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sábado, 26 de noviembre de 2016

De celebraciones

El día 23 de noviembre este blog cumplió 8 años ya y me gustaría celebrar este cumpleblog tratando de recordar como llegué a muchos de vosotros. Parece que la blogosfera es grande, pero luego es como el mundo: un pañuelín. Y resulta que encontrando por casualidad un blog en el google por otra búsqueda, te encuentras con algún bloguero conocido que también lo sigue. Y claro, te quedas aunque sólo sea por curiosidad. Al fin y al cabo si es alguien con quien tienes relativa afinidad, seguro que ese recién descubierto blog, tendrá algo que te guste.

Mis primeras seguidoras fueron gente cercana, que me habían invitado a sus blogs privados y que me aconsejaron como comenzar: mis queridas Azul, Pluvisca, Flautista de Neón...Pluvisca acabó haciendo público el suyo donde siempre encuentras un gran y breve pensamiento, y la mejor imagen o dibujo que lo pudiera ilustrar. Flautista tiene varios, entre ellos, éste. Luego Carmen abrió el suyo propio, donde reflexionaba divinamente, y que ha ido dejando abandonado porque no deja de cocinar, y cocinar, y atormentándome con delicias que no puedo dejar de replicar.

En fin, ¿quien no encuentra otros blogs trasteando en el blogroll de los demás? Así encontré a Mariluz, porque yo leía a un chico dependiente en una tienda de electrónica y electrodomésticos, que la tenía en su blogroll. Yo ni siquiera tenía blog entonces, y no conservo a aquel chico, pero sí a Mariluz. ¡Yo creo que fuiste la primera a la que seguí, Mariluz, y a tus cosas en la tienda!  Por Mariluz conocí a Mamá a bordo, y por ella a Cruela la extranjera que nada extraña, y por Cruela a Elly y a otra de mis favoritísimas: la que Cuenta los Sesenta y también a una de Lechugas en Cicelly que luego puso un huerto...Por Elly o por Cruela, ya no recuerdo, encontré a la dulce Bet que nos embruja con sus viajes y escapadas, a Odry y sus Historias Luceras que tanto me hacen reir. Entre medias me comentaba una tal Elena-Z que no tenía blog...pero que al final todos acabamos leyendo Con una bolsa de pipas. También a ellas les seguía Mi mundo es sonido.

No recuerdo cuando seguí las Andanzas y Rutinas del ingenioso hidalgo Valdomicer. No sé si fue a través de La de la Tiza, antes de que se pusiera a contar otras cosas, o al revés...

¡¡¡Ya sé donde encontré a Valdomicer!!! En el blog de Pedro, donde se contestaban con versos (al menos cuando yo les conocí, mientras me partía de la risa! ¿Y como encontré a Pedro de En Serio y en Broma en la cocina? Ni idea, pero sí que por él encontré a su mujer Adi, que es la que de verdad sabe cocinar ¡ups! ¿yo he dicho eso? ¡Pedro lo que hace es contar divinamente! Gente buena de esa que te encuentras por la vida y por la blogosfera...En fin, mis blogs favoritos de cocina junto con el de Carmen y Angie

¿Quién no se hace seguidor de otra persona porque te gustaron sus comentarios en otros blogs? Así encontré a Pseudosocióloga y a Mamá española en Alemania, porque comentaban a la Mamá Pediatra, y sus comentarios siempre me parecieron interesantes. ¿Cómo encontré a la mamá Pediatra? no lo recuerdo, pero si alguien lo sospecha, que me lo diga. Creo que a través de Pseudo encontré a Gonzalo de Los consultores llaman los viernes, y de ahí seguro que encontré a El chico de la Consuelo y sus múltiples personalidades. Creo que mis queridas Pilares me encontraron a mí, al menos Pilar de Abalorios, infatigable e incombustible, constante y siempre siempre ahí, y Pilar de Matermanías que ya lo tiene privado pero que era una delicia. A Matermanías estoy segura llegué por Ana, La princesa del guisante y que ahora podemos leer aquí.

Ya no recuerdo como encontré a Uma a la que leí todo el blog de un tirón, hasta ser Umamá, pero sí que a través de su blogroll después encontré a otras mamás, algunas más afines y otras menos.

Parece que la época dorada de los blogs pasó, y pocos son los que resisten. Seguro que me dejo alguno, por favor, tiradme de las orejas.

Y vosotros...¿como me encontrasteis?

domingo, 18 de septiembre de 2016

Adiós verano, adiós

Llegamos a la pisci a la hora de comer que es la mejor hora. Se han marchado los de la mañana y aún no han llegado los de la tarde. Hay sombra para elegir, la piscina está vacía, preciosa y tranquila y nos bañamos hasta que ya no aguantamos más el hambre y salimos.

Comienzan a llegar los habituales de la tarde, nuestros vecinos de césped, buscando si están libres sus sitios de siempre poniéndose lo más cerca posible si no lo están. Dentro del grupo de los habituales estamos los incondicionales, los frioleros enamorados del verano y del sudor,  de los vestidos y las sandalias, de los pies descalzos y el césped el máximo tiempo posible porque en nuestro pueblo el invierno es muy largo, terriblemente largo con diez meses de sayo, y donde las olas de calor apenas marcan 37 grados que nos dejan sin dormir un par de noches anecdóticas, porque nunca completan los dedos de una mano entera. A veces lo comentamos y otras veces nos miramos cómplices cuando apuramos los días, las horas y los minutos con los niños al aire libre correteando y alternando juegos con baños interminables que sólo tienen dura la salida, pero que se arregla con la la toalla esperando y un bañador seco. 

Los incondicionales venimos aunque ya no estemos a 37. Los incondicionales somos apenas seis familias de locos en la zona media desde donde vigilamos ambas piscinas,  que estamos cuando la gente viene y permanecemos cuando la gente se va. Los incondicionales nos cruzamos en invierno por la calle forrados de ropa, reconociéndonos con dificultad en esa gente medio desnuda con quienes hemos compartido horas y horas durante casi diez semanas el mismo espacio, sobre el mismo césped  bajo el mismo sol, con las lorzas de nuestros felices, reales e imperfectos cuerpos al aire. Nos saludamos con afecto, ¡no te conocía sin bañador! y lloriqueando en el parque cuando ya está cerrada y sale una semana de calor tardía: qué agusto estaríamos ahora en la piscina!

Cuando se acaba la temporada y el último día de piscina además hace calor, nos dan ganas de cantar el "Pobre de mí" antes de volver al frío (o al calor sin piscina), a la rutina, y a los horarios. 
La nuestra cerró hace varias semanas ya, y se terminó el verano, mi época favorita. 

Feliz otoño, ¡Comienza la temporada de guisos y caldos!

sábado, 26 de marzo de 2016

Cocinar de mayor (o fresones de primavera)

Hace años de una excursión a Riofrío, cuando chica grande que entonces tenía 5 años, me miró muy seria, arrobada y con un amor infinito y me dijo que ella quería fumar como yo, cuando fuera mayor. Se me heló la sonrisa en la cara, claro, y hasta me imprimí la frase en una foto de aquel día para conseguir dejar de fumar.
Ahora niña chica tiene su misma edad entonces,  5 añitos, y con el mismo amor y arrobo me ha cogido la mano hoy en la mesa para decirme que cuando sea mayor, quiere cocinar como yo.
No vamos por mal camino,  pienso.  La mayor ha debido cambiar sus aspiraciones de los 5 años por éstas más sanas, (no obstante dejé de fumar) y le prepara a su hermana meriendas del nivel que se puede ver en la foto. 
No os perdáis el detalle de los corazones de caramelo, y el gen madre que tiene mi chica grande, y si no, adivinad cual es el bol que preparó para su hermana, y cual para ella.

domingo, 24 de enero de 2016

Mi trasto hace 5 años


Esta semana hace 5 años ya de éste, éste y éste post. Y este finde creo que damos por finalizadas todas las festividades celebradas por este gran acontecimiento...¡Ya ha cumplido una mano entera con todos sus dedos!

Pd. Ésta foto es de hoy,  se la tomé mientras trasteaba colgada del lavabo antes de regañarla y ponerme seria. Ni siquiera estaba apoyada en el cesto, sino en el aire. 
Sí,  lleva un tutú, regalo de la yaya, al que creo tendremos que acostumbrarnos a ver muchos, muchos, pero muchos meses. Si resulta como el disfraz de supermán de la mujercita cuando era pequeña, serán años.

jueves, 19 de marzo de 2015

El padre y las cosquillas

Chilla y se revuelve, ríe, grita, se carcajea, vuelve a reír, suplica, ríe de nuevo histérica y casi llora. Su padre "pelea" con ella en el sofá haciéndole cosquillas. Es la niña grande con su papá, a la que con un poco de dolor y añoranza por los años pasados, tendré que irle cambiando el nombre aquí en el blog. Se está convirtiendo en una jovencita, no aún pequeña mujercita, aunque su cuerpo se empeñe ir manifestando en sus curvas la forma futura. Acaba de cumplir 11 años y sorprende la mezcla de inocencia, picardía de hermana mayor, y despertar a nuevos pensamientos ¿El pavo? Seguro. Alterna sin transición responsabilidades que desarrolla sin despeinarse ya, con niñerías alucinantes. En caliente me enfado, en frío me muero de amor. Soy una bruja con ellas, ordenando lo superficial y poniendo guía en lo demás, que por detrás va recolectando todas sus huellas infantiles porque cada día es un día menos para el vuelo. 
Las tenemos prestadas.

-¿Te gusta el regalo que te hací por el día del Padre?-pregunta la niña chica a su papá, mientras la acompaña al baño de arriba a hacer pis. El de abajo está mojado porque la niña grande, tras las cosquillas, el sofoco y el ataque de tos con flema, vomita por el pasillo hasta el baño. Podía haber sido peor. Podía haber vomitado en la primera arcada mirando hacia la librería ¿Llegaré a echar hasta ésto de menos? Dicen que sí, que incluso ésto.

-Pues claro que me gusta-dice su papá que me mira cómplice mientras vuelvo derrotada con la ropa llena de vómito para la lavadora.

-He hecho una bola gorda, la he aplastado plas plas plas y he hacido los agujeros al gusano, para poner los bolis, papá, y luego lo he pintado así así así.

Recuerdo las risas y el sofoco de hace un rato de la niña grande y recibo la inspiración para el post. Porque recuerdo los dedos retorcidos de artrosis haciéndome cosquillas a mí hasta gritar, y suplicar misericordia. Pero él no dejaba de hacerme cosquillas ¿cómo hacerlo cuando esa risa tiene caducidad? Él lo sabía. 
Lloro. 
No veo la pantalla.
Ya. 
Aquí estoy de nuevo.


Y recuerdo la sensación de la adrenalina y la risa raspando la garganta tras las batallas de cosquillas. Muy diferente de la bola que tengo en días como hoy.

¡Te quiero!



Pd. La foto no es nuestra. Es de internet.

martes, 18 de febrero de 2014

San Jacobos (o Sansas y El tormento y el éxtasis)

Este post es todo un reto por la cantidad de momentos temporales a detallar, y por la importancia del lenguaje corporal, que casi seguro perderá encanto al intentar transcribirlo. Espero que a la vez que intento guardarlo para mi recuerdoteca particular, consiga no aburriros por el camino, y que disfrutéis del momento tanto como nosotros, el santo y yo.

Este post habla de sexo.

Reconozco que hay demasiadas palabras poco afortunadas juntas: "disfrutéis", "lenguaje corporal", "santo y yo" y "sexo", y por supuesto, éxtasis en el título, y claro, a uno se le empieza a hacer la boca agua.

Sois unos malpensados.

Bueno, yo voy a intentarlo. Intento situarlo y describirlo:

Cuándo: hace unos meses, sábado, o tal vez domingo, a una hora indecente (las 7 de la mañana)
Dónde: en el salón, en el sofá
Quienes: las niñas y yo (ya os dije que érais unos malpensados)

Estábamos viendo PeloPicoPata, programa de animalitos, sus lesiones, sus enfermedades, sus manías y sus cosas, vamos. Un programa muy didáctico para ver un sábado a las 7 de la mañana con dos pedorras a las que no se puede levantar un lunes a las 8,20, pero que se levantan como un gallo a las 7 del fin de semana.

(Flashback 1, con la Niña Grande, a los 6 añitos, cuando yo embarazada de la niña chica era hábilmente interrogada por mejoresamigos sobre el origen de ese bebé en mi barriga, a lo que ella contestaba muy segura de sí misma: le ha puesto papá unos gérrrrrrrmenes a mamá en la barriga y le ha crecido la Niña Chica)

La Niña Grande conocía la teoría, la máquina y los operarios, pero desconocía la mecánica en sí, y era tan pequeña que, aún no sabiendo preguntar más concretamente, íbamos respondiendo según sus preguntas, y no más, que es lo que dicen los manuales-que yo leo muy diligentemente-que hay que hacer.

Flashback 2: ya habíamos pasado la fase en la que creyó que los gérmenes para embarazarse, le entraban a mamá por la boca al besarse....
-Ya, ¿pero cómo se ponen los espermatozoides (ex-gérmenes) en la tripa de mamá?
-Pues con el pene, hija
(cara de póker) Imaginamos que es porque no había llegado a ver el pene en su estado...digamos...glorioso. Supongo que es difícil de imaginar como un pellejo flácido puede depositar nada en ningún sitio.
-Ya, pero...¿cómo?
-Esto...¿tú te acuerdas como ponemos la gasolina en el coche? pues el surtidor es papá, y el depósito mamá. Papá pone el pene en la vagina de mamá y pasan los espermatozoides
-Ya, pero...¿cómo? ¿lo empuja? ¿y donde se hace eso? ¿en la cama? ¿y como se empieza?
-Socorrooooooooooooooo

En fin, fuimos poniéndole etiquetas, que hay que ver lo bien que vienen a veces:

-Mira hija, se llama hacer el amor, y hay que estar, atiende bien, hay que estar de acuerdo los dos (aleccionando, ea) y hay que querer los dos...y tener por lo menos, por lo menos, 30 años (seguro que a los 18 me lo perdona...)

Fin de flashback 2. Habrá más

Volvemos a PeloPicoPata. Porque por lo visto a ella lo del procedimiento ese de "hacer el amor" no le había quedado muy claro. El pellejo flácido le hacía flaco favor a la composición. En esas estábamos, cuando salió una imagen tal que así:

 
Bueno, ésta no. Esta es un Sanjacobo casero que hice el otro día, y que ahora, si me queda rato, os explico.
 
Como estaba diciendo, la imagen que salió, fue así pero más bestia si cabe, de un caballo montando a una yegua. Con la cosa enhiesta.

 
 
Describir los ojos de la Niña Grande es una tarea difícil ¿grandes como platos? ¿como cacerolas? ¿fuera de sus órbitas? ¿Boca abierta de asombro/estupor/espanto?
 
-Mamáaaaaa ¿qué es eso, qué le hace? pobre yegua ¿qué es eso? -se refería a la cosa enhiesta-
Su cara se transforma, su cerebro trabaja deprisa, recopila, refunde, y expulsa de nuevo, antes de que me dé tiempo a reaccionar, a responder, a cerrar mi propia boca:
 
-¿Esto es hacer el amor? ¿le está haciendo un hijooooooooooooo? ¿es esto, verdad?
 
-Sí, hija, el caballo está montando a la yegua
-Pero...pero no la gusta, ¡la duele!-mi pobre niña está en shock, pero no deja de hablar- ¿y ésto es lo que hay que hacer para tener niños? -sus ojos espantados piden una respuesta clemente, una mentira piadosa, algo que no sea así de terrible como imagina-
-Sí, hija
-Entonces...si tú has tenido dos hijas...¿lo has tenido que hacer dos veces? -iggggggggggggggggg se espanta de su propia conclusión-¿tuviste que hacer eso dos veces?
-Bueno, en realidad más (no sigas, no sigas, aprovéchate del shock...a ver si la dura hasta los...25) porque yo tuve cuatro embarazos para tener dos niñas...-su mirada me compadece, pero no por los dos abortos, sino por los supuestos cuatro coitos-
-¿Y lo hicisteis así?-Oh, dios, mi hija me está imaginando a cuatro patas con su padre detrás ¡oh, dios!
-Bueno, en realidad hay más posturas
-¿Ah sí, cuales?
-Bueno, otras, no sé, las que van surgiendo...esa del caballo, es una de tantas (por favor, borra tu imagen de tu mamá a cuatro patas por favoooooor)
 
Su atropellada conversación, casi monólogo de preguntas y propias conclusiones termina en...
 
Silencio
Más silencio
Y más silencio
 
Descubro que mi niña, quiere, como yo quería a su edad...ser mamá a toda costa. Y me pregunta, verdaderamente preocupada e interesada:
 
-¿Y no hay ninguna otra manera de quedarse embarazada que no sea hacer "eso"? -modo despectivo encendido
 
Verdaderamente me da penita, pero soy una malvada y quiero conservar a mi hija inmaculada bastante más tiempo del razonable. No quiero contarle aún lo que se disfruta, lo especial que puede llegar a ser, que puede y debe ser voluntario, sin intención de tener hijos. Es demasiada información de momento. Probablemente esté equivocada, pero en ese momento hablábamos de fecundación, y no de relaciones sexuales-emocionales-personales. Consideré más oportuno responder exclusivamente a sus preguntas...aunque tuviera que dejarla en semi-shock.
 
 
-Bueno, cariño, también se puede hacer por inseminación artificial, o fecundación in-vitro.
 
-¿y eso como es?
 
-Pues...te tienen que poner lo mismo, pero con jeringuilla
 
-Joooooooooooooooooooooo, ¡¡¡nooooooooooooooo!!!-se lleva desesperada las manos a la cabeza, realmente afectada, no sé si por la resignación a tenerse que ver como una yegüa, a tenerse que pinchar los espermatozoides o el óvulo fecundado, o a quedarse sin hijos. Su resignación era más bien por las dos primeras. Sus ojos no me dicen que fuera a renunciar a tener hijos.
 
Fin del flashback 33 y 1/4, porque ya he perdido la cuenta.
 
El caso es que estaba yo haciendo unos Sanjacobos caseritos para cenar, que no sé si os he contado antes, que eran el plato muy favorito de la Niña Grande, que cuando era pequeñita, así como la Niña Chica, los llamaba Sansacobos. Desde entonces la palabreja ha ido derivando, y en casa a veces se cenan sansas, y ese día es día de fiesta. Normalmente los compro congelados que para unas prisas, alegran la cena, y te la resuelven, pero de vez en cuando los hago de gala, y los hago yo misma. Unas veces pido que me corten el fiambre de pavo cuadrado en lonchas gorditas, y con una de queso entremedias se enhueva, se empana, a la sartén y listo. Pero otras veces los hago de filetes, que son igualmente fáciles pero quedan más contundentes. En este caso los hice con filetes de jamón de cerdo cortado muy fino, que doblé sobre sí mismos con queso por dentro, y empané dos veces para no usar palillos. Quedaron muy buenos, pero aunque el jamón de cerdo (no jamón curado) era muy fino, quedó demasiado basto. Recomiendo por otras veces, filetes de babilla muy finitos y romperlos un poco la fibra pasándoles el rodillo. Es la misma carne para el carpaccio, que hay que pedir muy muy finita, congeladla, y rompedla más si cabe son el rodillo golpeando, amasando y estirando. La foto del sansa acompañada de rúcula, que tuvo más éxito de público (el santo y las niñas) que de crítica (yo) ya la puse arriba.
 
En uno de esos momentos tontos, y retomando la conversación abandonada meses atrás (ver flashback 33 y 1/4) hablaba la niña grande de si al nacer los niños dolía.
-Pues no, hija, afortunadamente con la epidural, lo más probable es que no duela
 
Por otras cosas, saltamos al tema de los abortos que tuve previos a sus embarazos y nacimientos...y la maquinaria se volvió a disparar.
 
-Y...entonces, si se pierde el bebé...para quedarte embarazada otra vez tienes que...- y me mira con ojos interrogatorios, mientras mueve la mano haciendo círculos hacia mí para que yo complete-
 
-Caballo-dice el santo mientras ella abre sus enormes ojazos, espantada de nuevo
 
-Jooooooooooooo, noooooooooooo-exclama desesperada
 
-Bueno, hija-ha llegado la hora de confesar uno de los motores del mundo-la verdad es que a las hembras de muchos animales parece que les duele, y les resulta molesto...pero a las personas en general...nos gusta.
 
-¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEÉ?
 
-Sí...lo que pasa es que tienes que ser MÁS mayor, y conocer MUCHO a la pareja y que te conozca a ti (pero mucho mucho) y hacerlo BIEN (me voy a guardar los procedimientos, preliminares y demás para otro día)
 
-Pero si es un ascooooooooo es como una caca, mama (ver el color del pene del caballo que era similar al del programita) da mucho ascooooo
 
-Hija, ya sé que ahora no lo crees, y que no te lo parece, pero cuando seas mayor, no te parecerá igual -le digo yo-
 
-Sí, cuando tu cuerpo cambie y te hagas mayor, incluso querrás hacerlo-añade el santo-
 
-Pero cuando tengas ganas, te aguantas ¿vale hija? te aguantas hasta que seas más grande, y hablas con mamá para que yo te explique como hacerlo BIEN para que no duela.
 
Y aquí se cruzaron otras conclusiones sobre drogas y alcohol que habíamos hablado otros días a propósito de noticias por las que ella pregunta, y en las que nosotros recalcamos la falta de control que éstas producen, y las tonterías y desgracias que pueden llegar a ocasionar. En un segundo ella dedujo, con gran sensatez, que cuando fuera mayor...
 
-Pues por si acaso no me voy a emborrachar nunca, no sea que lo haga sin darme cuenta-
 
La cara del santo y la mía fue todo un poema, que fuera capaz de traer a colación unas conversaciones sobre otras.
 
-Por supuesto, hija, por supuesto...para hacer esas cosas, hay que tener la cabeza muy clara y despejada....
 
Y me preguntó a mí, a su mamá, con la cabeza girada en confidencia, interrogándome con su mirada gigante de dibujo manga, en la que leí su enorme preocupación para, en un futuro, convencer a su gran amor de escuela de hacer lo correspondiente para tener hijos.
 
-Mamá...¿y tú crees que los chicos querrán hacer..."eso"?
 
Cada día, hija, querrán cada día-pienso, pero no se lo digo-
 
-Sí cariño, sí.
 
Estoy exhausta...
 

martes, 26 de noviembre de 2013

De por qué la niña chica come favoritos

En cada casa hay un lenguaje inventado. Y es normal ¿no? al fin y al cabo cada cultura nomina y busca la manera de compartir con su entorno, su propio entorno compartido ¿cómo no iba a ser en cada familia igual?
 
En nuestra casa a veces se comen favoritos. A la nena chica le gustan especialmente, para lo chica que es. En los cumples hay favoritos. El domingo le compro un super-favorito de Minnie. Cuando ya no llevaba pañal, pero seguía haciéndose la caca en las braguitas, yo le daba un favorito de premio cuando lo hacía en el baño...no es muy sano, pero 2 favoritos fueron suficientes para comprender el mensaje. Cuando se dejó curar una herida infectada por su pediatra, también le prometí un favorito ante la extrañada mirada de ésta, y la mirada de felicidad de la niña chica, que le hizo aguantar como una campeona que le drenaran la herida.
 
Cuando nació la niña chica, nos dieron el alta a los 3 días. Nos volvimos a casa, donde al fin nos reunimos todos ya con la niña grande, y la yaya que nos mantenía el castillo, el estómago y el corazón calientes. Los amigos empezaron a llamar para venir a conocer a la recién llegada princesa, y también comenzaron los gritos, y los golpes.
 
Los vecinos del descansillo, los del frente, discutían. Mucho. Más de lo normal. Alguien estaba perdiendo el control, y comenzaron los golpes.
 
Se me acelera el corazón, y miro a los demás, deben sentir lo mismo, no es posible que una discusión de ese calibre acabe bien. Nunca les había oido discutir así. Bueno, así, ni de ninguna manera, porque están separados. Los vecinos de al lado dicen que es lo normal, y que les oyen a menudo. Nosotros no, tenemos paredes y descansillo entre medias.
 
Esto está muy subido de tono, y el santo, grandote, más que él, decide llamar a la puerta a ver si por lo menos, al oir el timbre, apacigua los ánimos y les hace ver a ambos que no está sola. Abre él congestionado.
 
-¿Todo bien chicos?
-Todo bien
 
Miramos por la mirilla ¿qué hemos de hacer? enseguida se abre la puerta de ellos, ella sale corriendo despavorida, y él detrás la persigue e intenta agarrar del pelo. Gritamos y el santo sale corriendo de casa detrás de él por la escalera para impedir...yo que sé ¿Y si hubiera ido armado? ¿qué hubiera pasado? En la carrera él sale fuera, y ella vuelve con la cara tapada e ignora al santo, se mete de nuevo en casa donde su hijo llora gritando.
 
Él vuelve, y siguen los gritos. Llamamos a la policía y que ponga fin a esto, porque no sabemos quien se está llevando los golpes, si ella, los muebles, o ambos.
 
El despliegue policial es absolutamente brutal, todos los cuerpos habidos y por haber en un pueblo despliegan todo su potencial de efectivos, luces y sirenas. Como si vinieran a una redada. Esperábamos discreción, y van tocando todas las puertas, ya que la suya, efectivamente, no la abren.
 
La cosa queda en nada, supongo que no habiendo lesiones visibles, ni denuncia, todo queda ahí. El santo baja a la calle, donde él se permite increparle delante de los guardias, que cuando nosotros discutamos, también llamará a la policía.
 
Me parece fenomenal -cacho cabrón- sobre todo si oyes que me pone la mano encima.
 
El saldo de la hostia que le metió en nuestras narices es un nuevo coche que estrena ella a las pocas semanas; y la ignorancia más absoluta hacia nuestra recién llegada princesa, y nuestra princesa mayor, que ya por fin es hermana grande. Nos retiran el saludo, al menos cuando van juntos. Cuando van separados no, ella dice un pequeño "hola".
 
Yo quiero decirle que no está sola, y que puede llamar a nuestra puerta siempre que quiera y lo necesite, pero su castigo a nuestra indiscreción, su indiferencia es tan hiriente, que no me atrevo, aunque espero que por nuestros actos le hayan quedado pistas de que, efectivamente, no está sola.
 
La madre de ella vive un poco más abajo, en la misma calle. Ella sí nos hace fiesta siempre, y le hace carantoñas a mis princesas, y siempre, siempre, siempre tiene una palabra amable. Ella sabe de sobra, porque aquella noche ella y el niño fueron para su casa. Y yo siempre intento decirle con mi sonrisa a esta madre, que su hija no está sola, y que, aunque nos castiguen, seguiremos llamando a la policía una y mil veces.
 
Hace un par de meses ella llama a nuestra puerta (hace ya casi 3 años desde que nació la niña chica...), y le pide al santo si les hace el inmenso favor de cambiarles la rueda del coche de su madre, tiene que ir a acompañar a un familiar al hospital urgentemente, y necesitan cambiarla ahora mismo. El santo se remanga y baja.
 
Al día siguiente ella vuelve a llamar a nuestra puerta y nos da un regalito, por el gran favor que le hizo ayer el santo..."es que no te imaginas qué favor nos hizo"
 
Yo me lo imagino porque ella jamás nos lo habría pedido a nosotros. Pero su madre sí.
 
Abrimos el regalito, y era una inmensa caja de:
 
 
La niña grande los abre, alborozada ¡qué ricos! y la niña chica mira todo lo que su tata hace, que parece que ha visto a Dios.
 
Y la niña grande:
 
-Uy, mi favorito
 
Señala, coge y come
 
Y de nuevo:
 
-Hummmm ¡otro favorito!
 
Y señala, y coge, y vuelve a comer
 
Y otra vez más
 
-Y éste...¡éste es mi más favorito de todos, mamá!!
 
 
Y esta es la historia de como la niña chica comenzó a llamar a los bombones, "favoritos". No es chocolate, no son bombones, no son chocolatinas. Son favoritos.
 
Y colorín colorado, que cerrar los ojos a la violencia de género con nuestras vecinas, se haya acabado.


lunes, 11 de marzo de 2013

Mi niña hace 9 años

Esta mañana nos montamos en el coche.
En la radio, "Lunes, 11 de marzo, son las 8,55 de la mañana"
 
-¿Sabes una cosa?-le cuento hoy a la niña grande yendo al cole-hoy hace 9 años, ya hacía una semana que te retrasabas, tenías que nacer el día 5
-¿Por qué?
-Bueno, es un cálculo así, que hace el médico de más o menos cuando va a nacer un bebé
El caso es que el día 11 aún no habías nacido, y justo el día anterior yo ya decidí no volver al trabajo, y me cogí la baja por maternidad para esperarte.
Yo deseaba que nacieras cuanto antes ¿sabes? porque la baja no era normal, sino por maternidad, así que cada día sin ti, era un día robado a las 16 escasas semanas que iba a poder pasar contigo.
-¿y qué pasó?
-Pues que hubo un atentado muy grande, y murieron muchas personas, e hirieron a muchas también
-¿Qué es un atentado?-bendita inocencia, aún recuerdo cuando con su edad, nos desayunábamos casi cada día con uno, a primera hora de la mañana, porque los atentados en España eran casi todos al desayuno.
-Un atentado es que unas personas muy malas les hacen cosas terribles a personas inocentes. Éstos pusieron bombas en unos trenes, y mataron a 192 personas, aunque por la mañana aún no sabíamos que eran tantos-se me traba la voz, porque aunque lo he escrito, nunca se lo he contado de viva voz.
-Halaaaa ¿y qué pasó?
-Anda, bajaté corre, al cole-le apremio
-Ay, mama, sigue
-Luego, hija, llegas tarde-respiro aliviada por la entrada al cole, que me permite recuperar el control de las emociones, tantos años después, que vuelven a desbordar.
 
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-¿Y qué pasó?
-Pues que yo tenía muchas ganas de que nacieras, pero ese día se me pasaron, y yo no quería que nacieras ese día.
-¿Y por qué, mama? ¿por qué ya no querías que naciera ese día?
-Porque era un día feísimo, había pasado algo terrible, y además los hospitales estaban llenos hasta arriba para atender a tanta gente, y a las familias de la gente que iban a buscarles, y era un lío, y yo no quería que nacieras ese jueves. Aunque luego conocí en la sala de espera del pediatra en una revisión a un bebé que nació el día 11....y me dió una enorme alegría ¿sabes por qué?
-¿Por qué?
-Pues porque era la primera vez que sabía de algo bonito que había pasado el 11 de marzo de 2004, y me dió una alegría intensa y sincera, que hizo que su mamá primero se sorprendiera, y luego reflexionara...¡era cierto!
-¿Y qué más pasó ese día?
-Todos estábamos muy impresionados, y tristes. La gente iba por la calle con cara de incredulidad, de tristeza y desamparo infinito, la mayoría deseando poder hacer algo, no sabiendo muy bien qué. Fueron muchos médicos y médicas, y enfermeros y sanitarios que aunque estaban de libranza, fueron a los hospitales a trabajar, muchas horas, para ayudar a tanta gente. Muchos voluntarios de Cruz Roja que abandonaron literalmente sus puestos de trabajo para ponerse a disposición de sus dotaciones. Muchas personas que en unas pocas horas completaron con sus donaciones todas las reservas posibles de sangre.
-¿Y qué pasó el día 12?
-Hubo una manifestación muy grande, pero tampoco pude ir, porque ni papá, ni la yaya me dejaban ir, así que nos conformamos con ir a la del pueblo, que también hizo bulto
-¿Y el día 13?
 
Ya te lo cuento luego...
 
 
Para las familias, para ellos, para ellas. Para siempre en nuestros corazones.

sábado, 19 de enero de 2013

Hace dos años

Hace dos años llorábamos las dos a las 10.40 mientras nos mirábamos la cara la una a la otra por primera vez. Yo te olía sin encontrar tu olor e imaginando que entonces sería como el mío, mientras te acomodabas sobre mi pecho, piel con piel, juntas ya, desde fuera.
 
- ¿Vamos a comer tarta, bebé?
-  Mamo a comé tatta, mamá
 
Pumpeaño filisssssssssssss pumpeaño filissssssssssssss
 
 
Ahora estás muy grandona, guapa y resultona y mantienes tu cara de bebé ¿cuántos meses te durará?
 
Dos años ya
 
Felicidad a tí, cariño
 
Felicidad a nosotros, la que nos das
 

jueves, 25 de octubre de 2012

Recuerdoteca II (las palabras)

Cuando la niña grande era bebé, a duras penas saqué un ratillo, armada con boli y cuaderno, para apuntar las últimas "palabras" de bebé antes de empezar a hablar más mayor.

La niña chica (ex-bebé) con sus 21 meses recién cumplidos ya ha dicho sus primeras frases, casi de repente, de un día para otro:

-Quío pá (quiero pan)
-Ya miene mamáaaaaaaaa (me muero de amor!) y al rato, "ya miene papáaaaaaa"

Hasta hace sólo 2 semanas era un lorito de repetición, sobre todo con los finales de las palabras, haciéndose a ellas, atreviéndose por vez primera a pronunciarlas. Ahora ya las utiliza aunque no las haya oido, y las genera ella sola...y ¡ay de ti como no te enteres!

Te mira con unos ojos grandes, grandes, fijamente, consciente de que a lo mejor no la vas a comprender, esforzándose por pronunciar lo mejor posible. Y yo...me muero de angustia, por si no la entiendo, y de amor ¡no nos queda nada aún!

Estas son algunas de las palabras que ya cada vez pronuncia mejor, y antes de que dejen de resultar encantadoras...las dejo para siempre aquí:

-pete (chupete)
-pulo (culo)
-pete también es pedete, y ¡además se ríe si oye alguno!
-cogüe, cogüe (corre, corre, que dice cuando se hace pis o caca y quiere que la lleves al...)
-vate, que es, evidentemente, el cuarto del baño
-dusssa es la ducha
-siuses son las chuches que con ojillos le pide a su hermana
-chicha es chicha, carne. Que no sé por qué extraña razón aquí si pronuncia la CH y en chuches no.
-mimas son las primas
-Iaia es la yaya
-Ías e Íos, pues las tías y tíos, claro!
-Ayó es adiós...aunque ya dice adió
-Mini lo utiliza indistintamente para Mickey o Minnie
-Tuto cuando se da un susto. Lo mejor es la cara con que lo acompaña para explicártelo.
-Turunos y goumenta son los truenos y la tormenta, que la dieron mucho tuto.
-Tintita es calentita (el agua). Si quema hace que sopla y dice "ente, ente" ¿quieres que te la ponga fría?-le dice su padre-tintita-dice ella.
-Agüeguo. Está bien claro, hasta luego
-Buebo y luego huebo (sí, sí, lo pronuncia con B, bilabial, y con una intensidad....proporcional a lo que le gusta el huevo y la totilla!)
-Mema, popla. Pues que se quema, sopla.
-Tito (todo lo pequeñito, patito, gatito, perrito) aquí se ve porqué no se ha de abusar de los diminutivos con los niños...
-Yoyo es Pocoyó
-Mimón es Doraemon
-Uonga es Bob Esponja
-Pupa luele...pues eso, la pupa, que la duele.
-Abua es agua
-Men, men, ven ven
-Atillas son las zapatillas
-conía es la colonia...le pones un poco en las manos, se lo huele y hace hummmmmmmmmm
-wiwo es el libro
-moscuo monstruo
-moco es moco
-¡Tasssssán! (tachán cuando hace una voltereta con su padre...aunque no es lo que dice, sino cómo lo dice, levantando los brazos)
-Popas son pompas
-Cheta es galleta
-Mame es dame, aunque lo usa indistintamente con moma que es toma
-Cocoña es la colonia. ¡No es coña!
Y mi favorita (aunque empiezo a cansarme de su frecuencia) es NAOOOOOOOOOOO, que es un NO rotundo, pero que lo hace un poco abierto ¡y me encanta!

La verdad es que la famosa explosión de los 2 años nos ronda, y ya se acerca, se acerca cada vez más. Hoy mismo después de cenar se ha señalado el babero para que se lo quitásemos, diciéndo claramente Babero.


¡Ay esa bebé que se nos va!

Uy, la receta ¡se me fue! para otro día

domingo, 21 de octubre de 2012

La recuerdoteca y Cagarrinas de oveja para Halloween (o cosas que no se nos pueden olvidar)

Domingo por la mañana:
 
La niña grande (ex-nena) corre por la casa azuzando a la perra, que entra rápido en el juego persiguiendo a una y a otra, la niña chica (ex-bebé).
 
La niña grande grita ¡Socorro, socorro! mientras la chica va detrás, con el pañal al aire con esos pijamas de bebé que hacen que tengas ganas de pegarle un bocao tras otro, gritando lo propio:
 
-¡Cacorro, cacorro!
 
El otro día trajimos de la biblioteca un libro de recetas de Halloween para hacer con niños, y ya hemos hecho la primera: Cagarrinas de oveja. El libro se llama Las Recetas Asquerosas de la Familia Esqueleto y sus Amigos
Nosotros no teníamos arroz inflado ni chocolate negro, así que hemos utilizado copos de maiz corrientes y chocolate en polvo respectivamente. Su sabor compensa ampliamente su asquerosa presencia.
 
Ingredientes:
 
Una niña grande insistente y entusiasmada por hacerlas
Una madre angustiada por la ingente cantidad de calorías de la receta
2 cucharadas soperas de azúcar
2 cucharadas soperas de mantequilla
4 cucharadas soperas de chocolate negro rallado, o en polvo
1 cucharada sopera de miel
7 cucharadas soperas de arroz inflado
 
En un bol poner la mantequilla, el azúcar, el chocolate y la miel, y poner a calentar al microondas más o menos 1 minuto. Nosotros cada 30 segundos removíamos. Mezclar bien la mezcla derretida, y añadir los cereales, enguarrinarlos bien del chocolate y sacar pequeñas cucharadas en un plato o en moldes de magdalenas y poner a enfriar en la nevera para que endurezcan.
 
 
 
Buenísimas, facilísimas e ideales para hacer con niños. ¡Sólo hay que estar pendientes del microondas!

viernes, 3 de junio de 2011

¡Qué fuerte!

He visto mi entrada del día 29 de marzo. Es decir, que hace dos meses que estoy con Crimen y Castigo.

Sin comentarios

(Definitivamente, Fédor es la leche, porque vengo a leerme 4 páginas cada noche antes de caer muerta, y siempre siempre siempre consigue que me meta en él hasta sentir la respiración de Raskolnikov)

No merecen tampoco comentarios que aún no haya leido el periódico del domingo, y sólo lleve tres páginas de EPS.

De pena

Eso sí...lo que hago el resto del día ¡me encanta!

Ayer, y para que no se me olvide, la nena tiró agua en el baño, y vino muy dispuesta a por la fregona. Al grito de ¡no, espera, yo te la preparo! dijo muy segura: ¡No te preocupes mamá, ya la he "rebañado" bien!

¡Abrazos!

Pd. La foto son las manos escaneadas de la nena cuando tenía 4 años....esas largas tardes de invierno....