamos que tener preparado (por si no lo he dicho) 4 ó 5 dientes de ajo gordos bien picaditos, que habremos puesto en una taza con aceite de oliva virgen extra.

Cogemos al pollo con una mano, y con la otra nos untamos del aceite y del ajo, y se lo ponemos ¡ojo! entre la piel y la carne del pollo, con mucho cuidadito de no romperla. Llegaremos hasta donde podamos, bien hecho se puede llegar a todo el pollo poniéndole este unte bajo la piel sin que se nos despegue y se rompa del pollo en sí. Ponemos unte también por dentro del pollo, y cuando sólo nos quede aceite, y el ajo se haya terminado, le masajeamos la piel por fuera con ese aceite, o con el resto que nos queda en las manos.

Exprimir con la mano las dos mitades de un limón encima del pollo. Tirar el limón. Bueno, mi madre se lo metía entero por el culete, pero a mí, me parece una indecencia. Yo lo tiro.

Regar el pollo con medio vaso grande de vino blanco (si es bueno, mejor) y medio de agua. Poner en el horno precalentado a 200 ºC abajo y arriba 10 minutos, y luego dejar sólo el calor de abajo para que no se achicharre durante más o menos, otros 60-90 minutos, a ojo, dependerá de vuestro horno. Regar de vez en cuando, o darle la vuelta al pollo (de ahí pollo bailarín, por las vueltas, método que practico en casa)

Acompañar de patatas fritas y si es posible, de pimientos fritos. Si son jalapeños, mejor.
Porque un pollo asado de domingo, si no va con patatas fritas y pimientos, ni es pollo asao, ni es ná!


(idea para los bebés: acompañadlo con un poquito de puré de patata si aún no comen patatas fritas)

Ojo a la foto: ¡Así es como NO hay que hacerlo! el ajo va dentro de la piel, no por fuera, que se quema. Además, hay que utilizar una fuente más grande, que si el pollo está bien muerto, no hay peligro de que escape. Otro día pongo la foto del resultado, que aquí en esta casa se destaza al pollo mientras estoy sacando la cámara de la funda.

¡Y si amas, celebraló, gritaló, y brindaló!

jueves 19 de enero de 2012

Un año de amor (o Pie-pai en americano-de manzana sin leche)

Buenas....

Hoy, ahora, hace exactamente 12 meses y 12 horas que estoy en este mundo. La tal ma-ma mamamamammama (a veces se lo digo, y se pone de un contento!!!) ha pasado el día echando cuentas de lo que hacía (hacíamos) tal que hace un año, que si los dolores, que lo que tardaba yo en salir, que si que miedo y qué largo, que si que grandota y hermosota fui, que si "madre como pasa el tiempo" que si "se nos va el bebé" que si "¿qué narices hemos hecho con este año, que se nos ha evaporado?"...¡más boba estaba! Bueno, pa-pá (papapapapapapapa) también andaba con cara de tonto, muy contento y también un poco raro. Ma-ma dice que ha decidido dejar de fumar ¡justo hoy! y que la tiene un poco harta. Bueno, muy, muy harta y que esto va a acabar muy malamente, o fumando él, o volviendo ella a fumar.

¿Qué será eso de fumar? Por lo visto no hacerlo, parece un gran regalo para mi cumple.

En fin, mi ta-ta me ha hecho una corona rosa con picos y pintadita, muy bonita, y yo me la he quitado y me la he puesto muchas veces, y decían Ohhhhhhhhhhhhh, ¡bieeeeeeeen!, y me han puesto una tarta de-cito textualmente-"Masa de empanadillas extendida, con trozos de cinco manzanas pochados con un culín de agua, 5 cucharadas grandes de azúcar, una ramita de canela, y un poquito de canela molida. Se cubre con más masa de empanadillas, y se hornea pintado de huevo" Dicen que así la yaya, que es alérgica a la leche podía comerla.

Pues eso, que la tarta tenía un 1 con fuego (ojo-que-quema) arriba ¡ésto era!

Pa-pá me había estado enseñando hace muuuuuuchos días a juntar los labios y soplar como el viento Uhhhhhhhhhhhhhhh Fuuuuuuuuuuuuuuuuu Uuuuuuh. No he tardado mucho en aplicar la teoría, y creo que en alguna de las 4857 fotos que me han hecho, saldré bien retratada en tan glorioso momento. Me han cantado dos canciones muy bonitas de cumpleaños que decían mi nombre, y me miraban todos ¡más chulo! Además mi ta-ta sabe tocar Cumpleaños feliz al violín, y a todos nos ha gustado un montón.

Mientras ellos se ponían morados de langostinos y mejillones, a mí me han dado las bolitas de gusanitos que tanto me gustan porque dicen que hoy es fiesta. Otros trozos me dan arcadas, pero éstos los soporto bastante bien y no me importa repetir varias veces.
He intentado meter dos a la vez, pero la aguafiestas de mamá no cree que sea buena idea...Dice que solo tengo 4 piños y que con eso aún, no vamos a ningún sitio. El puré eso sí, lo quiero finito, finito...¡sin tropezones! y el biberón sin un grumo ¡que yo soy una gourmet como pa-pá, y me gusta todo muy en su punto!

Se han reído mucho y yo me lo he pasado muy bien...tanto como otros días, porque como todo es nuevo para mí, pues todo me hace ilusión. Esta gente está muy loca, y se ponen a aplaudir con cualquier chorrada que se me ocurre hacer. A veces ni sé que he hecho, así que repito, hasta que vuelve a caer el super-aplauso, que es como cuando cantamos Palmas Palmitas ¡una de mis canciones favoritas!

Últimamente me aplauden mucho cuando me pongo de pie y avanzo sin ponerme a cuatro patas. Solo doy un pasito. Dos como mucho, pero oye ¡que se vuelven tontos perdidos! yo no he visto cosa igual ¿acaso no ven que gateando soy un hacha, y voy mucho más rápido?
Pues una cosa os digo, que de momento...creo que voy a seguir por el suelo unas semanas más, que no es cosa de ir renqueando otra vez, lentamente a dos patas, con lo bien que controlo yo a cuatro....vamos, que tengo el récord de llegar en 2 segundos y 3 milésimas a un enchufe, ¡sólo por ver la cara de histérica que se le pone a mi madre!

En fin, que el día de hoy ha tenido novedades, como casi todos los días, y no sé si mañana se repetirá lo de la tarta esa, pero vaya, que estoy deseando que me pongan la vela de nuevo, ¡para que papá vea lo bien que voy a soplar mañana y me vuelvan a aplaudir!

viernes 13 de enero de 2012

El mundo rosa (o tol mundo é güeno)

A mí antes no me gustaba el rosa, ni vivo ni muerto, ni palo ni fucsia (o rosa fuuuuurcia como decía mi nena grande). No es que lo detestara, es que me era indiferente.

De hecho, cuando estaba embarazada de la nena, aunque nos habían dicho que era niña, no tenía nada rosa. Primero porque no me fiaba, ante aquella frase del ginecólogo: no parece tener pene, así que puede que sea una niña. Segundo porque yo aún iba de madre moderna y guay y las palabras no bélico-no sexista iban a ser mi mantra. Luego descubres que si no tienen espada, juegan con palos a lo mismo...

Y nació mi niña, tan ojazos...¡tan morena! ¡tan gitana como era! Sí, sí, canto como Antonio Flores, pero...es que era así. Y los trajecitos neutros que yo tenía para ella ¡ay mi niña! qué poco la favorecían. Recuerdo con especial horror un conjunto amarillo de lana que la sentaba...no mal, lo siguiente.

Y alguien me regaló algo rosa. Y mi niña tan ojazos, tan morena, ¡tan peludita como era! resplandeció entre el rosa. Era como un algodón de azúcar. Nunca había visto tan claramente en una persona que un color le sentara tan bien. Bueno sí, igual que a su padre las cosas blancas.

Se me desató la locura por el rosa, y la verdad es que todos le favorecían. Tanto me gustó que por primera vez en mi vida, yo me compré prendas rosas para mí misma ¡y me encantaban!

Fue más o menos un par de años después que pasamos (no habíamos vuelto a hacerlo) por ciertos túneles cercanos al hospital donde ella nació. Ya digo que no habíamos vuelto a pasar por allí, y no sé por qué, todos los recuerdos me vinieron, pero con una extraña sensación: que en esos días en los que ella nació, cuando volvíamos a casa, yo me sentía rosa.

¡Sí! pero no cuadraba con mis recuerdos, con mis pensamientos de entonces. Yo en ese coche volvía apoyada en un muslo por el dolor de los puntos y lo demás....había llorado hasta 10 minutos antes porque la niña no comía, ni se enganchaba a la teta, ni nada, y nos echaban del hospital a casa en esas condiciones ¡la niña no comía ay madre! a la vez que estaba deseando que llegáramos a casa ¡y esa responsabilidad, esa tremenda responsabilidad que me había caido para toda la vida! Sí, que me había caido para toda la vida, ni siquiera metía al santo porque la niña era como una extensión mía, la pobre, y las tetas para alimentarla también, toda para mí, de día y de noche.

Que queremos a nuestros hijos no es discutible. Que nos agobian las responsabilidades sobre ellos, tampoco es discutible.

Por eso me extrañó aquel recuerdo de sentirme rosa, pero es la eterna dicotomía entre sentir, y pensar. Entre el corazón y la razón, el enfrentamiento entre ambos que siempre nos complica pelín la vida.

¿Cómo no iba a sentirme rosa? ¡si había tenido a mi primera hija! ¡si cumplía mi mayor deseo desde pequeña, tener hijos! ¿y como no iba a tener esos pensamientos tenebrosos, si había una persona en este mundo, absolutamente desvalida que dependía de mí por completo? ¿Si yo no la cuidaba bien, y la quería mucho, quien más en este mundo iba a hacerlo? Sentir en rosa, pensar en negro...

Menos mal que el santo fue ocupando el sitio que le correspondía en la reciente vida de su hija, tomando parte del peso de ese terrible saco de responsabilidad que me había cargado yo sola en mis pensamientos, en esa vorágine de hormonas que suben, que bajan, con puntos frescos y 80 horas sin dormir....

Luego ya controlas la situación, y dominas los pros y los contras, y sin darte cuenta eres veterana. Y te dejas llevar tranquilamente por el rosa, que aplasta ampliamente a los pensamientos y miedos negros, e incluso vas, y repites la jugada, pero esta vez vas dispuesta a sumergirte en el rosa por completo porque los pensamientos van bajo control...más o menos. Que ya sabes a lo que vas, ¡y a veces eso es peor! Pero todo lo demás se te hace al final, prevenida, absurdamente fácil.

De la repetición hace ya casi un año...pero la bebé tendrá post a propósito, y aparte.

Estoy pensando en cambiar el color y el fondo del blog, y no sé por qué me siento lila, o serenamente verde, aunque me sigo sintiendo cómoda siempre entre el rosa favorito de mi nena porque la vida entre ellas, lo es.

Vivir la vida rosa es fácil cuando te abandonas a sus risas y sonrisas, y conversaciones, cuando no miras facturas, ni escuchas la radio, ni ves el telediario.

Porque el mundo tiene a bien (a mal más bien) empeñarse en sacarme del rosa a mazazos cuando no se encierra como debe de ser a asesinos y encubridores de adolescentes, cuando notas las horas de insomnio de otros padres por sus hijos e hijas, cuando no hay dinero para investigar, cuando no hay para investigar enfermedades que afectan a niños...cuando los amigos sufren, cuando la familia sufre.

Ojalá la vida siempre fuera rosa. Que no lo sea no impide, ni nos debe impedir, visitarlo todas las veces que nuestro maltratado corazón lo necesite para reponerse, y volver a salir a este mundo feo, horrible e injusto, a sonreir a todas esas personas güenas que hay por el mundo esperando que las sonriamos.

Hoy no hay receta de cocina, no pienso andarme con remilgos a la hora de escribir tratando de buscar tema y receta, que si no, no escribo nunca. Además, que siempre hay alguien en comentarios que sí que saca la relación con una receta.

Pero sí voy a dar la receta hoy para vivir el máximo tiempo posible en el rosa, el que hace que salgamos más fuertes a la selva: poned un niño o niña en vuestra vida, de amigos, de vecinos, de tu familia, tuyos propios. Hablad con ellos, escuchadlos, jugad. Son anestésicos contra la realidad. Son un oasis en el desierto.

Son la receta de la felicidad, la vida nueva y la ilusión en la esperanza de un mundo con su visión...

domingo 8 de enero de 2012

El anillo, la colonia, la muñequera, el lomo (o lo hemos vuelto a hacer de nuevo)

En el trabajo de su marido no convenía llevar alianzas ni anillos puestos, para evitar enganches y accidentes que ya se habían visto. Por ello cada vez que en las ocasiones especiales, el descolgaba el anillo de su sitio habitual para llevarlo en su dedo anular derecho, ella sentía ante aquel brillo inusitado un vuelco en el corazón, de nuevo mariposas en el estómago y una sonrisa picarona volvía a su rostro.

Recuerda aquella vez que, adolescentes y él en su papel muy duro a lo Dany Zuko, fingía no escucharla cuando ella, oliendo una muñequera de él, mencionaba lo bien que olía. Para ella el olfato fue siempre su sentido más desarrollado, el que mayores placeres y mayores disgustos también la había provocado.

Por eso, aquella tarde de espaldas a la gran escalera que separaba la calle del local donde quedaba siempre toda la pandilla, supo que él se acercaba, porque el olor de la muñequera le precedía como una señal, como un heraldo. Olía a Crossmen y ella sin mirar supo que él llegaba, y que se había duchado en esa colonia para impresionarla porque, aunque parecía que no la miraba, o no la escuchaba, no dejaba de hacerlo.

Mientras ella se observa al espejo, 20 años después, ve con el rabillo del ojo el anillo colgando del bote friki de colonia de Spiderman, que la nena grande le regaló con todo su amor; cuelga esperando de nuevo otra ocasión para ser lucido. El Lacoste y el Hugo Boss se acabaron justo a tiempo de no poder ser repuestos, pero el sonríe mientras se pone un poquito de "Eau de Spiderman" como aftershave.

También ella sonríe cuando en la balda del supermercado encuentra por casualidad el pack de Crossmen que él usaba en su juventud, y que, éste sí, pueden permitirse ahora que han vuelto, como antes, a disponer sólo de sus dos sueldos, que no es poco. Los Reyes Magos lo encuentran, y lo envuelven cómplices, y él sonríe cuando lo abre y seguro, recuerda aquella muñequera. Mientras su nena grande luce también regalo de Reyes muñequeras de adorno de sus tiempos. Muñecas y muñequeras, de antes, y de ahora.

Y han vuelto a hacerlo, han vuelto al principio. Y aunque tienen menos dinero que antes, son más ricos ahora, porque sólo dejándose llevar por la ilusión de las risas de su casa, ajenas a la crisis, son capaces de abstraerse de los problemas que hacen vomitar, tener insomnio y hacer calenturas en los labios por la incertidumbre.

Volveremos a hacerlo, lo estamos haciendo, como lo hicimos antes.

Hemos vuelto a curar un lomo. ¡Somos incorregibles!





 

jueves 29 de diciembre de 2011

Menú de Nochevieja (o cocinar, y cocinar, Relleno de Pavo)

En nochevieja viene la familia de mi santo a nuestra casa, y junto a mi madre, nos comeremos las uvas. Estoy muy ilusionada preparando el menú, y la lista de la compra ¡hasta dibujando la composición de la mesa y el orden de los platos! No es mucho guisoteo, pero sí  tiempo y dedicación. Os pongo el menú, por si a alguien le da alguna idea:

Entrantes fríos

Canapés de ahumados con huevas
Canapés de cangrejo
Tabla de ibéricos
Foie al Pedro Ximénez

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Entrantes calientes

Almejas al vino
Navajas a la plancha
Gula al ajillo

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Relleno de Pavo
con patatitas francesas

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Sopa de almendras
Piña natural en su jugo

Las navajas a la plancha será la primera vez que las hago (siempre las habiamos comido..."a la lata" o a la plancha, pero en restaurante). La gula es bien facilona, así como las almejas al vino, de las que ya puse receta. Los canapés no tienen mayor misterio. Yo pongo los ahumados con rodajita de tomate debajo, y huevas por encima. Los de cangrejo son una pasta que es receta de mi hermana y que es ¡deliciosa!

Picadillo de cangrejo:
Picar muy pequeñito (en picadora mejor) cebolla, perejil, palitos de cangrejo, huevo duro y un poquito de pimiento. Mezclar con mayonesa y extender sobre los canapés. Una delicia.

El relleno de pavo (que no es lo mismo que pavo relleno) es un plato que ya he hecho en dos ocasiones y es bien rico, jugoso y creativo, ya que admite mil y una variantes. Se puede hacer con pechuga de pavo fileteada, aunque también sirve la de pollo, y es tan fácil que ya no se justifica hacer una triste pechuga a la plancha por no tardar.
Se extienden las pechugas juntas unas sobre otras, haciendo una capa, para luego enrollarlas todas juntas en un "redondo" común. Sobre esa capa vais poniendo lo que os pida el cuerpo, lo que haya en la nevera, o algo más currado como por ejemplo mi relleno de nochevieja: carne picada, una loncha de bacon, un salteado de setas, piñones y aceitunas negras. Pero la imaginación al poder ¿eh? que el mundo de los ingredientes es amplísimo.


Se enrolla todo el paquete con cuidadito que no queden huecos por donde se salga el relleno, y se ata. Enharinar y dorar en una cazuela con aove (aceite de oliva virgen extra) por todas partes para que quede bien sellado. Sacar y reservar.


Rehogar una cebolla bien picadita, 2 ajos, 2 manzanas cortadas y 3 zanahorias picadas. Cuando esté ligeramente pochada la cebolla, añadir un chorrete de whisky, o coñac, algo. O vino blanco, si es bueno, mucho mejor. Sobre todo si es el que vais a poner en la cena. Dejar evaporar el alcohol, añadir el redondo de pavo, cerrar la olla exprés (¿dije que uso la olla exprés para esto?) y dejar cocer lo justo de hacerse las zanahorias y las manzanas, ya que la carne se hace muy rápido.

Sacar el redondo, quitar el cordel y cortar en rodajas gorditas. Pasar muy fina por la batidora la salsa y emplatar. ¡Se admiten ideas para otro tipo de salsas!




El foie con Pedro Ximénez es la estrella de la noche. Pensábamos quitarlo este año del menú, y por aclamación popular ha sido imposible eliminarlo. Es muy sencillo también, aunque lleva un ratillo. El foie el que os parezca, mejor si es natural, claro, pero también sirve uno medio bueno. Lo importante es la salsa que lo acompaña por encima: Se cortan 3 cebollas gordas bien picaditas, y se rehogan en aove. ¡Que no se doren! tienen que quedar pochadas y blanditas. Cuando estén así, ¡nada de crujientes! se les añade un buen vaso  grande de vino Pedro Ximénez y removiendo se deja reducir hasta que se hace una textura gelatinosa, espesita. Retirar del fuego y pasar por el chino (nada de batidora) con amor, dale que te pego hasta que salga por el otro lado una especie de confitura finita ¡deliciosa! y hasta que se te salga el hombro de la clavícula. No tengo fotos, pero cuando las tenga...¡la pongo!

La sopa de almendras la haré según la receta de la pasta de almendras que viene en el paquete, sólo que la pondré en cucharas de degustación como una crema con virutas de chocolate y almendras picadas.

Parece mentira que la nochevieja pasada estuviera tan gorda, tan pesada y pensando si movernos de casa o no (lo celebramos donde mi madre) por la proximidad del parto ¡y aún no sabía que me quedaban casi 20 días!

Este año la nena ya es gigante, casi 8 añazos, toda una madrecita para nuestra bebé lacosamásbonitaquehetenidonuncaaaaaaaaaa dice ella mientras se la abalanza mientras la bebé la mira con una mezcla de admiración-terror-amor a partes iguales.

Bueno, supongo que no escribiré nada más hasta el año que viene, así que os deseo toda la felicidad posible para 2012 ¡e ilusión, esperanza y alegría!

sábado 24 de diciembre de 2011

Esta noche es Nochebuena (Y mañana Navidad)

La nena está con sus primas, jugando y peleándose con ellas, esperándonos en casa de la yaya.
La bebé está calentita en su cuna, con 11 meses casi recién cumplidos y una desvergüenza propia de su familia paterna (tal vez tenga algo de la materna también)
Acabamos de estar con nuestros amigos celebrando nuestra pre-nochebuena (o debería ser requetenochebuena) riendo.
Acabo de terminar de hornear docenas de galletas para mi santo y para muchos desconocidos.
Mañana después de comer vamos a cenar a casa de mi máma, que pondrá muchas más cosas ricas de las que podamos comer, con mi hermana y mi supercuñado (el que comerá lo que nosotros no podamos) mis sobrinas y mis hijas. Y mi amor, claro.

Hoy sólo me ha faltado abrazar a mi nena, y hacer con ella nuestras cookies de navidad, para tener el día completo de amor, compañeras, amistad, cocina, bebés, vida cotidiana y risas.

Hoy soy inmensamente feliz, y me siento feliz sólo de imaginar el mañana.

Deseo que encontréis vuestra navidad allá donde la tengáis guardada, y la disfrutéis a manos llenas, en el mejor momento para cada uno. Puede no ser hoy, ni mañana, ni este año, o el que viene. Pero volverá, porque la navidad siempre vuelve, aunque a veces no nos lo creamos.

domingo 20 de noviembre de 2011

De cuando estuvimos cenando en el futuro


El sábado por la noche tuvimos cena de antiguos alumnos del cole, de la extinta EGB. Hacia 25 años que no estábamos juntos.

Con algunas personas si había mantenido contacto, 3 o 4. Tal vez me había cruzado con otras 4. El resto quedaron en mi memoria congelados con 13 y 14 años, muchos y muchas con el cuerpo aun aniñado antes de crecer.

Nervios previos a la cena, excusas preparadas para últimos momentos de pánico. Desentierro de antiguos temores infantiles y salvavidas de la gente que si que quieres volver a ver.

No voy a quedarme en la retaguardia. He venido a reconocer a mis antiguos compañeros, algunos a conocer porque realmente solo nos cruzábamos por el pasillo, así que tomo la iniciativa en muchas ocasiones de presentarme y preguntar con quien estoy hablando.


Gran alegría de encontrar a viejos y buenos compañeros, de los de los buenos momentos, de los que quedaron congelados así, en pequeñito. Irreconocibles hubieran sido por la calle, jamás me hubiera planteado ni saludarles por desconocidos. Así nos lo manifestamos ambas partes, en varias ocasiones. Hasta que se hacen los 15 segundos de lenguaje corporal y todos los gestos delatan al niño o niña que fueron: las risas con las mismas, el lenguaje no verbal les delata más que el DNI y entonces sonrío porque desde luego, no han cambiado tanto como me pareció al principio.

Difícil en general romper el hielo, y la mesa, rectangular, se organiza espontáneamente por los grupos que fuimos entonces: los chicos con los chicos, las chicas con las chicas y luego subdivisiones.

Comienzan a servir los platos, unos primeros para compartir. Y yo no puedo dejar de sonreír ante la metáfora de nuestro menú, y nuestras vidas: comienzos compartidos. Nuestra primera, primerísima infancia con unas mismas figuras de referencia, y experiencias escolares: el mismo bagaje común.

Croquetas para compartir. Dos tipos, bacalao y jamón, como dos grupos de edad que éramos: Parvulitos A y B, luego remezclados para volver a hacer EGB A y B.

Pates variados acompañados de mermeladas con nombres más resultones que su sabor: mermeladas corrientes al fin y al cabo. Como las fotos disfrazadas del facebook: las mejores fotos escondiendo la cruda realidad, casi tenemos 40 años, y no los frescos 14.

Palabras mayores: ensalada poco aliñada con rulo de cabra. Muy difícil de compartir, ya que alguien ha de tomar la iniciativa de dividir el queso para que todos se sirvan. Todos, en sus grupos respectivos con conversaciones en general difíciles de compartir: C. no tiene hijos aun, así que no preguntes. Se evita intencionadamente preguntar quién estudio que, o en que trabajamos. El que se atreve lo hace con la reserva del que está preguntando a cuanto asciende tu nomina. Algo que ya se sabe que en Madrid y alrededores suele ser tema tabú, aunque la afectación al reservarse la respuesta lleve al error de creer que son más de 3.500 euros.



Ensalada poco aliñada, como la conversación, porque no hay ningún detalle, y el rulo, delicioso en todas sus formas, pero definitivamente imposible de compartir.



Al fin segundo plato, a elegir...como en la vida. Cada uno toma un camino, exactamente único y personal, totalmente diferente e irrepetible: 50 personas, 50 caminos diferentes. Pese a que el menú solo deje elegir entre 3 opciones: carne, pescado o cerdo frito que todo el mundo sabe que es grupo alimentario aparte. Pese a que parezca que en las tres opciones podamos repetirnos, cada uno hace las adaptaciones oportunas, como en su vida: más o menos salsa, más o menos hecho, más o menos cantidad, más o menos confusión: perdone, esto no es lo que yo pensaba ¿podría traerme lo otro?



El postre, como una promesa de futuro, dulzón en todas sus variedades. Un plato con bocaditos de diferentes postres en el que hubo un claro triunfador, y un evidente perdedor. Venció lo tradicional con toques modernos: una mini torrija flambeada. Al fin y al cabo tenemos más edad de la que tenían nuestros padres cuando terminábamos la EGB, pero nos consideramos pelín más modernos. Por eso no dejamos de comer torrijas…aunque sean flambeadas.  


Perdió, por supuesto, la promesa de un futuro almibarado y excesivamente azucarado: la copa de dulce de leche concentrado, que volvió entera a la cocina en casi todos los casos.

Y es que aunque somos de espíritu joven, esa promesa...ya no coló. Será porque ya estamos viviendo el futuro que mirábamos en la EGB, y hemos visto que aun pudiendo ser sabroso, ni mucho menos  es dulzón.


sábado 12 de noviembre de 2011

Costillar de cerdo asado a la barbacoa (pijama, secador, albornoz)

Después de resignarnos hoy sábado a que papa trabajaba mañana domingo, llega con la gran noticia pintada en su gran sonrisa cuando entra por la puerta: ¡mañana libra!

Un costillar de cerdo asándose en el horno y una botella de cava rosado para celebrar enfriándose en el balcón, mucho más frio y desapacible que el frigorífico desde esta mañana.

Lavar y salar el costillar con las manos, y seguir masajeándole con aceite de oliva virgen extra. Asar en horno fuerte dándole la vuelta de vez en vez más o menos 40 minutos.

Cuando empiece a estar bien dorado, pintarle bien con salsa barbacoa (preferiblemente Hunts) por ambos lados y dejar dorar y hacer costra otros 10 minutos.

Ingredientes para el momento del dia:

  • Un pijama de felpa rosa que hace a la bebe peluche.
  • Un albornoz crema, también de felpa que hace pequeña a la nena grande y que me suplicó heredar. Me fastidia regalárselo porque en realidad no me gusta, y preferiría darle algo que de verdad ella quisiera, y que fuera significativo para mí.

  • Un secador de pelo mientras la bebé agita la cuna impaciente, de pie y agarrada a la barra.

  • El pelo de la nena, brillante y lacio bajo el calor, escurriéndose entre mis dedos y el cepillo. El olor a bebé y a nena ambientando la habitación.

Momento de felicidad de hoy. Es lo único que me hace falta para ser feliz: abrir bien los ojos, mirar, encontrar, relajarme y disfrutar.

martes 8 de noviembre de 2011

Mantener y cuidar el amor (sopa de arroz, croquetas de cocido y ensalada)

Hoy hablábamos con una compañera de las relaciones familiares, y de hermanos, a veces tensas y complejas según nos hacemos mayores. Explicaba que su marido, muy jovencito aún, no se llevaba muy bien con su hermana.



Y que la llama todos los jueves



-¿Todos los jueves? ¿Y eso?





-Pues porque es consciente de lo frío de su relación, y no quiere perderla, así que tiene puesta una alarma ese día para llamarla y mantener el contacto al menos semanal.





No me ha parecido frío, ni calculado. Me ha parecido de una belleza aterradora que me ha conmovido de arriba a abajo. De un amor sin límites por los suyos, de un esfuerzo por encima del orgullo digno de ser escrito en algún sitio. Así que no se me ocurrió otra cosa que traerlo a mi blog. Solo que ella no lo sabe. Tal vez la invite a leerlo…





Creo que mi amiga ha tenido mucha suerte de encontrar a este chico, porque nunca dejara de luchar por ella.





Hoy hemos cenado sopa de arroz (de brik, porque se me acabo el caldo de cocido) y croquetas...pues del cocido del que ya nos comimos la sopa ¡de qué si no! y ensaladita de canonigos, tomate y palitos de cangrejo aliñada con orégano, sal, crema de vinagre y aceite de oliva virgen extra. No hay foto. Solo de las croquetas que han sobrado, porque hice un montón:






Las pongo como Recetas para todos, aunque quizá para bebés sean pelín fuertes. Todo depende del chorizo o morcilla que se les ponga (yo pongo muy poquito)





Y lo mejor de todo, es que como sabían pelín a morcilla, mi nena, reacia a las croquetas (de bolsa) las ha probado.





-¿A que estas te gustan más?


-Hummmmm


-¿Qué piensas hija?


-Que están exquisitassssssssssssssss (juro que en casa NO hablamos así)





He ascendido otro grado en el madrómetro: ¡mis croquetas son las mejores para mi hija mayor!







Pd. La foto de las croquetas es mía, para quien la quiera usar. Juro que pese a su aspecto, estaban buenísimas


domingo 6 de noviembre de 2011

Crema de zanahoria y tortilla de calabacín (y momentos musicales)



Lenguaje musical: 23 euros/mes

Clase de violín individual: 25 euros/mes

Préstamo anual de violín: 30 euros/año



Los momentos musicales de la nena, no tienen precio:



¡Supermaaaaaaaaaaaaaan

Chorizo con paaaaaaaaaan

Se tira un pedooooooooooo

Y sale a volaaaaaaaaaaaar!



Inauguro este post con ideas que voy a ir apuntando para cenar todos, grandes y pequeñas, mayores y bebes que empiezan a comer “mas de mayores” porque aunque la bebe es pequeña aun, pronto habrá que irle introduciendo cenas, y variadas además ¡que luego es un aburrimiento!


La propuesta de hoy es Crema de zanahorias y pollo que ya conté aquí  como "pure de hambre" con el amor cotidiano, pero que resumo de nuevo:

1 kg de zanahorias

4 tomates (sirven de bote)

2 patatas medianas

500 gr. De pollo, pechugas o muslo deshuesados (cuando uso muslo, lo cuezo aparte para eliminar mejor los huesos y piel)

Hervir en olla exprés para conservar mejor las vitaminas, y pasar con la túrmix. Finito queda muy bueno, tipo crema, pero un poquito menos fino, con algún tropezón e incluso hebra de pollo es sabrosísimo. Apartar la ración de niños y bebes y añadir a los mayores sal y pimienta al gusto.

Tortilla de calabacines

(Quedó tan buena, que no tengo ni fotos)

Para 2 adultos, 1 niña y bebe

5 huevos

1 calabacín grande

Lavar bien el calabacín y secar. Cortar en rodajitas finas y pasar por la plancha hasta que estén doradas y blanditas. Añadir al huevo tal y como hacemos con la tortilla de patatas, y cuajar a fuego lento ¡Deliciosa y ligera!

Fue nuestra primera tortilla de calabacín, pero pienso enriquecer la próxima con cebollita pochada, y tal vez añada en una de patata y cebolla trozos de calabacín a la plancha.

jueves 3 de noviembre de 2011

Un día de estos…

...voy, y me monto con el santo en uno como éste:





Para ir aquí, que me muero de ganas:



Y dejarnos llevar juntos por los colores,







por los olores…



y más tarde por los sabores:


Me avergüenza decir que no conozco Barcelona, y que antes de visitar la Sagrada Familia, me apetece pasear por las Ramblas y perdernos en la Boquería, y tal vez tomarnos un cafe con grandes amigas.

¿Sería la paletada del siglo traerse la compra de Barcelona a Madrid en el AVE?

¿Experiencias?


Pd. las fotos son del google, algunas seleccionadas para google earth. Pinchando en su foto se ve el autor. Si alguien tiene problemas, las quito.




martes 1 de noviembre de 2011

Los abrazos apretaos (O Arroz a Banda y de cuando las palabras son más que obras)


Mañana voy a hacer un arroz a banda. Para mí es el arroz ideal, el sueño que todos teníamos de pequeños cuando pedíamos a nuestra madre el arroz de la paella, limpio y sin escombro. ¿Por qué le pones tantas cosas al arroz mama? Y ella siempre respondía: “es que si no lo pongo, la paella no sabe a paella”



Pues mira como los alicantinos dieron con la solución, madre, poniendo toda la morralla a hervir, haciendo un caldo-caldo (no de brick) que tenga concentrado todo el sabor de la paella…pero sin escombro. Alguna gambita, eso sí, y trocitos de calamar salpicados entre el arroz. Y “socarrat”, claro, y apilándolo con la cuchara en el centro de la paella antes de comer, tal y como nos enseñaron en tierras alicantinas.

Al grano…y no de arroz. Algunas personas utilizan para despedirse en blogs, foros e e-mails mis “abrazos apretaos” añadiendo….”como dice Tita” lo cual no deja de halagarme. El otro día hablaba con una excelente persona, a la que sin casi darme cuenta expliqué de donde venían estos abrazos. Sin darme cuenta, digo…de que nunca se lo había contado a nadie…

Y es que cuando yo mando esos abrazos apretaos, no son solo palabras. Que dicen que las palabras se las lleva el viento… ¡quía!



Que se lo digan a aquellos escritores y escritoras, los que viven de ello, y los que no, como por ejemplo blogueros y blogueras que me leéis, y que nos hacen (hacéis) acudir en pos de las palabras a vuestros mundos, pensamientos, sentimientos, vida todo ello, y saborear y disfrutar cual libro.  Las palabras, como las obras…al menos en una especie como la nuestra con diferentes códigos de ella para tocarnos los unos a los otros sin manos…son esenciales.

El cáncer malvado avanzó por sus huesos, implacable. Caderas, costillas, piernas…sólo podíamos tocarle y masajearle manos y pies que le relajaran y le distrajeran de tanto dolor y así ahorrarse otro pico de morfina…

¿Sabes que comimos el santo y yo nuestro primero arroz a banda en aquel pueblo de Alicante donde íbamos de excursión contigo a comer sardinas?

Se ponen a hervir pescados y espinas variadas en agua con cebolla y laurel. Nos ha de quedar al menos un litro de caldo bien concentrado.

En la paella (o paellera los que somos meseteros) se sofríe en aceite de oliva bien picado ajito, tomate triturado y azafrán. Se añaden calamares picados pequeños, y gambas peladas (las cabezas se pueden haber hervido también en el caldo) Se añade el arroz redondo y se le da una vuelta, añadiendo el caldo de hervir el pescado. Siempre dos tantos de caldo (y un poquito más) por cada tanto de arroz. Hervir en total 20 minutos: 5 a fuego vivo, y 15 lento. Apartar y tapar otros 5 minutos antes de comer.

El abrazo, nuestros abrazos se hicieron cada vez más imposibles ¿Qué clase de tortura, qué clase de castigo es aquel que te impide abrazar a tus seres queridos? Su mujer, mi madre, no le soltaba las manos. Dice que aun sueña con ellas, 11 años después.

Las palabras acuden en nuestro auxilio cada noche antes de dejaros solos, como novios en la habitación del hospital:

-Te quiero mucho, papa

-Yo también te quiero. Mucho…y apretao

Mucho y apretao…Solo podemos apretarnos con las palabras. Nuestros abrazos solo pueden ser apretaos mientras hables, porque incluso eso nos va siendo robado.

Elige dolor, elige muerte.

Los picos de morfina desaparecen apisonados por la potencia de las bombas y la fuerza de las palabras es unilateral, porque las tuyas te nos son robadas.

Y aprieto tus manos, nos las turnamos porque solo son dos, y nosotras somos tres. Y te vas al fin, sin más, y de menos,  y al fin te abrazo porque ya no te duele…

Pero para describir eso ya no me alcanzan ni las palabras.






¿He dicho alguna vez que odio noviembre? Pues sí, de cabo a rabo, de principio a fin, del 1 al 31. Estaré mas alegre, porque solo estoy disimulando.



Last words.

 El otro día estuvimos viendo una serie muy de treintañeros (para los nacidos en los 70 más o menos) que se llama Como conocí a vuestra madre. Os la recomiendo porque es verdaderamente…Awesome, y sobre todo ¡Legendary!

En ese capítulo el padre de uno de sus protagonistas muere y todo el capítulo gira, en clave de humor, acerca de las últimas palabras de éste, y de la recreación de las que serían las últimas palabras de los padres de sus amigos, si murieran en ese instante.

Las ultimas palabras de mi padre para mí fueron “Te quiero mucho y apretao”

Solo quería explicar lo que siento cuando os mando un abrazo apretao porque siento que alguien lo necesita. Porque ese abrazo lleva la fuerza de un ángel que se fue al cielo sin capacidad física para poderlos recibir, ni dar. Porque toda su fuerza la puso en las palabras.

Por eso envío abrazos apretaos. Porque van bien cargados. Tomadlos suavemente, con los ojos cerrados e inspirando y expirando suavemente porque los mando con toda mi energía.

Y sobre todo… ¡no dejéis de abrazar a vuestro alrededor!



Os mando, como no, un abrazo apretao.



Pd. La foto es de mi santo, tomada con el móvil a mí en nuestras últimas vacaciones. Premio para el que averigüe en los famosos baños de qué pueblo alicantino está tomada.

Allí, donde las sardinas y el arroz a banda, papa.

lunes 24 de octubre de 2011

Receta para escribir cuando no sabes de qué escribir

Si no te apetece escribir, lo tienes fácil. No tienes más que tirarte a la bartola y no escribir nada.

Si te apetece escribir,  las opciones para hacerlo (que no sobre que hacerlo) se reducen, pero aun así se pueden enumerar:

Opción A: Si tienes sentido del ridículo, lo que hará que no escribas cualquier cosa, o bien la sometas a un riguroso filtro, o peor, a que tengas entradas en borradores que posiblemente no vean nunca la luz.

Opción B: Si no lo tienes. Cualquier chorrada será buena para escribir. Post diario asegurado, y hasta dos. Con chorrada no digo un post malo. El mundo es de los valientes, y de los creativos que de una caca hacen una obra de arte.

Opción C: Tienes un blog si no temático, si cuasi-temático. Las opciones para escribir si no eres supermegacreativa  y prolífica se reducen dramáticamente.

Opción D: Tienes un blog como un cajón de sastre (que tiene de todo, no desastre como se suele, erróneamente, decir) Parecido a no tener sentido del ridículo: cualquier cosa vale.

Opción E: Eres flexible cual junco. Tienes temática en tu blog, pero te la sopla.

Opción F: Eres rígida como un poste de teléfonos. Tienes temática en tu blog, pero no te la sopla.

Opción G: En realidad no eres rígida, pero adoptaste la opción de la coherencia como el undécimo mandamiento de la ley de dios. Esto a efectos prácticos significaría no salirse de la temática del blog.

Está escrito en femenino porque está escrito para mí.

Si has llegado hasta aquí sin dejar de leer, eres fiel y leal seguidor-seguidora. Continuar es libre, pero advierto que voy a dejarme llevar por el absurdo.

Amor y cocina cotidiana: Disección

Por temas:

-Amor cotidiano: creo que últimamente estoy bastante babas con el asunto, tanto con el amor por el santo como por las niñas. Es innegable que vivo los mejores momentos de mi vida hasta ahora, pero he llegado a sentirme mal, o pesada contándolo, cuando no culpable por la gente que ahora no lo está pasando precisamente bien por la carencia de alguna de ellas.

-Cocina cotidiana: Mantenemos el orden en casa con “relativa” facilidad. Tal vez sea haber estado esperando con la espada en alto el caos del segundo hijo, ese multiplicar el trabajo por tres que nos ha llevado a estar esperándolo con la fuerza, la paciencia y la resignación como si fuera por cuatro. El caso es que este aparente orden y tranquilidad ha aniquilado una de nuestras principales aficiones: la cocina.

Algo tenía que morir en el intento, y es ahora, repasando, cuando soy consciente de lo que ha sido. Hemos renunciado a echar la tarde cocinando a cambio de llevar la plancha al día y de evitar que los pelos de la perra corran felices por la casa en manadas y de salir al parque mientras al sol le quede calor.

Debí darme cuenta cuando desde hace dos sábados, no hacemos nuestra cena especial para los dos, y acabamos cenando lo que le apeteció a cada uno…

En fin…que no es que comamos mal, es que comemos sencillo de la muerte: sopa de brick, crema fácil de verduras, ensalada, legumbre y plancha. Mucho pescado y poca carne, tan poca que ahora el congelador tiene sobre todo pescado fresco que congelo, y salgo alguna vez entre semana a por alguna carne, cuando antes era al revés.

Cuando empecé a escribir este post, lo hice tras buscar entre las imágenes de todas las fotos que les hacemos a nuestros platos. Tengo cientos, sin publicar post. Pensé que viéndolas tal vez se me ocurriría alguna.

Y solo me he fijado en una pensando en mi amigo Valdomicer, en el que pienso cada día (no te lo vayas a creer ¿eh?) porque le debo una cosa que por falta de tiempo, y sobre todo de organización, aun no está en sus manos. Y porque desde que tuvo la desgracia, para él, como buen comedor que es, de que le pusieran a dieta estricta, no hago más que darle vueltas a alguna receta sana que le provoque.

Y es que los remordimientos con respecto a la falta de cuidados a amigos, virtuales, reales y verticales, también aprietan en esta vorágine de pañales, risas, mocos, ocurrencias, toses secas, trastadas, toses de flemas, reflexiones sesudas, pediatras, trabajos de primaria, excursiones y jalogüinis varios, concursos de calabazas, buenas notas académicas y malas de comportamiento, periodos de adaptación y vuelta al trabajo….Si, aprietan…

Pues eso, a lo que iba al principio, que me he distraído. Pues si tienes un blog de cocina, miras las fotos y coges una receta y escribes. O más bien vomitas, como yo llevo haciendo ya media hora.

La siguiente es una ensalada de nuestra invención, y a la que perfectamente se puede sustituir la pasta por lechugas varias y canónigos y un puñadito de pasta más pequeña (sobre todo si hay niños en la casa, a los que pondremos más cantidad de pasta…lo verde para nosotros)

En este caso fueron unos macarronazos indecentes que compramos por avariciosos, y porque fuimos a comprar con hambre, cosa que cualquiera con dos dedos de frente sabe que no debe hacer porque:

A.  Si vas a por pasta fina, te traerás los macarrones más bastos, más caros y más groseramente grandes que encuentres.

B.  Además de los macarrones bastos, es posible que también te traigas 4 bolsas de patatas varias, el lote de 6 donuts a 2,15 y natillas para un regimiento.

La foto queda preciosa, pero el plato quedo basto como un bocata de chapas, no lo recomiendo. Lo importante de este plato es la salsa, que lleva:

-Un bote de tomate entero pelado escurrido: quitar el caldo ese que sabe a conservante. Triturar brevemente el tomate en el vaso de la batidora o túrmix. Digo brevemente porque nos deberían quedar algunos trocitos pequeños de tomate, no hacer un puré.

-Añadir orégano de forma generosa. Por supuesto, si es fresco, mejor.

-Bien de aceite de oliva virgen extra

-Un diente de ajo bien picadito, lo más minúsculo que podáis

-Una lata de anchoas picada finita (no como la de la foto, que fueron enteras).

-Aceitunas negras cortadas en rodajas o en trocitos. Al gusto.



Todo se mezcla, pero ya no se pasa más la túrmix. Se reparte por encima de la ensalada, ya sea de lechugas, o de lechugas con pasta, o de pasta sola.

Podemos añadir si queremos salmón  o trucha ahumados. Es una cena ligera y estupenda, y plato único con todos los alimentos representados.

Y ya está. Esta es la receta para escribir un post sin tema, pero con ganas de escribir.

Porque temas es cierto que tengo, pero no todos me apetece contarlos por tristones…será que se acerca noviembre, y me pongo mohína ¡tan feo es este mes!

¡Abrazos apretaos!