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domingo, 18 de septiembre de 2016

Adiós verano, adiós

Llegamos a la pisci a la hora de comer que es la mejor hora. Se han marchado los de la mañana y aún no han llegado los de la tarde. Hay sombra para elegir, la piscina está vacía, preciosa y tranquila y nos bañamos hasta que ya no aguantamos más el hambre y salimos.

Comienzan a llegar los habituales de la tarde, nuestros vecinos de césped, buscando si están libres sus sitios de siempre poniéndose lo más cerca posible si no lo están. Dentro del grupo de los habituales estamos los incondicionales, los frioleros enamorados del verano y del sudor,  de los vestidos y las sandalias, de los pies descalzos y el césped el máximo tiempo posible porque en nuestro pueblo el invierno es muy largo, terriblemente largo con diez meses de sayo, y donde las olas de calor apenas marcan 37 grados que nos dejan sin dormir un par de noches anecdóticas, porque nunca completan los dedos de una mano entera. A veces lo comentamos y otras veces nos miramos cómplices cuando apuramos los días, las horas y los minutos con los niños al aire libre correteando y alternando juegos con baños interminables que sólo tienen dura la salida, pero que se arregla con la la toalla esperando y un bañador seco. 

Los incondicionales venimos aunque ya no estemos a 37. Los incondicionales somos apenas seis familias de locos en la zona media desde donde vigilamos ambas piscinas,  que estamos cuando la gente viene y permanecemos cuando la gente se va. Los incondicionales nos cruzamos en invierno por la calle forrados de ropa, reconociéndonos con dificultad en esa gente medio desnuda con quienes hemos compartido horas y horas durante casi diez semanas el mismo espacio, sobre el mismo césped  bajo el mismo sol, con las lorzas de nuestros felices, reales e imperfectos cuerpos al aire. Nos saludamos con afecto, ¡no te conocía sin bañador! y lloriqueando en el parque cuando ya está cerrada y sale una semana de calor tardía: qué agusto estaríamos ahora en la piscina!

Cuando se acaba la temporada y el último día de piscina además hace calor, nos dan ganas de cantar el "Pobre de mí" antes de volver al frío (o al calor sin piscina), a la rutina, y a los horarios. 
La nuestra cerró hace varias semanas ya, y se terminó el verano, mi época favorita. 

Feliz otoño, ¡Comienza la temporada de guisos y caldos!

jueves, 19 de marzo de 2015

El padre y las cosquillas

Chilla y se revuelve, ríe, grita, se carcajea, vuelve a reír, suplica, ríe de nuevo histérica y casi llora. Su padre "pelea" con ella en el sofá haciéndole cosquillas. Es la niña grande con su papá, a la que con un poco de dolor y añoranza por los años pasados, tendré que irle cambiando el nombre aquí en el blog. Se está convirtiendo en una jovencita, no aún pequeña mujercita, aunque su cuerpo se empeñe ir manifestando en sus curvas la forma futura. Acaba de cumplir 11 años y sorprende la mezcla de inocencia, picardía de hermana mayor, y despertar a nuevos pensamientos ¿El pavo? Seguro. Alterna sin transición responsabilidades que desarrolla sin despeinarse ya, con niñerías alucinantes. En caliente me enfado, en frío me muero de amor. Soy una bruja con ellas, ordenando lo superficial y poniendo guía en lo demás, que por detrás va recolectando todas sus huellas infantiles porque cada día es un día menos para el vuelo. 
Las tenemos prestadas.

-¿Te gusta el regalo que te hací por el día del Padre?-pregunta la niña chica a su papá, mientras la acompaña al baño de arriba a hacer pis. El de abajo está mojado porque la niña grande, tras las cosquillas, el sofoco y el ataque de tos con flema, vomita por el pasillo hasta el baño. Podía haber sido peor. Podía haber vomitado en la primera arcada mirando hacia la librería ¿Llegaré a echar hasta ésto de menos? Dicen que sí, que incluso ésto.

-Pues claro que me gusta-dice su papá que me mira cómplice mientras vuelvo derrotada con la ropa llena de vómito para la lavadora.

-He hecho una bola gorda, la he aplastado plas plas plas y he hacido los agujeros al gusano, para poner los bolis, papá, y luego lo he pintado así así así.

Recuerdo las risas y el sofoco de hace un rato de la niña grande y recibo la inspiración para el post. Porque recuerdo los dedos retorcidos de artrosis haciéndome cosquillas a mí hasta gritar, y suplicar misericordia. Pero él no dejaba de hacerme cosquillas ¿cómo hacerlo cuando esa risa tiene caducidad? Él lo sabía. 
Lloro. 
No veo la pantalla.
Ya. 
Aquí estoy de nuevo.


Y recuerdo la sensación de la adrenalina y la risa raspando la garganta tras las batallas de cosquillas. Muy diferente de la bola que tengo en días como hoy.

¡Te quiero!



Pd. La foto no es nuestra. Es de internet.

sábado, 17 de agosto de 2013

La recuerdoteca y menú a un euro: Espaguetis al ajo

La niña chica espabila (más si cabe) que es un primor, y aunque es mandona y cabezona de mucho cuidado, también es habladora, y encantadora allá donde va...
 
En éstos últimos quince días está perdiendo su carita de bebé, y cada vez es más grandota y tiene más cara de niña. Son casi 3 años ya ¡3 años ya! dos y medio largos. Ya controla el pis, salvo que esté muy distraida jugando, y aunque se lo recuerdes, te dice que no...y luego donde caiga!! Es graciosísima corriendo por el pasillo:
 
-Mamá que-se-me-sale-piiiiiiiiiiiiiiiis
 
O concentradísima diciéndose mientras camina hacia el baño, tal y como la dijo su padre si se lo notaba:
 
-Pis-no-salgas-pis-no-salgas-pis-no-salgas
 
En la piscina tiene a todo el mundo arrebatao, todos los socorristas la conocen y la saludan por su nombre. La piscina pequeña tiene su socorrista sentado en una silla, en una esquina. Y ahí están casi todo el día. El otro día se levantó el chaval y la cruzó bordeando hacia el otro lado, y la niña chica, asombrada, me miró y me dijo:
 
-Mama, ¡se egcapa el señor!
 
Tratando de contener la risa, la dije que sí, claro hija...¡eso nos pasa por no atarle a la silla! El socorrista se partía de la risa.
 
Un día dentro del agua daba cabezazos, y le dije que tuviera cuidado con el borde...¡vaya cosa fui a decir! no sé que se pensaría ella que era, que todo el rato me miraba y me decía con cara de susto ¡Cuirado con el gorde mama, cuirado con el gorde! Se raspó el pulgar del pie con el "gorde" haciéndose una herida, y le iba diciendo a todo el mundo que era un mordisco...
Ahora todo lo que no la gusta, o la parece peligroso, es malo: que viene una moto mama, una moto mala. Un bicho malo, ahora hasta las moscas son "pispas" que la picaron en la planta del pie casi el primer día de piscina...

Me parto de la risa cuando viene con algo que no conoce, o ve algo nuevo:
-Mamá, mamá, quesesho? core mamá ¿como se llama esho?
 
Las relaciones con su hermana son de arcoiris...hay de todos los colores. Van del rosa (pocas veces) al morado intenso, que hay que ver como se enzarzan para lo grande que es una, y lo pequeña que es la otra. Eso es lo que peor llevo, la verdad.
 
Me fastidia que la mayor no le ponga más cabeza, pero claro, es una niña al fin y al cabo. Y me fastidia que a la pequeña se le nota muchísimo que es hermana pequeña y tiene mañas de niña mayor. Al fin duermen juntas en la misma habitación, algo que la niña grande nos llevaba mucho tiempo pidiendo ¡qué error dios mío, qué error! discuten como leones, la pequeña tarda mucho rato en dormirse, a su bola, se canta, habla, golpea la pared con los pies. La grande es marmota: se agita tanto durante el día, que en cuanto apoya la cabeza en la almohada, llora de puro sueño si no la dejan dormirse, y claro, se arma la marimorena. La pequeña habla y canta, la mayor la manda callar, la pequeña insulta ¡insulta! la dice pedodddrrrrrrrrra y la tira pedorretas (aprendido de niña grande) se llaman sinvergüenzas, desvergonzada, e impertinente (aquí la pequeña sigue diciendo cállate, pedoddddddraaaaaaaaaa a su hermana mayor)
 
La mayor se desespera, y acabamos regañándola a ella, por no aguantar un ratito oir hablar a su hermana que se callaría en 5 minutos si nadie la dice nada...en fin. El otro día la pequeña se levantó y se puso a enredar por la habitación. La grande nos llama:
 
-Maaaaaaaaaaaaaaaaaaama...que la niña chica está sacando las toallitaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas
 
Y lo mejor, fue escuchar a la niña chica, como un gremlin escondido, decirle a su hermana mayor en susurro:
 
-Caaaaaaaalla, caaaaaaaaaaaaaaaaalla, caaaaaaaaaaaaaaaaaaaaalla
 
¡Si no me hubiera dado tanta risa, me habría muerto del miedo!
 
La niña grande es alondra: se levanta con el día y tiene energía sin fin para hacer de todo, de arriba a abajo. Y es llegar la noche, meterse en la cama y querer dormir y hacerlo en 3 minutos. La niña chica es al revés...se levanta pronto, sí, o no, pero es llegar la noche ¡y como se activa! Estamos pensando seriamente no darla de cenar, que parece que la cena en vez de amodorrarla, la enciende el piloto otra vez.
 
Y esto es todo por hoy, que quería yo apuntarlo para que no se me olvidara, así que allá va la receta. La foto, aunque no lo parezca por lo bonita que quedó ¡es mía! Es posible que lo mío tenga remedio, y ahora que ya he comenzado, mis fotos tengan algo más de calidad.
 
Los espaguetis al ajo son un plato más sencillo imposible, delicioso, socorrido, y que siempre nos pone de buen humor.
 
-Se cuecen espaguetis según las instrucciones. Unos 100 gr. por persona.
-Se cortan muy pequeñinos 5-6 dientes de ajo gordos. Más si son pequeños, claro.
-Tenemos preparado orégano natural. Si no hay, pues de bote, pero no os imagináis lo bueno que está con orégano fresco (un poco seco, pero no del comercial) merece la pena probarlo así alguna vez.
 
En una sartén ponemos aceite de oliva virgen extra, bastante...unas 4-5 cucharadas soperas por persona. Se calienta y se dora el ajito. En ese momento ya tendremos preparada la pasta lista y escurrida en cada plato, ya que volcaremos sobre los espaguetis en cada plato cucharadas de aceite hirviendo con el ajo.


Se puede alegrar el plago con más colorcillo y saborcillo añadiéndole tiras de salchichón cortadas sobre los espaguetis. Les añadimos después el aceite con el ajo encima. Y acompañar de una buena rebanada de pan al ajo, claro, como debe ser.


¡Sed felices!

martes, 9 de julio de 2013

La Mujer Que Vivió Un Año En La Cama

Mucho silencio, todo va regular en la forma, pero vertiginosamente bien en el fondo por lo que no me siento autorizada a quejarme.
 
El trabajo va regular tirando a mal, pero cobramos todos los meses que es más de lo que puede decir mucha gente. Mis hijas no tienen leucemia, ni están desahuciadas por la medicina. Yo no he encontrado ningún bulto en mis pechos este mes y mi marido está a punto de cumplir 37 años como 37 flores y no ha sufrido un ataque al corazón, aunque el pelo haya abandonado en parte su tejado. Exceso de testosterona parece ser, cosa que me parece fenomenal. Mi madre tiene una ridícula alergia tardía a la leche pero sus mamografías están de película. Mi hermana, cuñado y sobrinas están visitando 4 capitales de Andalucía por el módico precio de 88 euros+cánticos al amanecer+catequesis antes de dormir que nos van a dar más de un motivo para descojonarnos todos juntos.

Ayer terminé este libro: corred a leerlo.



Es terrible, gracioso, triste y maravilloso. Es realidad enlatada en 233 páginas, con verdades cotidianas como puños y preguntas con respuestas más que evidentes ¿Cuántas personas están en disposición de meterse un año en la cama? lo extraño es la poca gente que lo hace...

Si lo leéis y os acordáis de mí, encontraréis un párrafo muy cortito que le va a este blog que ni pintado. Os reto a encontrarlo y a ponerlo en un comentario. Con lo que tardo en actualizar...dará tiempo de sobra a leerlo. Prometo como premio un post dedicado al ganador, tratando de reconstruir desde cuando conozco a ese bloguero/a.
 
Besos mil. Abrazos apretaos.
 
Cumpleaños sin ti papa. Serían 66.

sábado, 19 de enero de 2013

Hace dos años

Hace dos años llorábamos las dos a las 10.40 mientras nos mirábamos la cara la una a la otra por primera vez. Yo te olía sin encontrar tu olor e imaginando que entonces sería como el mío, mientras te acomodabas sobre mi pecho, piel con piel, juntas ya, desde fuera.
 
- ¿Vamos a comer tarta, bebé?
-  Mamo a comé tatta, mamá
 
Pumpeaño filisssssssssssss pumpeaño filissssssssssssss
 
 
Ahora estás muy grandona, guapa y resultona y mantienes tu cara de bebé ¿cuántos meses te durará?
 
Dos años ya
 
Felicidad a tí, cariño
 
Felicidad a nosotros, la que nos das
 

lunes, 24 de diciembre de 2012

Conejo al horno y ¡Feliz Navidad!

Dicen que quien a los suyos se parece, honra merece. Y que donde fueres, haz lo que vieres.

Pues eso, que la niña chica ha salido a nosotros, y a su hermana. Y esta fue su primera receta: conejo al horno.

Se coge un conejo. Tal cual, sin pelar ni nada. Uno como éste:

 
Y al grito de ¡A comé! se abre un horno como éste con la intención de cocinarlo.

 
Prometo que nunca jamás en mi vida he metido bicho entero y sin pelar en el horno, a la manera naturalista que quería hacerlo la niña chica, y que no sé donde lo ha aprendido.
 
Eso sí, ya apunta maneras nuestra cocinillas chica.
 
Como receta, ésta no os la recomiendo. A nosotros nos quedó algo crudo porque no encendimos el horno. Creo que encendido tampoco hubiera quedado mejor ¡pero a nadie le sale bien su primer plato!
 
Espero que tengáis una noche tranquila, y bonita, los que estamos con los que estamos, y con el corazón de Navidad.
 
Un abrazo bien apretao.
 
Feliz Navidad
 
 
Pd. Mañana pondré la receta especial de esta noche, que corre por cuenta de mi santo, y no tengo fotos. Yo haré los entrantes

viernes, 23 de noviembre de 2012

12 años y 20 kilómetros (o no tiene nada que ver la receta del Struddel)

Pápa

Llevo todo el mes, toda la semana penándote y escribiendote este post mentalmente. Era tan brutal que pensaba avisar a mama y la hermana para que no siguieran leyendo. Después de haberlo escrito, casi mejor que no lo lean.

Porque aún tengo muchas cosas dentro de esos días que no han salido jamás, porque siguen royendo como un cáncer, porque siguen buscando por donde salir porque no salieron en su momento.

He llorado este noviembre, y también he tragado las lágrimas, como aquel noviembre, en el que aprendí a llorar gimiendo para dentro, en silencio y en el autobús de subida y bajada al hospital donde entraste a vivir para no salir.

Tanto te he vuelto a repensar que vuelven a no quedarme fuerzas para escribirte todo lo largo que te he pensado. Nada limpia más que el llanto, cualquiera lo sabe.

Aquel 20 de noviembre bajaba de nuevo en el autobús por la mañana, al hospital. Allí llevaba acampada mama contigo más de 20 días. Sólo te dejó 2 horas para ir a sellar la tarjeta del inem a 40 kilómetros. En transporte público. Tú decías que no podía ser posible. Ella dice que según la vieron la cara en el Inem la sellaron inmediatamente sin esperar.

En el mismo autobús recibo una llamada. Es el santo, entonces novio-santo. Mamá sólo ha podido marcar su número, es del único que se acordó porque es ridículamente fácil y cantarín. Me pregunta donde estoy, irá a buscarme a la parada para que no llegue sola al hospital. Él baja en su coche, y adelanta al mismísimo autobús.

Pa' haberse matao.

En ese trayecto, sola, en el autobús, miro al cielo. Está despejado, luminoso. El 20 de noviembre de 2000 era un día soleado y luminoso. No puedo creer que no estés en este mundo. Mi padre ya no está en este mundo, y ya no voy a volver a verte vivo nunca más. Nadie puede morirse en un día así de bonito. Nadie. Y menos tú. Los días feos, tristes, grises y fríos están para algo. Nadie debería morir un día de sol.

Comienzo a llorar sola. Para dentro, como en los últimos días cuando aprovechaba los trayectos para hacerlo en silencio. Pero empieza a salir a borbotones, y a mí ya todo me da igual. Estoy perdiendo el control y no me importa, no puedo dejar de llorar, no puedo dejar de hipar, es imposible que pueda parar.

Una pasajera que va detrás, hermana mayor de una ex-compañera mía del instituto me pasa un pañuelo y me dice si me puede ayudar, si me pasa algo.

-Mi padre se ha muerto-le digo

Me acompaña los 20 kilómetros restantes, en silencio, tocando mi brazo. Me ayuda a bajar del autobús y espera conmigo buscando al santo que me dijo que me recogía. Me acompaña a recargar el móvil, entonces de tarjeta, porque no tengo casi saldo, y me va a hacer falta. Me lo recarga ella.

El santo me está buscando, llegó antes que nosotras, él también piensa que ya no estás. Se equivoca varias veces tratando de llegar al hospital, un trayecto mil veces hecho y conocido.

Cuando llegamos al hospital es para descubrir que te sacaron de la parada cardiorrespiratoria, estabas en coma. Finalmente no habías muerto un día soleado. Recuerdo perfectamente el punto kilométrico donde miré al cielo pensando que ya no estabas y donde me sentí inmensamente huérfana, y a la vez ajena. Nadie debería morir un día soleado.
 
Estabas vivo pero no había vuelta atrás. Nos dijimos nuestras últimas palabras el día anterior por la noche:
 
-Te quiero mucho
-Yo también, mucho y apretao.
 
El día 21 una amiga supo que algo iba muy muy mal. Era su cumpleaños y yo no la había llamado.
 
El día 22 de noviembre de 2000 (22-11-00) hizo un día terrible de otoño-invierno en Madrid. Agua viento fortísimo y helado. Si alguien tiene que morir, que sea un día en que el cielo llore y se derrumbe sobre nuestras cabezas. Que se pare el mundo, deteneos todos. Mi padre ha dejado de introducir aire en su cuerpo a las 19,30 de la tarde, y no volverá a hacerlo nunca más. Parad y observad lo desgraciadas que somos. Los más de 40 ºC de la neumonía por aspiración, causa última de la muerte y que hacían arder su cuerpo van desapareciendo a una velocidad vertiginosa. No puede ser. Te hablo al oido, y te canto nuestra canción infantil, para que me oigas hasta que la última neurona de tu cabeza deje de depender para siempre de tu sangre, y de tu latido. Te sostengo una de tus manos y a pesar del coma, el último estertor, el momento final eres consciente. Tu mano tiembla ligeramente, se contrae levemente. Nadie más lo nota. Cae una lágrima por tu ojo derecho, donde yo estoy. Quiero llorar pero mi madre, tu mujer, me dice que ahora no, luego, luego, hemos de acompañarle. Llamamos a tu padre, y a tus abuelos para que acudan en tu búsqueda, ve con ellos, están ahí...
 
Te abrazo porque ya no sientes dolor y tus huesos se me clavan en el corazón PARA SIEMPRE PADRE.
 
Todos a mi alrededor pierden el control. Yo no, porque te lloré 20 kilómetros. El tío J. mira alrededor, se detiene sobre mí, y me dice:
 
-Tú, que estás más entera, baja a urgencias donde está la abuela y dile que todo sigue estable.
 
No estoy entera. Estoy estupefacta. Soy su hija. Es mi abuela, es su madre. No estoy entera. En realidad soy de corcho.
 
He sido de corcho mucho tiempo, muchos años. Noviembre comienza con unos días antes de octubre, una ambulancia, una despedida en la puerta de casa, y la certeza de que era la última vez que la pisabas. Noviembre tiene a mal obligarme a revivir cada día la oscuridad de aquellos días, hasta el 24, el día que te enterramos.
 
El día 25 tuvimos que ir al carreflús a comprar. No teníamos nada después de 26 días de hospital. Mamá lloraba en la cámara de los yogures porque había demasiados y no sabía cual elegir. Mi tutora de prácticas se cruzó con nosotras, no sabía nada. Me dió dos besos, y me preguntó ¿qué tal todo?
 
Sólo pude decir "ayer enterramos a mi padre".
No dijo nada.
Tiró de mí hacia ella, me abrazó en silencio, y no recuerdo más demostración de empatía, de respeto y de comprensión que aquélla.
 
Hoy ya no tengo más ganas de hablar....
 
¿Por qué del Struddel? Mira papa, pues es que a la vejez viruelas...mamá estuvo fatal, pero fatal muchos años. Pero luego el tratamiento, sus ganas de vivir, que había llegado a perder, y las nietas, la sacaron del bache. Se puso, y está muy guapa, pero fijaté que se hizo alérgica a la leche. Por eso te digo que a la vejez viruelas. Así que siempre que tenemos celebración de tarta, le hago ésta que no lleva ni pizquita ni gotita de leche ni mantequilla (aunque la original si que lleve un poco de mantequilla)
 
Es facilísima, te hubiera encantado ¡ojalá hubiera conocido antes a Carmen que me dió la receta! Mi hermana ha aprendido a hacer tu favorita: bayonesa con cabello de ángel...que explicaré otro día.
 
Struddel
 
-Una plancha de hojaldre precocinado cortado en dos mitades
-Dos manzanas peladas y cortadas en lonchas
-Uvas pasas, nueces (opcional)
-Azúcar y canela
-Azúcar avainillada (opcional)
-Azúcar glas (en la picadora queda fenomenal, opcional también)
-Huevo batido para pintar y hornear
 
Colocar a lo largo de una de las capas de masa la manzana. Espolvorear azúcar y azúcar avainillada y canela ( y poner unas bolitas de mantequilla, pero yo no lo hago para que la coma máma) y añadir las pasas y las nueces al gusto, o prescindir de ellas.

 
Cubrir con la otra capa de masa que tenemos, y hacer unas rajas. Pintar con huevo y hornear en horno precalentado arriba y abajo 180 ºC hasta que suba el hojaldre y esté dorado.

Estas manitas son de tu nieta segunda, mi niña grande


Sacar y espolvorear azúcar glas y canela ¡buenísimo!



 
 
12 años, sólo 20 kilómetros llorados, y apenas unos metros avanzados....
Demasiado mucho poco tiempo sin ti.
 
 
 
 


lunes, 19 de marzo de 2012

El padre y el cristal

Hola papa:

Hoy la Nena me preguntaba por qué yo no le regalaba nada al suyo. Le he explicado que mientras ella fue bebé, la sustituí en esa tarea, pero ahora era ella y su hermana (que ha venido con regalo de la guarde también) las que lo hagan. Yo tengo mi propio padre, le he dicho, aunque sea de espíritu.

No me apetece ir al cementerio. Ni hoy, ni en tu cumple, ni en el día de Todos los Santos. Por eso te escribo.

Para mí el día del Padre, o de la Madre, son importantes. Aunque haya que ser buen hijo todo el año. Pero esa ilusión del regalito hecho en la clase...¡y la ilusión al abrirlo! no me extraña que te gustara tanto, porque ahora me encanta recibir cositas de mis hijas. Pero tú hiciste que ese día también tuviera importancia para mí, cuando nunca la he querido, ni sigo queriendo un protagonismo que para mí sigue siendo de los padres, y no de la onomástica. Aunque es bonito llevar el nombre del abuelo...

Pero me acuerdo de aquel año, cuando yo tendría unos 6 ó 7 en el que yo te felicitaba y tú me felicitabas a mí, y yo no entendía el porqué. Y me regalaste un colgante de cristal con mi nombre escrito. Me pareció un tesoro, un tesoro que quería conservar por el resto de mi vida.

No fue así, y terminó roto por la mitad. Sin embargo el recuerdo es tan vivo que ahora ya no necesito el objeto físico para revivirlo. Me aferro a estos pensamientos para desprenderme más fácilmente de tanto objeto material, mi gran talón de Aquiles, conseguir tirar algo y no acumular.


Me he reido mucho hoy con el santo y las niñas, han sido felices, pero yo no he tenido un feliz día del Padre. Mira tú que tonta, puedo evocar un cristal pintado sin tenerlo delante, y no puedo soportar no poder abrazarte hoy (ni ayer, ni mañana).

Doce años y seguimos en éstas. Vaya mierda.

viernes, 13 de enero de 2012

El mundo rosa (o tol mundo é güeno)

A mí antes no me gustaba el rosa, ni vivo ni muerto, ni palo ni fucsia (o rosa fuuuuurcia como decía mi nena grande). No es que lo detestara, es que me era indiferente.

De hecho, cuando estaba embarazada de la nena, aunque nos habían dicho que era niña, no tenía nada rosa. Primero porque no me fiaba, ante aquella frase del ginecólogo: no parece tener pene, así que puede que sea una niña. Segundo porque yo aún iba de madre moderna y guay y las palabras no bélico-no sexista iban a ser mi mantra. Luego descubres que si no tienen espada, juegan con palos a lo mismo...

Y nació mi niña, tan ojazos...¡tan morena! ¡tan gitana como era! Sí, sí, canto como Antonio Flores, pero...es que era así. Y los trajecitos neutros que yo tenía para ella ¡ay mi niña! qué poco la favorecían. Recuerdo con especial horror un conjunto amarillo de lana que la sentaba...no mal, lo siguiente.

Y alguien me regaló algo rosa. Y mi niña tan ojazos, tan morena, ¡tan peludita como era! resplandeció entre el rosa. Era como un algodón de azúcar. Nunca había visto tan claramente en una persona que un color le sentara tan bien. Bueno sí, igual que a su padre las cosas blancas.

Se me desató la locura por el rosa, y la verdad es que todos le favorecían. Tanto me gustó que por primera vez en mi vida, yo me compré prendas rosas para mí misma ¡y me encantaban!

Fue más o menos un par de años después que pasamos (no habíamos vuelto a hacerlo) por ciertos túneles cercanos al hospital donde ella nació. Ya digo que no habíamos vuelto a pasar por allí, y no sé por qué, todos los recuerdos me vinieron, pero con una extraña sensación: que en esos días en los que ella nació, cuando volvíamos a casa, yo me sentía rosa.

¡Sí! pero no cuadraba con mis recuerdos, con mis pensamientos de entonces. Yo en ese coche volvía apoyada en un muslo por el dolor de los puntos y lo demás....había llorado hasta 10 minutos antes porque la niña no comía, ni se enganchaba a la teta, ni nada, y nos echaban del hospital a casa en esas condiciones ¡la niña no comía ay madre! a la vez que estaba deseando que llegáramos a casa ¡y esa responsabilidad, esa tremenda responsabilidad que me había caido para toda la vida! Sí, que me había caido para toda la vida, ni siquiera metía al santo porque la niña era como una extensión mía, la pobre, y las tetas para alimentarla también, toda para mí, de día y de noche.

Que queremos a nuestros hijos no es discutible. Que nos agobian las responsabilidades sobre ellos, tampoco es discutible.

Por eso me extrañó aquel recuerdo de sentirme rosa, pero es la eterna dicotomía entre sentir, y pensar. Entre el corazón y la razón, el enfrentamiento entre ambos que siempre nos complica pelín la vida.

¿Cómo no iba a sentirme rosa? ¡si había tenido a mi primera hija! ¡si cumplía mi mayor deseo desde pequeña, tener hijos! ¿y como no iba a tener esos pensamientos tenebrosos, si había una persona en este mundo, absolutamente desvalida que dependía de mí por completo? ¿Si yo no la cuidaba bien, y la quería mucho, quien más en este mundo iba a hacerlo? Sentir en rosa, pensar en negro...

Menos mal que el santo fue ocupando el sitio que le correspondía en la reciente vida de su hija, tomando parte del peso de ese terrible saco de responsabilidad que me había cargado yo sola en mis pensamientos, en esa vorágine de hormonas que suben, que bajan, con puntos frescos y 80 horas sin dormir....

Luego ya controlas la situación, y dominas los pros y los contras, y sin darte cuenta eres veterana. Y te dejas llevar tranquilamente por el rosa, que aplasta ampliamente a los pensamientos y miedos negros, e incluso vas, y repites la jugada, pero esta vez vas dispuesta a sumergirte en el rosa por completo porque los pensamientos van bajo control...más o menos. Que ya sabes a lo que vas, ¡y a veces eso es peor! Pero todo lo demás se te hace al final, prevenida, absurdamente fácil.

De la repetición hace ya casi un año...pero la bebé tendrá post a propósito, y aparte.

Estoy pensando en cambiar el color y el fondo del blog, y no sé por qué me siento lila, o serenamente verde, aunque me sigo sintiendo cómoda siempre entre el rosa favorito de mi nena porque la vida entre ellas, lo es.

Vivir la vida rosa es fácil cuando te abandonas a sus risas y sonrisas, y conversaciones, cuando no miras facturas, ni escuchas la radio, ni ves el telediario.

Porque el mundo tiene a bien (a mal más bien) empeñarse en sacarme del rosa a mazazos cuando no se encierra como debe de ser a asesinos y encubridores de adolescentes, cuando notas las horas de insomnio de otros padres por sus hijos e hijas, cuando no hay dinero para investigar, cuando no hay para investigar enfermedades que afectan a niños...cuando los amigos sufren, cuando la familia sufre.

Ojalá la vida siempre fuera rosa. Que no lo sea no impide, ni nos debe impedir, visitarlo todas las veces que nuestro maltratado corazón lo necesite para reponerse, y volver a salir a este mundo feo, horrible e injusto, a sonreir a todas esas personas güenas que hay por el mundo esperando que las sonriamos.

Hoy no hay receta de cocina, no pienso andarme con remilgos a la hora de escribir tratando de buscar tema y receta, que si no, no escribo nunca. Además, que siempre hay alguien en comentarios que sí que saca la relación con una receta.

Pero sí voy a dar la receta hoy para vivir el máximo tiempo posible en el rosa, el que hace que salgamos más fuertes a la selva: poned un niño o niña en vuestra vida, de amigos, de vecinos, de tu familia, tuyos propios. Hablad con ellos, escuchadlos, jugad. Son anestésicos contra la realidad. Son un oasis en el desierto.

Son la receta de la felicidad, la vida nueva y la ilusión en la esperanza de un mundo con su visión...

sábado, 12 de noviembre de 2011

Costillar de cerdo asado a la barbacoa (pijama, secador, albornoz)

Después de resignarnos hoy sábado a que papa trabajaba mañana domingo, llega con la gran noticia pintada en su gran sonrisa cuando entra por la puerta: ¡mañana libra!

Un costillar de cerdo asándose en el horno y una botella de cava rosado para celebrar enfriándose en el balcón, mucho más frio y desapacible que el frigorífico desde esta mañana.

Lavar y salar el costillar con las manos, y seguir masajeándole con aceite de oliva virgen extra. Asar en horno fuerte dándole la vuelta de vez en vez más o menos 40 minutos.

Cuando empiece a estar bien dorado, pintarle bien con salsa barbacoa (preferiblemente Hunts) por ambos lados y dejar dorar y hacer costra otros 10 minutos.

Ingredientes para el momento del dia:

  • Un pijama de felpa rosa que hace a la bebe peluche.
  • Un albornoz crema, también de felpa que hace pequeña a la nena grande y que me suplicó heredar. Me fastidia regalárselo porque en realidad no me gusta, y preferiría darle algo que de verdad ella quisiera, y que fuera significativo para mí.

  • Un secador de pelo mientras la bebé agita la cuna impaciente, de pie y agarrada a la barra.

  • El pelo de la nena, brillante y lacio bajo el calor, escurriéndose entre mis dedos y el cepillo. El olor a bebé y a nena ambientando la habitación.

Momento de felicidad de hoy. Es lo único que me hace falta para ser feliz: abrir bien los ojos, mirar, encontrar, relajarme y disfrutar.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Crema de zanahoria y tortilla de calabacín (y momentos musicales)



Lenguaje musical: 23 euros/mes

Clase de violín individual: 25 euros/mes

Préstamo anual de violín: 30 euros/año



Los momentos musicales de la nena, no tienen precio:



¡Supermaaaaaaaaaaaaaan

Chorizo con paaaaaaaaaan

Se tira un pedooooooooooo

Y sale a volaaaaaaaaaaaar!



Inauguro este post con ideas que voy a ir apuntando para cenar todos, grandes y pequeñas, mayores y bebes que empiezan a comer “mas de mayores” porque aunque la bebe es pequeña aun, pronto habrá que irle introduciendo cenas, y variadas además ¡que luego es un aburrimiento!


La propuesta de hoy es Crema de zanahorias y pollo que ya conté aquí  como "pure de hambre" con el amor cotidiano, pero que resumo de nuevo:

1 kg de zanahorias

4 tomates (sirven de bote)

2 patatas medianas

500 gr. De pollo, pechugas o muslo deshuesados (cuando uso muslo, lo cuezo aparte para eliminar mejor los huesos y piel)

Hervir en olla exprés para conservar mejor las vitaminas, y pasar con la túrmix. Finito queda muy bueno, tipo crema, pero un poquito menos fino, con algún tropezón e incluso hebra de pollo es sabrosísimo. Apartar la ración de niños y bebes y añadir a los mayores sal y pimienta al gusto.

Tortilla de calabacines

(Quedó tan buena, que no tengo ni fotos)

Para 2 adultos, 1 niña y bebe

5 huevos

1 calabacín grande

Lavar bien el calabacín y secar. Cortar en rodajitas finas y pasar por la plancha hasta que estén doradas y blanditas. Añadir al huevo tal y como hacemos con la tortilla de patatas, y cuajar a fuego lento ¡Deliciosa y ligera!

Fue nuestra primera tortilla de calabacín, pero pienso enriquecer la próxima con cebollita pochada, y tal vez añada en una de patata y cebolla trozos de calabacín a la plancha.

martes, 1 de noviembre de 2011

Los abrazos apretaos (O Arroz a Banda y de cuando las palabras son más que obras)


Mañana voy a hacer un arroz a banda. Para mí es el arroz ideal, el sueño que todos teníamos de pequeños cuando pedíamos a nuestra madre el arroz de la paella, limpio y sin escombro. ¿Por qué le pones tantas cosas al arroz mama? Y ella siempre respondía: “es que si no lo pongo, la paella no sabe a paella”



Pues mira como los alicantinos dieron con la solución, madre, poniendo toda la morralla a hervir, haciendo un caldo-caldo (no de brick) que tenga concentrado todo el sabor de la paella…pero sin escombro. Alguna gambita, eso sí, y trocitos de calamar salpicados entre el arroz. Y “socarrat”, claro, y apilándolo con la cuchara en el centro de la paella antes de comer, tal y como nos enseñaron en tierras alicantinas.

Al grano…y no de arroz. Algunas personas utilizan para despedirse en blogs, foros e e-mails mis “abrazos apretaos” añadiendo….”como dice Tita” lo cual no deja de halagarme. El otro día hablaba con una excelente persona, a la que sin casi darme cuenta expliqué de donde venían estos abrazos. Sin darme cuenta, digo…de que nunca se lo había contado a nadie…

Y es que cuando yo mando esos abrazos apretaos, no son solo palabras. Que dicen que las palabras se las lleva el viento… ¡quía!



Que se lo digan a aquellos escritores y escritoras, los que viven de ello, y los que no, como por ejemplo blogueros y blogueras que me leéis, y que nos hacen (hacéis) acudir en pos de las palabras a vuestros mundos, pensamientos, sentimientos, vida todo ello, y saborear y disfrutar cual libro.  Las palabras, como las obras…al menos en una especie como la nuestra con diferentes códigos de ella para tocarnos los unos a los otros sin manos…son esenciales.

El cáncer malvado avanzó por sus huesos, implacable. Caderas, costillas, piernas…sólo podíamos tocarle y masajearle manos y pies que le relajaran y le distrajeran de tanto dolor y así ahorrarse otro pico de morfina…

¿Sabes que comimos el santo y yo nuestro primero arroz a banda en aquel pueblo de Alicante donde íbamos de excursión contigo a comer sardinas?

Se ponen a hervir pescados y espinas variadas en agua con cebolla y laurel. Nos ha de quedar al menos un litro de caldo bien concentrado.

En la paella (o paellera los que somos meseteros) se sofríe en aceite de oliva bien picado ajito, tomate triturado y azafrán. Se añaden calamares picados pequeños, y gambas peladas (las cabezas se pueden haber hervido también en el caldo) Se añade el arroz redondo y se le da una vuelta, añadiendo el caldo de hervir el pescado. Siempre dos tantos de caldo (y un poquito más) por cada tanto de arroz. Hervir en total 20 minutos: 5 a fuego vivo, y 15 lento. Apartar y tapar otros 5 minutos antes de comer.

El abrazo, nuestros abrazos se hicieron cada vez más imposibles ¿Qué clase de tortura, qué clase de castigo es aquel que te impide abrazar a tus seres queridos? Su mujer, mi madre, no le soltaba las manos. Dice que aun sueña con ellas, 11 años después.

Las palabras acuden en nuestro auxilio cada noche antes de dejaros solos, como novios en la habitación del hospital:

-Te quiero mucho, papa

-Yo también te quiero. Mucho…y apretao

Mucho y apretao…Solo podemos apretarnos con las palabras. Nuestros abrazos solo pueden ser apretaos mientras hables, porque incluso eso nos va siendo robado.

Elige dolor, elige muerte.

Los picos de morfina desaparecen apisonados por la potencia de las bombas y la fuerza de las palabras es unilateral, porque las tuyas te nos son robadas.

Y aprieto tus manos, nos las turnamos porque solo son dos, y nosotras somos tres. Y te vas al fin, sin más, y de menos,  y al fin te abrazo porque ya no te duele…

Pero para describir eso ya no me alcanzan ni las palabras.



…



¿He dicho alguna vez que odio noviembre? Pues sí, de cabo a rabo, de principio a fin, del 1 al 31. Estaré mas alegre, porque solo estoy disimulando.



Last words.

 El otro día estuvimos viendo una serie muy de treintañeros (para los nacidos en los 70 más o menos) que se llama Como conocí a vuestra madre. Os la recomiendo porque es verdaderamente…Awesome, y sobre todo ¡Legendary!

En ese capítulo el padre de uno de sus protagonistas muere y todo el capítulo gira, en clave de humor, acerca de las últimas palabras de éste, y de la recreación de las que serían las últimas palabras de los padres de sus amigos, si murieran en ese instante.

Las ultimas palabras de mi padre para mí fueron “Te quiero mucho y apretao”

Solo quería explicar lo que siento cuando os mando un abrazo apretao porque siento que alguien lo necesita. Porque ese abrazo lleva la fuerza de un ángel que se fue al cielo sin capacidad física para poderlos recibir, ni dar. Porque toda su fuerza la puso en las palabras.

Por eso envío abrazos apretaos. Porque van bien cargados. Tomadlos suavemente, con los ojos cerrados e inspirando y expirando suavemente porque los mando con toda mi energía.

Y sobre todo… ¡no dejéis de abrazar a vuestro alrededor!



Os mando, como no, un abrazo apretao.



Pd. La foto es de mi santo, tomada con el móvil a mí en nuestras últimas vacaciones. Premio para el que averigüe en los famosos baños de qué pueblo alicantino está tomada.

Allí, donde las sardinas y el arroz a banda, papa.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Feliz día de la Madre (o para Uma con amor)

¿Fue casualidad regalo tan grande? Fue el fin de semana del día de la madre cuando nuestra Uma nos dió la noticia que no podíamos creer, y que podéis recordar aquí. Cuando acababa de cambiar, desesperada el nombre de su blog, que entonces era Proyecto BB 2010 por El diario de Uma.






Tras leer y acompañarla en sus cuitas con el P.P (o plan procreador tan cumplido a rajatabla) ¿tanta resistencia es posible?, los negativos acumulados, los bajones entre ciclos, los secretos sólo contados al blog...compartía con nosotros ¡los primeros! la gran noticia.



Su bolica llegó a anunciarse un día de la madre, y vendrá a nacer el día de la salud y de la felicidad (para todos aquellos a los que no visita don dinero del Gordo de Navidad)



Esta navidad, que se presenta tan bonita, mi querida Uma, tan emocionada estoy por ti que no podía evitar dedicarte este post, donde además me permito contarte lo poco que he aprendido de mi primera maternidad, y que espero me sirva para disfrutar más de la segunda:



1. Un bebé sólo necesita para calentarse la piel y el abrazo de su madre o de su padre. Entonces ya hay bastante ropa en su armario.



2. Un bebé nace y tiene su primera leche disponible. Sólo tiene que llorar para que tus pezones se pongan erectos y la leche acuda rauda, es una llamada de la naturaleza. Los biberones son un lujo extra del que nuestros hijos, afortunadamente, pueden disponer en caso necesario. No son una condena, ni un fracaso. No en nuestro mundo, no podemos ser desagradecidos con algo que otros niños no pueden ni soñar ante el seco pecho de su madre en la hambruna.



3. Un bebé sólo necesita un poco de agua y las sonrisas, y las babas de sus padres mientras le bañan. No importa el modelo de bañera que le hayas comprado.



4. Un bebé aún no sabe leer, ni tiene su vida escrita en su libro. Sólo en tu naturaleza, en la suya. Después de leer todo lo leible, que es realmente bueno hacer...abre el libro de tu instinto y tu naturaleza. Mira a tu hija a los ojos, ponte en su lugar. Poco a poco también sabrás enseñarla a que ella también tiene que ponerse en el tuyo...en el de los demás, el inicio del respeto mutuo.



5. Jamás serás buena madre salvo para tu hija. Sólo ella te pedirá cuentas a los 16 años, y sólo a ella tendrás que dárselas. Olvidaté de las opiniones de los demás (incluida estos consejos míos). Si algo tiene que haber en este mundo, es oportunidad de equivocarse uno mismo, y no tratar de corregirse aconsejando a los demás (que como verás, estoy haciendo antes de que nazca mi segunda hija, corrigiendome de los patones que metí con mi pobre primera)



6. Decidid que valores queréis que aprenda vuestra hija, muy en serio, y mostrádselo.



7. Mi madre no es perfecta, ni mi padre lo fue, pese a lo cual me tengo por sana y buena persona, además de quererles y admirarles pese a sus defectos. Mis suegros me consta, tampoco fueron perfectos y mi santo sano, santo y bueno es. No olvides estos sentimientos cuando dudeis de la educación que le estáis dando a vuestra hija. Preocuparse por si uno lo está haciendo bien es una de las primeras garantías de que no va por mal camino, y si va, ya se está observando para corregirse.



8. No permitas la crítica gratuita y destructiva. Pero practica la autocrítica.



9. Los bebés necesitan sol, aire libre y padres relajados. No casas impolutas, que además maleducan a sus defensas, que les abandonan porque no las necesitan. Cualquier esterilizador, incluido el inexistente, es por lo tanto bueno. En nuestro pais podemos abrir el grifo y beber sin morir de cólera.



10. Olvidaté de todo lo anterior que acabas de leer y disfruta de lo que está a punto de pasarte. Tu vida va a cambiar por completo, se va a dar la vuelta del revés, a veces tendrás ganas de llorar ¡seguro que te sientes mala madre, pero no será verdad! serás madre ya para siempre pero aún así, siendo tan cansado y a veces tan inseguro, con toda seguridad sentirás que es lo mejor con diferencia que te ha pasado en la vida.



11. Pero pese a todo...no olvides que el verdadero amor está no en realizarte tú como madre, que es un pago que se nos da como regalo...sino en aceptar el vuelo de tu hija, que desde que nace...dejará de pertenecerte. Así que ¡no dejes de achucharla todo el tiempo que se deje, porque te la mereces!



Gracias Uma, por compartir con todos nosotros este vuestro camino, que fue pedregoso y que ahora es pradera. Sé que vais a ser muy felices, que ya lo estáis siendo, por lo que os deseo que se mantenga esta felicidad que os embarga ahora. Lo bueno, es que lo mejor está por llegar.



Estaremos pensando en ti el día 22. Este día tendrá un nuevo significado para los que te conocemos, seguro. El día de los sueños y de las ilusiones cumplidas.



No quiero terminar sin las palabras de la Madre Teresa de Calcuta:



Enseñarás a volar,

pero no volarán tu vuelo

Enseñarás a soñar,

pero no soñarán tu sueño

Enseñarás a vivir,

pero no vivirán tu vida.



Y sin embargo,

en cada vuelo,

en cada sueño,

en cada vida,

perdurará siempre la huella del camino enseñado.

sábado, 23 de octubre de 2010

La historia del redondo de ternera III (o Lasaña Jardinera güena güena)

Los hijos, para ser normalmente del mismo padre y de la misma madre, son (somos) extraordinariamente diferentes. Los mismos genes, colocados de diferentes maneras, o predominando unos sobre otros...qué cosa la genética. Resulta que los que no se manifestaron en nuestro hermano, quizá si lo hagan en sus hijos, y sean más parecidos a nosotros de lo que lo son a ellos; recordándonos, en fin, que pertenecemos a una y varias familias, que se entremezclan...

Cada ve nos faltan menos semanas, sólo unas 10 u 11 para conocer a nuestra segunda hija, la que da patadas como una posesa en mi vejiga tarde y noche (tanto trasnochar hace que luego se pase pase la mañana dormidita y calladita)
Mientras nuestra nena grande nos pregunta si dejaremos de quererla cuando nazca su hermanita, yo no dejo de preguntarme si querré a nuestra nueva bebé tanto como a ella ¡qué cosas!

Seguro que son tonterías de madre primeriza de su segundo hijo, seguro
¿Me gustará? Claro que te gustará, tampoco a la Nena la conocías, y bien que te gusta, aunque naciera peludita como un mono, y bien que la quieres, más que a tu vida.

¿Por qué tengo la sensación de que estos 6 años de idilio entre los tres están a punto de terminar? ¿Por qué me cuesta tanto alcanzar a creerme nuestra propia explicación a la nena, que el amor no se divide, sino que se multiplica?

¿Tal vez porque confundo amor con atención? Evidentemente, los segundos y sucesivos, pobrecicos, nacen ya con menos atención de la que tuvieron los primogénitos ¿será eso? Me da mucha pena "destronar" a mi Nena. Y me muero por conocer a nuestra chiquinina.

¿Y qué tiene que ver esto con el redondo de ternera y su III parte? pues porque los platos, como la genética de los hermanos salen absolutamente diferentes aún utilizando los mismos ingredientes.

Es tan básico como que ningún café con leche y azúcar será nunca exactamente igual a otro café con leche con azúcar.

El otro día nos quedamos con un trozo de carne asada por un lado, y una salsa estupenda de manzana y zanahoria por otro.

Todos los fines de semana tengo la tentación de poner lasaña ¡me encanta!, pero no sucumbo en todos para no cansar al personal, y que sigan adorándola por muchos años.

Esta lasaña no es como esta otra. En esta me dejé llevar por la inspiración.

Ingredientes para tres y repetir, o para 6 y quedarse con ganas:

- 3/4 de carne picada
- Verduras variadas que nos gusten, incluido ajo y cebolla
- Bechamel (ver aquí como la hice otra vez)y salsa de tomate frito
- Dos bolas de mozarella fresca
- Placas de lasaña

Se rehoga en AOVE (aceite de oliva virgen extra) un ajo y una cebolla bien picadita. Yo añadí pimiento rojo, pimiento verde picado y zanahoria rallada. Añadir cuantas verduras picaditas, champiñones y otras setas varias nos apetezcan para darle autoridad a dicha "jardinera". Rehogar la carne picada entre todas las verduras ya pochadas, pero no dejar hacer mucho para que no quede seca, ya se terminará con la salsa y el horno.

Y aquí viene el truco del almendruco: en vez de utilizar tomate frito para la carne, ese día utilicé la salsa de manzana y zanahoria que había hecho para el redondo (por eso convenía hacer más ¡qué buen apaño hizo)



Elaborar una bechamel abundante y clarita (ver aquí) y casi al final, teñir de rosa con un chorrete abundante de tomate frito y corregir de sal.
Mientras tanto tendríamos que tener cocidas las placas de lasaña para ir montándola.

Comenzar con una capa de la bechamel rosa, seguir por placas, carne y mozarella fresca cortada en rodajas y orégano fresco si tuviéramos la fortuna de que un amigo nos lo mandara de su jardín. Cubrir con bechamel rosa, y montar de nuevo en ese orden más capas. Terminar con bechamel rosa, cubrir de queso rallado o polvo y gratinar:

Para muestra, un botón:



¿Verdad que está dando de sí el redondo? Pues aún queda más.

Espero ansiosa vuestras experiencias como padres/madres repetidores ¿qué sentísteis ante el nacimiento del segundo hijo o hija?

¡Muac!

martes, 12 de octubre de 2010

Wok (o comer fuera de casa III)


Tengo una hermana. Sólo una. Y mi hermana tiene un marido (a partir de ahora Cuñao) que come por 5, da gusto verle tragar por lo que es el sueño de cualquier madre, de cualquier edad, ya que es de los que se lo acaban absolutamente todo, y repite sin insistirle. Eso sí, no vayáis a pensar que es un zampabollos. Tiene que ser su hora, ya que no come ni cualquier cosa, ni en cualquier momento.

Mi hermana tiene dos hija (Sobrina y Ahijada a partir de ahora). Una es mayor que mi nena, y la otra más pequeña. Las tres juntas son el trío calavera, tan capaces de jugar 4 horas seguidas juntas sin oirlas, como imposible que duerman las tres sin terminar amenazándolas de muerte por el jolgorio y los golpes. En general no comen mal, aunque como madre y tía carnal, pues las tres podrían comer mejor. Menos Sobrina, que en cuanto a cantidad hay que cuidar que no se pase.

Luego está Santo. Mi marido, que tiene un apetito tan grande, que cuando lo conocí no daba crédito. Ni a él ni al de su hermano...Yo que había crecido en casa de chicas (hermana y madre) y mi padre, que era de comer ligerito...no sabía lo que eran capaces de comer un par de adolescentes ¡señor! Las familias con hijos varones deberían tener una subvención o algo. Las cantidades de comida que se manejaban en casa de mi santo yo sólo las había visto en BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones)

Y eso que Abuela (mi madre) tiene buen diente, el mejor de mi casa, de mi casa de soltera digo. El cubo de la basura decía yo cariñosamente, porque no quedaba nada ni en su plato, ni en el de los demás, que todo nos lo rebañaba.

Todo esto...hasta que mi hermana nos presentó a Cuñado, claro. Es el ultracampeón de la familia.

¿Y por qué cuento todo esto?

Cuando nos juntamos estos 8 (con mi barriguita 8 y medio) casi siempre lo hacemos en dos sitios:
O en casa de Abuela donde aprovechamos para que nos haga casi siempre el mismo menú, porque sólo ella lo hace ciertos platos así de buenos; o en un WOK que tenemos cerca de mi casa.

Casi nunca cambiamos de sitio cuando salimos los 8 a comer fuera. Corrijo: NUNCA



Desde que les llevamos un día a probar, en cuanto podemos nos juntamos para ir allí. Y tiene su mérito, porque tanto a Hermana como a Abuela, les pilla a 50 km a cada una desde sus respectivas casas.

¿Qué tiene de especial Wok? Pues para bien o para mal, lo siguiente (las alterno):

-Que siempre tiene mucha gente, por lo que entonces todo está superfresco, y siempre reponiendo las cosas calentitas que están cocinadas.
-Que por lo mismo a veces hay que esperar cola para entrar. Pero...
-...se puede reservar mesa. Pero...
-...te puede tocar el chino que no habla muy bien, y le da tu mesa a otros, y para solucionarlo no te quiere dar una mesa que no será ocupada hasta dentro de 1/2 hora ¿¿??? ¿Por qué prefieres discutir conmigo, que estoy embarazada y hambrienta, en vez de con los que llegarán dentro de media hora, y a los que seguro podrás dar otra mesa desocupada? No es mala intención, seguro...sólo es cuestión de idioma...
-Se paga un precio único por persona, dividido en 3 categorías: Adultos, niños hasta 1,30 y menores de 1,30 (hay dos rayas en la puerta, en serio)
-Los fines de semana es ligeramente más caro, en todas sus categorías, pero...
-...los fines de semana incluyen Sushi ¡hummmmm!
-Te pones hasta las orejas, de lo que quieras, todas las veces que te apetezca, hasta reventar.
-Excepto de bebida, sólo entra una en el precio, y el resto aparte
-Las orejas de las niñas son de más fácil llenado que las adultas, así que nos sale lo comido por lo servido.
-Es ideal si te gusta la comida china, y asiática en general. Hay comida china en el buffet hecha, y también ingredientes crudos, de todo tipo (setas, hongos, verdura cortadita, calamares, pulpitos, langostinos, carne de pollo, ternera, cerdo etc) que tú eliges en las cantidades y proporciones que quieras, y te los cocinan delante de ti. Bien al wok con diferentes salsas, o bien a la plancha. Comida para todos gustos y dietas. Yo tengo debilidad por unos hongos que sólo se encuentran allí, y unos pulpitos pequeñitos que nos hacen con salsa de ajo..¡riquísimo! Sólo por eso ya merece la pena ir (y por el sushi, claro)

Las niñas disfrutan mucho con tanta variedad, aunque por ejemplo mi hija siempre acabe comiendo invariablemente un escurrido plato pequeño con 4 trozos de pechuga empanada y patatas fritas. Y un refresco. Y un helado (¿no quieres otro heladito, hija, o un flan, o unas natillas, o todo????) Mis Sobris tampoco comen mucho más. Lo mismo y tal vez unos poquitos tallarines, o una cucharadita de arroz 3 delicias y alguna croquetita. Todo en plato chico.

Así que da un poco de dolor los más de 30 euros que nos cobran por las 3 niñas (en cuanto crezcan llegará nuestra venganza jejejeje).

Hoy mi nena preguntaba en casa si la semana que viene, que nos juntaremos todos, iremos al Wok. Mi santo, muy cachondo, la dice mirando su plato en casa, aún medio lleno:

-Sí, pero practica ¿Tú sabes lo que tengo que comer en el wok para compensar lo poco que comes tú? jajajaja Y yo ya no tengo el cuerpo para esos trotes.

Y es que es verdad...mi santo ya no es lo que era a sus 17 años comiendo a dos carrillos, y aunque Cuñao y él dan un poco de vergüenza en estos buffets libres, cierto es que Cuñao es el que más se sacrifica por todos en el Wok ¡¡para que la cuenta salga equilibrada entre lo pagado y lo comido!!

Cuñao me fascina, porque en toda su grandeza (es grandísimo) y serenidad, es capaz de comerse lo de él y lo de 3 personas más, es decir, las niñas como si fueran adultas. Y cuando ya dice que está lleno, va a por el postre. Tres veces. Tres platos de diferentes postres, los tres llenos.

En el fondo este sitio de barato no tiene nada, ya que de tapas por ahí podríamos comer tal vez el doble por la mitad. Es sólo que la variedad nos pierde, y la comida china y al wok nos encanta...y casi todos son como nosotros: mesas llenas de papis, mamis, abuelas y abuelos con tíos, tías, hermanos, hermanas y sobrinos, que no te miran raro cuando le pides por décima vez a tu nena que ponga las rodillas bajo la mesa, y deje de bailar el tenedor delante de los ojos de su prima.

...Juntarse es lo mejor de todo, y también pienso que al no variar de sitios para juntarnos, estamos haciendo recuerdos entrañables e imborrables a nuestras nenas, que pronto serán cuatro...


Esta preciosidad de ilustración es de Mónica Calvo, a la que espero no importe aparecer en este pequeño blog.



¡Feliz día de la Hispanidad, y sobre todo del Pilar!
Especialmente a la Pilar más importante de mi vida.

viernes, 27 de agosto de 2010

Tuppers de amor (y novedades)




Soy un tupperware. Envase de la que ya sabemos, será nuestra segunda HIJA. Ser un tupper no es malo, ni frío, ni una visión fea de la maternidad ¡para nada!


Cualquier mujer embarazada, o que lo haya estado, cualquier madre sabe, y ha sentido en su piel que cuando se está embarazada tu cuerpo sólo se cuida con una misión: que el bebé crezca cuanto más y mejor posible. Sacrificamos inconvenientes grandes y pequeños sin tomarnos ni una sola pastilla, a veces ni una mísera infusión (palabras de mi farmaceútico)

Yo reconozco que me empastillo casi por cualquier pequeñez, así que embarazada, no hacerlo, es todo un triunfo. Conste también que habrá casos y personas a las que no quede más remedio, pero eso nos acarreará mil y una comeduras de cabeza y culpabilidades varias.


Gracias a esta filosofía "envase o tapergüer" he descubierto que la fisioterapia es profesión por algo...(y que me perdonen los fisioterapeutas y los quiromasajistas por mi desconocimiento hasta ahora) Gracias a la imposibilidad de tomar nada en este "estado especial", con el último lumbago que he sufrido también he probado las bondades (tanto para mi espalda como para mi hígado y como no, para mi bebé) de no pasarme 2 semanas con pastillas para el dolor más relajantes musculares.


Este mes, de vacaciones lo ha sido en todos los sentidos. La verdad es que nos ha quedado poco tiempo para cocinar entre días de playa, salidas y visitas a la familia. Y son esos también los tuppers de amor: en esa falta de cocina han influido mucho los tuppers que no sólo mi madre, sino mi hermana (gran madre también de sus hijas) nos regalaban tras premiar nuestros estómagos en sus casas ¿hay algo más amoroso que preparar de comer a los que amas, y además forrarle de tuppers para después?

Llamadme simple, pero siempre me ha parecido un detalle infinitamente tierno. Tanto como ser el "tupper" de nuestros hijos y no pedir nada a cambio...

Recibimos la noticia de que nuestra segunda hija será niña ayer, a lo largo de la larguísima e importantísima eco de las 20 semanas. Gracias a las vacaciones, los tres pudimos disfrutar de ese momento juntos, a la vez, que ya conociendo su sexo, casi decidíamos su nombre.
En realidad fue su padre, mi santo, el que en la consulta, contento por los buenos resultados y la eco, no pudo evitar afirmar que se iba a llamar como la foto de más abajo. Un nombre que yo había propuesto porque siempre me ha encantado y que le gustaba, pero que aún estaba "en fase de aprobación"



Como siempre antes de la eco, yo estaba tensa como un palo. Todo estaba bien, es otra niña que satisface los deseos de mi nena mayor (sigo diciendo que me daba igual) y no pude evitar llorar al salir de la emoción....todo estaba bien.

¿Ya sabe alguien como es probable que se llame nuestra segunda hija viendo esta foto? La otra opción es, por supuesto, Victoria. Por que nos parece muy bonito, y por su significado, ¡claro!

Gracias por vuestras visitas, vuestra preocupación e interés sobre el curso de este embarazo, por vuestra compañía...

Feliz vuelta de vacaciones ¿estamos todos? y feliz descanso a los que las iniciáis ahora ¡Besos!

domingo, 27 de junio de 2010

Chipirones rellenos (o preñados, ¡como yo!)

Voy como el Guadiana, apareciendo y desapareciendo, pero anda, que vaya semanitas que llevo:



Todos los fines de semana estoy hecha un trapo. Creo que es porque en casa trabajo más que en la oficina, y eso me deja molida, o bien que entre semana voy tirando y procuro no hacer ni el huevo ocupándose mi santo de casi todo. El caso es que es en finde cuando más vomito, y más me baja la tensión.



Esta semana tuve análisis y el ginecólogo quería hacerme otra eco (me la están haciendo cada 2 semanas ¡viva la SS!) así que, tras un fin de semana en que habíamos tenido boda a 600 km y al borde del mar...allá que fui en ayunas tras el viajecito, y una mala leche....impresionante. Hasta rellené una reclamación mientras esperaba que me sacaran sangre, pues en una hora sólo habían pasado 10 personas a pincharse: sólo había una persona atendiendo. Yo es que con hambre no conozco...



También reconozco que no se lo había dicho a nadie, pero esa semana 10 era clave para mí. Fue en la 9 cuando el anterior embarazo se confirmó que no tenía futuro, y que había empezado a perderlo. Ya sé que este tenía corazón, pero iba con el alma en un puño pensando si no saldría con una nueva cita para legrado. Además mi santo no podía acompañarme, pues ya había pedido porrón de tiempo para lo que su empresa es debido a la boda. Imposible para él venir a esa hora conmigo, así que me sostenía mi madre...que nada sabía la pobre del porqué de mi humor de perros.



Dado el retraso en los análisis lo comenté con la enfermera del obstetra, ya que se me estaba pasando la cita. Me dijo que sin agobios, cuando terminara, desayunara bien, y subiera que me colarían puesto que mi cita estaba ahí y existía. Tecnicamente, no es colarse ¿no?



Bajar de nuevo a extracciones y ponerse 3 enfermeros a sacar sangre, fue todo uno, y nos ventilaron en un pis-pás. Además fueron tan amables, y me hicieron tan poquito daño que la reclamación empezó a criar polvo en mi carpeta de las ecos.



Una vez desayunada (napolitana de chocolate, porque yo lo valgo...yo, y los dos kilos que he cogido en dos semanas ¡ups!) subo arriba y me cuelo en cuanto sale la barrigota que está dentro, con el beneplácito del obstetra y la enfermera. Hoy el obstetra es diferente, así que me atrevo a pedirle si puedo grabar con la supercámara de móvil la sesión para el padre de la criatura, que no ha podido venir, y su hermanita. Me tienen mimadita, sobre todo la enfermera, que es la única que no cambia aunque cambie el médico, y me lo consienten. Sólo tuerce así un poco el morrete y dice que no está seguro que pueda grabarlo bien....¿no es un amor?



Hoy no es vaginal, y me la hace abdominal. Horror. Yo pensando que me iba a quitar la braguita y el pantalón en el baño, y me pilla con las bragas de emergencia: o sea, las últimas del cajón que te quedan limpias y que nunca te pones, salvo cuando tienes porrón de ropa sin doblar porque estás embarazada y perra, y además con una maleta con bragas sucias por lavar, y limpias por colocar.



Pero sólo me dura la vergüenza del color de mis bragas tres segundos (vaaaaale, eran las rojas de la suerte de hacía 3 nocheviejas, pero no bonitas ni de encaje...sino unas comodísimas elásticas faja-boina que encontré)



Fuera de bromas, contuve la respiración mientras me ponía el gel ese para que corra bien el cacharro. Aún tenía la última imagen de mi judía, hacía 3 semanas, y me daba pavor verla igual. Acababa de leer que en la semana 10 tienen todos los órganos principales formados, y ya sólo es terminar detalles y crecer en las 30 semanas siguientes. Era lo que a mí me traía loca, que ese completamiento no se hubiera producido.



Mi parte optimista enfocó al monitor frente a mí. Mi parte pesimista contuvo la respiración, y antes de que me diera cuenta, mi hermoso hijo (todo el mundo dice que sueña-ve-imagina un niño, no saben el por qué) o hija aparece ante mis ojos absolutamente completo y diáfano: Veo su cabeza, gorda, y su tronco, y sus pequeñas delgadas y desproporcionadas piernas al final de su cuerpo. Y veo el cordón umbilical en el centro de su vientre, y veo su brazo derecho levantado y veo sus dedos claramente, bueno, tal vez aún no están separados, pero el obstetra me confirma las calcificaciones, o sea, los huesos de su mano claramente están ahí, los que yo veo.



Tanta belleza me nubla la cabeza y me inunda el corazón y los ojos, y pienso el enorme regalo que tengo dentro, qué grande es el "guiso" que se cuece en mi interior, cuántas expectativas de simple crecimiento y ansía de conocerle hay a su alrededor. Apenas ha crecido unos centímetros...la diferencia entre la vida...y las demás cosas feas que nos habían pasado ¿Cómo es posible que el paso de milímetros a centímetros produzca tanta felicidad?




Foto de San Google



Cuando nació mi nena creí morir de amor....la sensación continúa, y vuelve a crecer...¡¡¡como mi barriga!!!


Aún es posible un poco más. Le digo al médico, que ha leido el historial y está contento, y nunca, ninguno de los 3 que me ve, han dejado de llamarle "tu bebé" desde la semana 5...pues eso, le digo "no se mueve"



¿Cómo que no se mueve?- me replica con su suave acento extranjero-Yo sí lo veo moverse, veo su corazón, mira te lo voy a poner, es para tí, escucha.

Y me pone el altavoz, y esa música celestial tan anhelada en los otros dos fallidos vuelve a mis oidos para llenarme de felicidad.



Me traje el video que disfrutamos los 3 en casa una y otra vez. Salí de allí completamente eufórica, mi mal humor mañanero y de ayunar y esperar se habían esfumado como si nunca hubieran existido, la reclamación no tiene para mí ya sentido porque cuando los españoles nos decidimos a ponerlas por escrito, casi siempre se cruza por en medio personal extremadamente atento que pese a las limitaciones y falta de compañeros te hace la vida todo lo agradable que puede....y como solemos asociar faltas a personas...no puedo poner una reclamación en el hospital del que salgo más feliz de lo que en los últimos meses, y esto es completamente en serio, he estado.



Salgo eufórica, mi alegría y mi despreocupación me desbordan. Además, me han quitado las vitaminas que tomaba por si me estaban complicando las naúseas, cosa que debían estar haciendo: llevo 5 días sin tomarlas, y su desaparición casi completa ha sido paralela a dejar de tomar el complejo.



La foto del embrión está tomada de internet, porque esta vez no me la dieron...¡con el video tenemos bastante!



Esta otra foto es de los chipirones rellenos con los que hoy nos ha sorprendido el paladar mi santo. El relleno ya lo tenían, en la pescadería los venden así, aunque por su dureza, y por lo que tardan en cocerse, estamos dudando de que realmente sean chipirones. Mi madre dice que posiblemente sean voladores, mucho más duros.



Apenas puedo poneros la receta, sólo la crónica de lo deliciosos que están, y lo loca que me tiene mi marido con las cosas que cocina: es infinito. Su creatividad no acaba nunca, y coge pinceladas de acá y de allá, y las reinventa, y se las adapta, y, y, y, y....que así me voy a poner como un camión de los que pone VEHÍCULO LONGO. Pero eso será otro post.



Hoy mi chico ha pochado dos cebollas bien grandes, y un pimiento y medio, un ajito cortado y luego ha puesto encima del pochado y dejado cocer los chipirones en su propio jugo sin nada de agua, sólo un culín o un dedito de vino tipo Pedro Ximénez o moscatel. Los chipirones buenos se cuecen en 5-10 minutos. Con los otros hay que tener más paciencia, tardan muchísimo y no se garantiza "blandura"

Lo ha presentado con nidos de patatas paja que debían haber albergado un huevito de codorniz que nos hemos olvidado de comprar, sobre unas hojas cortadas artisticamente de masa Brick fritas.


Dedicado a todos aquellos que pasaron o acaban de perder un sueño: Os prometo que como decía Annie...el sol volverá a salir MAÑANA