sábado, 26 de noviembre de 2016

De celebraciones

El día 23 de noviembre este blog cumplió 8 años ya y me gustaría celebrar este cumpleblog tratando de recordar como llegué a muchos de vosotros. Parece que la blogosfera es grande, pero luego es como el mundo: un pañuelín. Y resulta que encontrando por casualidad un blog en el google por otra búsqueda, te encuentras con algún bloguero conocido que también lo sigue. Y claro, te quedas aunque sólo sea por curiosidad. Al fin y al cabo si es alguien con quien tienes relativa afinidad, seguro que ese recién descubierto blog, tendrá algo que te guste.

Mis primeras seguidoras fueron gente cercana, que me habían invitado a sus blogs privados y que me aconsejaron como comenzar: mis queridas Azul, Pluvisca, Flautista de Neón...Pluvisca acabó haciendo público el suyo donde siempre encuentras un gran y breve pensamiento, y la mejor imagen o dibujo que lo pudiera ilustrar. Flautista tiene varios, entre ellos, éste. Luego Carmen abrió el suyo propio, donde reflexionaba divinamente, y que ha ido dejando abandonado porque no deja de cocinar, y cocinar, y atormentándome con delicias que no puedo dejar de replicar.

En fin, ¿quien no encuentra otros blogs trasteando en el blogroll de los demás? Así encontré a Mariluz, porque yo leía a un chico dependiente en una tienda de electrónica y electrodomésticos, que la tenía en su blogroll. Yo ni siquiera tenía blog entonces, y no conservo a aquel chico, pero sí a Mariluz. ¡Yo creo que fuiste la primera a la que seguí, Mariluz, y a tus cosas en la tienda!  Por Mariluz conocí a Mamá a bordo, y por ella a Cruela la extranjera que nada extraña, y por Cruela a Elly y a otra de mis favoritísimas: la que Cuenta los Sesenta y también a una de Lechugas en Cicelly que luego puso un huerto...Por Elly o por Cruela, ya no recuerdo, encontré a la dulce Bet que nos embruja con sus viajes y escapadas, a Odry y sus Historias Luceras que tanto me hacen reir. Entre medias me comentaba una tal Elena-Z que no tenía blog...pero que al final todos acabamos leyendo Con una bolsa de pipas. También a ellas les seguía Mi mundo es sonido.

No recuerdo cuando seguí las Andanzas y Rutinas del ingenioso hidalgo Valdomicer. No sé si fue a través de La de la Tiza, antes de que se pusiera a contar otras cosas, o al revés...

¡¡¡Ya sé donde encontré a Valdomicer!!! En el blog de Pedro, donde se contestaban con versos (al menos cuando yo les conocí, mientras me partía de la risa! ¿Y como encontré a Pedro de En Serio y en Broma en la cocina? Ni idea, pero sí que por él encontré a su mujer Adi, que es la que de verdad sabe cocinar ¡ups! ¿yo he dicho eso? ¡Pedro lo que hace es contar divinamente! Gente buena de esa que te encuentras por la vida y por la blogosfera...En fin, mis blogs favoritos de cocina junto con el de Carmen y Angie

¿Quién no se hace seguidor de otra persona porque te gustaron sus comentarios en otros blogs? Así encontré a Pseudosocióloga y a Mamá española en Alemania, porque comentaban a la Mamá Pediatra, y sus comentarios siempre me parecieron interesantes. ¿Cómo encontré a la mamá Pediatra? no lo recuerdo, pero si alguien lo sospecha, que me lo diga. Creo que a través de Pseudo encontré a Gonzalo de Los consultores llaman los viernes, y de ahí seguro que encontré a El chico de la Consuelo y sus múltiples personalidades. Creo que mis queridas Pilares me encontraron a mí, al menos Pilar de Abalorios, infatigable e incombustible, constante y siempre siempre ahí, y Pilar de Matermanías que ya lo tiene privado pero que era una delicia. A Matermanías estoy segura llegué por Ana, La princesa del guisante y que ahora podemos leer aquí.

Ya no recuerdo como encontré a Uma a la que leí todo el blog de un tirón, hasta ser Umamá, pero sí que a través de su blogroll después encontré a otras mamás, algunas más afines y otras menos.

Parece que la época dorada de los blogs pasó, y pocos son los que resisten. Seguro que me dejo alguno, por favor, tiradme de las orejas.

Y vosotros...¿como me encontrasteis?

domingo, 18 de septiembre de 2016

Adiós verano, adiós

Llegamos a la pisci a la hora de comer que es la mejor hora. Se han marchado los de la mañana y aún no han llegado los de la tarde. Hay sombra para elegir, la piscina está vacía, preciosa y tranquila y nos bañamos hasta que ya no aguantamos más el hambre y salimos.

Comienzan a llegar los habituales de la tarde, nuestros vecinos de césped, buscando si están libres sus sitios de siempre poniéndose lo más cerca posible si no lo están. Dentro del grupo de los habituales estamos los incondicionales, los frioleros enamorados del verano y del sudor,  de los vestidos y las sandalias, de los pies descalzos y el césped el máximo tiempo posible porque en nuestro pueblo el invierno es muy largo, terriblemente largo con diez meses de sayo, y donde las olas de calor apenas marcan 37 grados que nos dejan sin dormir un par de noches anecdóticas, porque nunca completan los dedos de una mano entera. A veces lo comentamos y otras veces nos miramos cómplices cuando apuramos los días, las horas y los minutos con los niños al aire libre correteando y alternando juegos con baños interminables que sólo tienen dura la salida, pero que se arregla con la la toalla esperando y un bañador seco. 

Los incondicionales venimos aunque ya no estemos a 37. Los incondicionales somos apenas seis familias de locos en la zona media desde donde vigilamos ambas piscinas,  que estamos cuando la gente viene y permanecemos cuando la gente se va. Los incondicionales nos cruzamos en invierno por la calle forrados de ropa, reconociéndonos con dificultad en esa gente medio desnuda con quienes hemos compartido horas y horas durante casi diez semanas el mismo espacio, sobre el mismo césped  bajo el mismo sol, con las lorzas de nuestros felices, reales e imperfectos cuerpos al aire. Nos saludamos con afecto, ¡no te conocía sin bañador! y lloriqueando en el parque cuando ya está cerrada y sale una semana de calor tardía: qué agusto estaríamos ahora en la piscina!

Cuando se acaba la temporada y el último día de piscina además hace calor, nos dan ganas de cantar el "Pobre de mí" antes de volver al frío (o al calor sin piscina), a la rutina, y a los horarios. 
La nuestra cerró hace varias semanas ya, y se terminó el verano, mi época favorita. 

Feliz otoño, ¡Comienza la temporada de guisos y caldos!

sábado, 10 de septiembre de 2016

Brisas de verano y crema de melón con aguacate


En la piscina, la niña chica se acerca a dos niños que juegan al balón pidiéndoles jugar, los cuales la miran de arriba a abajo y la "entrevistan" para valorar el fichaje:

-¿Cuantos años tienes?-pregunta desconfiado el capitán.


-Cinco, y se me han caído dos dientes-contesta resuelta cantando su curriculum.


-¡Hala que fuerte! exclama el otro, que la mira con arrobo desde abajo, porque mide una cabeza menos que ella- Yo tengo 6 y no se me ha caído ninguno!


Y sin necesidad de aportar a la entrevista las cicatrices que se ha hecho en el pueblo este verano por correr con chanclas, entra en el equipo de tres, que sin perder un minuto, comienzan su azote futbolero con una pequeña pelota de Peppa Pig hasta que padres y hermanos les mandamos allá abajo donde no se pone nadie.  

Hoy traigo crema de melón y aguacate, fresca y rica para este verano que se resiste (menos mal) a irse.

1/2 melón (ideal si nos ha salido un poco pepino, para darle uso)
1 aguacate 
1 limón
1 tarrina de queso crema 0% grasa, desnatado o similar
Sal al gusto

Para decorar:
-Jamón cortado en trocitos
-Nueces picadas, pistachos, o similar
-chorrito de aceite de oliva
-Pimienta al gusto

Triturar con la Thermomix velocidad 10 durante dos minutos (y si no tenemos, con la batidora hasta que quede fino) el melón, el aguacate, el queso y el zumo espachurrando el limón. El limón es imprescindible para que no coja mal olor ni sabor, si no tenemos limón, tendremos que consumir la crema en el mismo día, aunque de un día para otro está mejor.

Servir añadiendo el acompañamiento al gusto por encima.