¡Buenos días, arriba excursionistas!
La ola de frío polar por fin nos abandonará hoy, y el gobierno se ha dignado escuchar a más de un millón cuatrocientas mil personas que han firmado para pedir se trate en el congreso la Dación en pago. ¿Se habrán acabado ya los suicidios por deshaucios?
Espero que sí. Celebremos. Thunderstruck, ¿no se te agita todo?
Un blog para los que aprecian la importancia de la cocina en el hogar,también la cocina como arte. Un blog sin pretensiones, acerca de la comida, el Amor y la vida de cada día.
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miércoles, 13 de febrero de 2013
domingo, 8 de enero de 2012
El anillo, la colonia, la muñequera, el lomo (o lo hemos vuelto a hacer de nuevo)
En el trabajo de su marido no convenía llevar alianzas ni anillos puestos, para evitar enganches y accidentes que ya se habían visto. Por ello cada vez que en las ocasiones especiales, el descolgaba el anillo de su sitio habitual para llevarlo en su dedo anular derecho, ella sentía ante aquel brillo inusitado un vuelco en el corazón, de nuevo mariposas en el estómago y una sonrisa picarona volvía a su rostro.
Recuerda aquella vez que, adolescentes y él en su papel muy duro a lo Dany Zuko, fingía no escucharla cuando ella, oliendo una muñequera de él, mencionaba lo bien que olía. Para ella el olfato fue siempre su sentido más desarrollado, el que mayores placeres y mayores disgustos también la había provocado.
Por eso, aquella tarde de espaldas a la gran escalera que separaba la calle del local donde quedaba siempre toda la pandilla, supo que él se acercaba, porque el olor de la muñequera le precedía como una señal, como un heraldo. Olía a Crossmen y ella sin mirar supo que él llegaba, y que se había duchado en esa colonia para impresionarla porque, aunque parecía que no la miraba, o no la escuchaba, no dejaba de hacerlo.
Mientras ella se observa al espejo, 20 años después, ve con el rabillo del ojo el anillo colgando del bote friki de colonia de Spiderman, que la nena grande le regaló con todo su amor; cuelga esperando de nuevo otra ocasión para ser lucido. El Lacoste y el Hugo Boss se acabaron justo a tiempo de no poder ser repuestos, pero el sonríe mientras se pone un poquito de "Eau de Spiderman" como aftershave.
También ella sonríe cuando en la balda del supermercado encuentra por casualidad el pack de Crossmen que él usaba en su juventud, y que, éste sí, pueden permitirse ahora que han vuelto, como antes, a disponer sólo de sus dos sueldos, que no es poco. Los Reyes Magos lo encuentran, y lo envuelven cómplices, y él sonríe cuando lo abre y seguro, recuerda aquella muñequera. Mientras su nena grande luce también regalo de Reyes muñequeras de adorno de sus tiempos. Muñecas y muñequeras, de antes, y de ahora.
Y han vuelto a hacerlo, han vuelto al principio. Y aunque tienen menos dinero que antes, son más ricos ahora, porque sólo dejándose llevar por la ilusión de las risas de su casa, ajenas a la crisis, son capaces de abstraerse de los problemas que hacen vomitar, tener insomnio y hacer calenturas en los labios por la incertidumbre.
Hemos vuelto a curar un lomo. ¡Somos incorregibles!
martes, 26 de enero de 2010
El cristal del horno (O cómo ver subir las magdalenas)

La primera vez que puse una lavadora, como una chica mayor, seguí escrupulosamente las indicaciones que me había dado mi madre. Y la conecté, y cual gato quedé magnetizada delante de ella, sentada a lo indio ante el bombo viéndola girar hacia un lado, hacia el otro. Ora más despacio, ora más deprisa. Supongo que aguardaba la confirmación de que lo había hecho bien no viendo salir espuma por todas partes, o viendo que lenta y cadenciosamente se detenía para volver a girar al lado contrario. Creo que salvo los minutos que empleé para ir al baño, seguí todo el programa.
Cada uno se relaja como quiere (es un consuelo) o también podríamos decir, que hay que hacer de todo en esta vida. Así que yo al famoso trío ese que proponen de "Plantar un árbol (hecho), escribir un libro (¿vale un blog?) y tener un hijo (si vale hija...)" yo le añadiría: y tener la templanza de aguantar un programa largo de lavadora sentada delante de ella casi sin pestañear.
La mente humana es sorprendente. Creo que ésto no se lo había contado nunca a nadie. Creo que ni siquiera mi santo lo sabía. Ni siquiera yo lo había vuelto a recordar.
Es mi mente cual lavadora, la que mezcla y centrifuga.
La primera vez que usé el horno también aproveché el cristal que se me ofrecía, amplio, grande y generoso, para asomarme al interior del proceso mágico por el que unas cosas se transforman en otras. Lo primero que observé al horno, fue un gratinado. Por eso sé que el gratinado está varios minutos blanco, inmóvil, y en 30 segundos pasa de un sano color dorado, a un peligroso color marrón y en los 5 segundos siguientes a un incomible negro petrolífero. Posteriormente no he podido resistirme a observar como suben los bizcochos con la levadura "polvos mágicos", o incluso a esperar más de la cuenta, y no ver subir las magdalenas, que a la nena y a mí, después de intentarlo veces y veces, no conseguimos que pasen de pastita de té, eso sí, con delicioso sabor a magdalena concentrada.
Es difícil resistirse a un cristal, sobre todo si tiene luz o es transparente para que observes lo que ocurre en el interior.
Algo así pasa cuando con mucho amor y dedicación preparas un bollito en equipo con tu amor. Como las magdalenas con mi nena. Las metes al horno, y no puedes evitar observar fijamente que todo va según lo previsto.
Aprovechar los "cristales" que nos ofrecen las modernuras modernas como diría una amiga pelusera nos trae más de un disgusto y más de una decepción. Hay magdalenas que son de más lenta cocción, y "en teniendo la masa hecha y confirmada" puede resultar que uno no recuerda en qué momento lo metió al horno. Pero eso sí, dado que los cristales modernos te permiten mirar desde el principio...cualquier mínima alteración o supuesto retraso en los tiempos de cocción es vivida con angustias innecesarias. Sin cristal uno no tiene la tentación de mirar. A lo sumo a lo mejor pegar la oreja a la puerta, pero eso no da material de primera mano.
La otra doctora confirma que efectivamente, es posible que esté embarazada de menos tiempo. Latido no hemos oido, pero sí lo hemos buscado visualmente, porque si realmente es más jovencito, pero está bien, en esta semana aún no sonaría, pero ya podría apreciarse. Todos en la consulta mirábamos "a través del cristal del horno" al monitor, esperando ver movimientos de futuros latidos fetales. Hemos visto vibrar algo varias veces. No quiere darnos falsas esperanzas, pero dice haberlo visto ella también, y repetiremos la semana que viene.
Las cuentas no son perfectas, y los "polvitos mágicos" como la levadura, tampoco. La teoría dice que se ovula el día 14 del ciclo. ¿Y si el horno no estuvo dispuesto hasta una semana y media más tarde?
Lo siento mucho. El plan de no obsesionarse, incluía no controlar cuando se utilizó "la levadura".
Algo me dice que todo va bien. Será mi padre, será la virgen, que es madre, será que el miedo a perder a mi hija no me dejó disfrutar de su embarazo.
Algo me dice que todo va bien. Y como siempre, no podré evitar seguir mirando a través del cristal del horno.
viernes, 2 de octubre de 2009
Tengo una corazonada
domingo, 13 de septiembre de 2009
Lubina tibia (o ya me hablo con el pescadero, aunque él aún no lo sepa)
No sé como empezar este post. No sé si contar como hice la lubina, o cómo la terminó de disfrazar mi santo, o cómo he vuelto al redil de mi pescadero habitual, o el porqué dejé de hablarle.
Bueno, para romper el hielo, pongo el resultado final de la lubina, y ya voy contando todo lo demás. Total, hay confianza para leerme y decirme ¡vaya rollo!, o hasta ni terminarlo, pero eso sí, comentar y decir "Tita, hoy estás intragable"
Somos muy raros. Compramos en mil sitios. Porque nos gusta la carne de aquí, la leche de allá, el helao del mercadona...en fin. Hago la compra grande del mes en un sitio, y la carne y el pescado en otro diferente...bueno, hasta que el pescadero se pasó de listo, y yo me cabreé como una mona. Resulta que en esta pescadería están por turnos, un día el dueño (el listo) y al siguiente el dependiente, un chico encantador y muy muy buen profesional. Pues fui un lunes a por unos mejillones, que somos muy mejilloneros nosotros y se los pido al chico "ponme 2 kilitos de mejillones, anda" y me dice el chico en bajito "ni hablar, ¿como vienes hoy lunes? estos son del sábado, vente mañana"
Alguno habría fresco, no lo niego. Pero juro que los cocí al vapor, y tuve que tirar según los abría más de la mitad. Y los que llevé a la mesa solo pudimos comer dos, uno mi santo, otro yo, si siempre los has comido frescos y en buenas condiciones...los otros cantan un montón. Así que los guardé en una bolsa, absolutamente indignada, y se los llevé al día siguiente ¡lástima, estaba el dependiente, claro! así que le di las gracias a él, y le dije que le dijera a su jefe que estaban en mal estado. No esperé más, me fui volando a trabajar.
Como la carnicería está al lado, y a esa siempre vuelvo, otro día no tardó el dueño de la pescadería en pedirme explicaciones ¡él a mí! que amablemente le di. Él, claro, no sabe que juego con ventaja, y que sé por su dependiente que mezcló los buenos con los atrasados. Pero no puedo exponerle, le digo que confío en su palabra, tú me dijiste que eran buenos ¿no? pues en Mercamadrid te deben haber colado los malos, señor mío. Y no vuelvo más, prefiero las pescaderías que tienen que cerrar a media tarde porque se han quedado sin género, a las que compran de más, y por no tirarlo (normal) te lo van metiendo al día siguiente, y al siguiente, y al otro...
El resultado es que tuve que emigrar buscando nuevas alternativas, lo cual no es fácil. Soy muy muy exigente con el pescado, y además, con tanto olfato como tengo...cualquiera regular me expulsa sin querer. Las pescaderías buenas, buenas, las frescas, tienen un olor muy agradable a pescado fresco y a mar, no sé si me explico. Que no molesta, vaya.
Las lubinas no son del señor este ¿eh? no vayáis a creer. Son de la pescadería de mi lugar de compra grande habitual. Llegué justo cuando estaban sacando el pescado recién traido y la lubina estaba tan fresca que me dió los buenos días y todo: Juzgar vosotros mismos, escamas brillantísimas, ojo brillante y sin hundir (en la foto no se ve muy bien) y las branquias bien coloraditas. Además, las congelé, y mirad su aspecto una semana después:
Y a los pocos días fui al otro sitio a por la carne. Y al pasar por la pescaderíadondenomehablabaconelpescadero veo el género que tiene el muy....y como está tan fresquito, y para mí eso es un imán, y total, como no está él, que está el dependiente....pues mira, trago saliva y me guardo la dignidad en el zapato; así que no resisto la tentación y arramplo también con sepia, mero y termino suplicándole al mancebo "no le digas a tu jefe que he estado aquí ¿eh?" el chico se ríe y se hace el tonto, y dice que no pasa nada que las clientas también tienen preferencias, "tú dí que prefieres que te atienda yo y ya está". Yo le recuerdo lo que pasó, y el chico hace lo que no hizo el agarrao de su jefe en su día, me pone gratis (bueno, bien pagados estaban hacía meses) más o menos un kilo de mejillones que con un guiño me dice "Ya verás como éstos no los tienes que tirar". Vergüenza ajena me da que la gente pierda clientes por ganar 4 euros que costaron aquellos mejillones ¡jolín!
Ya le dije al chico, "cuando tú pongas pescadería, allá que voy de clienta" Se ríe, y dice que ni hablar, se duerme más tranquilo trabajando para otros que para uno mismo, es cierto y eso es otra historia...
Y ya digo yo ahora...esto prometía ser largo, pero ya llega la hora de la receta. Me gusta la lubina porque es muy fina y elegante (no porque la pongan en sitios finos, sino porque su tacto y sabor es lo que me sugiere), y facilísima de hacer de cualquier manera. Pero como mi santo es un poco lagarto lagarto para casi todos los pescados excepto los que no saben a pescado....pues pienso en hacérselo un poco ameno, y no presentarle la lubina recién sacada de la sal, así en plan campamento, que queda como rústico (además tenía tripa y todo, que es lo suyo para hacerla a la sal:
¡Bingo! Tengo esos mejillones ultrafresquísimos, y gordos que te mueres que me ha regalado el mancebo de la pescadería, así que los limpiamos por fuera y los ponemos en una cacerola tapada (sin agua ni nada, solo lo mojado de la cáscara) a fuego medio unos minutos, hasta que el vapor los abre y les ves ligeramente cocidos, entonces sin quemarte, les ponemos limón a chorro por encima y los sacamos de su cáscara y reservamos....porque voy a limpiar en trocitos la lubina asada a la sal, y voy a hacer una ensalada tibia con estos mejillones.
El plato hasta aquí podía haber quedado fenomenal. Lo hubiera regado con un poquito de limón más y aceite de oliva, unos tomatitos cherry y tirando, pero claro, la que está a dieta soy yo, no mis amores. Así que preparé un revuelto de esos de plancha de verduras (variadito, buenísimos), y una salsita decente de esas que a mi santo le vuelve loco pringar. La salsa naranjita que veis llevaba lo siguiente:
-Un ajito muy picadito
-Unos piñones picaditos también
-Un brick de nata pequeño, para cocinar
-Un chorrín de whisky
-Tres cucharadas de tomate frito
-Sal al gusto
Rehogué los piñones con el ajito, y añadí el whisky (hizo fluussss, bien, que se vaya el alcohol, solo sabor) y la nata. Solo iba a usar la mitad, solo por mojar un poquito la lubina con la salsita, pero mi santo me pidió que fuera generosa, que no quería verlo mono, sino pringar bien. Venga, todo el brick (bueno, yo siempre puedo ponerme solo unas gotitas de salsa, ¿no?) Y cuando ha dado un hervor, añadir una cucharadita de tomate para teñirlo, y probar. Si queréis, poner más, pero ir probando, que no pase del límite y solo sepa a tomate tapando todo lo demás. Quedó exquisita.
¿Habéis hecho lubina a la sal? Fácil de la muerte para quien no. Buscar pescadería de confianza, y comprar las lubinas (una si son muy grandes, pero tiene que haber unos 300-350 gr. por persona en crudo) frescas, que no las abran ni quiten tripa, solo raspar escamas. Se lavan y se ponen en una fuente de horno sobre una cama de sal gorda bien generosa. Se tapan con más sal y se deja solo la cabeza y la cola fuera. Se ponen a horno fuerte y precalentado como 20 minutos, no mucho más, puesto que se nos secarían. De todas formas ir tocando, si la costra de sal está dura ya, y dorada no digamos, sacadlo, romped la costra (como en la foto de arriba) y sacar el pescado. Se abre por el centro, retirad la tripa y la piel y coged los trozos tratando de que estén limpios sin espina.
Inexplicablemente esta manera de hacer el pescado nunca lo deja ni soso ni salado...
Bueno, pues eso, luego lo decoramos artísticamente en el plato. El resultado penúltimo fue el de la primera foto: como si fuera de restaurante, y a 28 € el plato, con un poquitín de verdurita de acompañamiento y un chorrín así como casual de salsa, y no como si hubiéramos estado pensando un rato como quedará más bonito y cÁsual (jamía)
Pero mi santo tenía que tapar el sabor a lubina (y añadir más verdura, claro) y por el camino, disfrazó toda la lubina con la salsa también en mi plato en un descuido mío, y en un olvido suyo de que estoy controlando mi dieta ¡ainsssssssss! Así es que, así es como al final nos comimos esta deliciosa ensalada tibia de lubina y mejillones...encharcada:
Observesé la cantidad de salsa que chorrea mi creación. Eso significó media barra de pan pringando por lo menos. Por cierto, para los y las amantes de los mejillones, empieza su temporada...RecordaR que los mejores se compran en mes con R
Un abrazo perezoso de domingo (que no menos sentido) para todos.
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lunes, 2 de marzo de 2009
Tarta de Manzana o Cómo fabricar un Pie de Sombrilla casero
Seguro que con vuestro grupo de amigos y amigas tenéis códigos que sólo vosotros conocéis. Y cachondeos que sólo vosotros entendéis...hechos, frases, cagadas que pasarán a la historia común y que nunca, nunca os dejarán olvidar. Esos que valen también para cuando uno o una se pone bobo/boba, sirven para bajarle de nuevo a la tierra. ¡Libraté de cagarla con una frase, plato, chiste con los amigos, te lo recordarán de por vida! (es hermoso por otra parte ¿verdad?)Hace tiempo mencioné algo así, tenía pendiente contar mi gran cagada culinaria (tengo muchas, pero ésta es la que utilizan como si fuera mi tercer apellido), la que está en los anales de la historia amiguil. Mi famosa tarta-cemento-de-manzana. La que serviría como pie para mantener una sombrilla de playa recta.
Antecedentes. No suelo cocinar repostería, será que no soy excesivamente golosa y en casa tampoco mucho. Lo más que hago son postres tipo arroz con leche, natillas, flan...esas cosas. Mi única debilidad es la Tarta de Manzana.
Estaba yo embarazada hasta la boca, y una compañera llevó al trabajo una susodicha, que me supo riquísima (lo que no me supiera a mi bueno en el embarazo....terminaba de comer, y ya estaba pensando en la siguiente hora de volver a hacerlo). No era una tarta de manzana al uso, o sea, que no era hojaldre, crema y la manzana por encima, sino un pastel compacto de masa con la manzana entre esa masa.
Le pedí la receta inmediantamente, claro....¡ay! "Es facilísima" textualmente me dijo....echas más o menos harina, más o menos leche, más o menos mantequilla, más o menos azucar y la manzana, lo mezclas todo, al molde y al horno
-¿Cuanto tiempo?
-A ojo
-Ya, ¿y exactamente cuanta harina? ¿me tiene que quedar líquido, espeso, cómo?
-A ojo, si es facilísima, tú, a ojo.
¡OJO! Nunca hagáis una receta con estas instrucciones. Lo pagaréis muuuuuuuuy caro.
El sábado siguiente yo seguía embarazada, claro, una semana más, por supuesto. Y vienen nuestros 6 mejores amigos a cenar. Nos encanta hacerles cenitas ricas (como a todo el mundo, supongo), siempre se van supercontentos, les gusta como cocinamos. Y qué mejor ocasión que hacerles, por vez primera (ya digo, nunca hago postres), la tarta Ojo de Manzana aprendida esa semana.
Que conste que andaba más perdida que Marco buscando a su madre en los Urales, así que, como veía que el asunto no iba a ir tan bien con el famoso OJO, volví a dar la rarra a mi compi por teléfono tratando de que ajustara más las cantidades y el tiempo. Recibo las mismas instrucciones. Corto y cierro.
Llega la noche, la cena estupenda, y ¡hoy sorpresa! tengo Tarta de Manzana casera.
Ya me había dado mala espina que un molde (más o menos del tamaño de la tarta de la foto) pudiera albergar en tan poco espacio ese peso desproporcionado que noté al cogerla. Cosas del embarazo, pensé. Me pesa todo.
Servimos la tarta. Color interior sospechoso, consistencia rara-rara. Silencio sepulcral. Todos están probando el primer bocado. El amigo del alma de mi santo, y marido de mi amiga del alma, el que más confianza tiene (donde hay confianza da asco) tiene el tenedor clavado en el medio de la tarta y lo balancea de un lado al otro haciendo "doing-doing"
Pruebo un trozo. Es repugnante, esto está intragable. Por supuesto no tiene sabor de manzana horneada sino semicruda. El sabor a harinaza es insoportable y la consistencia gelatino-siliconosa que quedó es como la de los callos esos que venden envasados en plástico con la salsa marrón, como si cortaras ese trozo en frío.
El silencio sigue. Nuestro amigo a decidido levantar su trozo entero pinchada con el tenedor ¡y no se suelta!. No soporto la buena educación de los demás y les suplico:
-Por favor, no comáis más, me ha quedado horrible. ¡Horror! Aquello fue el despiporre:
-¡Joder, menos mal que lo dices tú, no hay quien le meta mano!-dice uno
-No te quería decir nada...con lo que te habrás esforzado ¿puedo escupir?-dice otra
-Mira, no hagas más tartas-dice el otro
-¿Me lo puedo llevar a la obra, para enseñarles como hay que hacer un hormigón armado en condiciones?-dice el del tenedor
Y mi santo, el pobre, temiendo mi subida y bajada de hormonas, que no quiere que me disguste, me defiende:
-Jo, que la ha hecho con mucho amor....(te quiero mi vida, siempre te querré-pienso yo-)
Descojone total, lo terminó de rematar el pobre defendiendo lo indefendible, el tema de la noche fue mi tarta de manzana. Toda conversación acababa con la dichosa tartita a Ojo. De nada me sirvió echarle la culpa a mi compañera, la de la receta.
Desde entonces, siguen comiendo muy bien en nuestra casa. Comentarios tipo desde hace 6 años:
-Mañana cenita en casa ¿vale?
-Vale, pero sin tarta.
-Uy, como pesa esto
-Como la tarta de manzana de Tita
-Chicas, me han enseñado una receta nueva
-¿Como la de la tarta de manzana?
-Esto hay que arreglarlo con masilla...
-Titaaaa, ¿me haces una tarta de manzana?
-Chicos, pasado mañana el cumple de la nena
-Vale, pero juramé que la tarta es comprada
Cualquier miembro nuevo que se incorpore al grupo será informado debidamente de que nunca, bajo ningún concepto, aceptará comer una tarta de manzana en nuestra casa, y le contarán toda la historia.
No os dé pena de mí, todos en el grupo tenemos nuestro propio historial, que utilizamos debidamente jajajaja.
Y para terminar, os pongo una receta bien documentada y probada de tarta de manzana tipo American Pie (la que va rellena de compota de manzana) que mi santo, siempre dispuesto a confiar en mí, probó y me pide que se la repita. Esta es la buena, pero nuestros amigos se niegan a probarla, dicen ellos que si mi marido me ha dado otra oportunidad es porque el amor es ciego...
Pie (se pronuncia pai) de manzana:
Se compra masa de hojaldre hecha, se extiende y se engrasa un molde mediano con mantequilla. En cazo aparte se ponen a cocer 6 ó 7 manzanas reineta peladas, y troceadas con poco agua y azucar al gusto y canela. Cuando está blandito y riquísimo, se pone en el hojaldre y se cubre con el resto de masa que sobresale. Se pinta con huevo batido y se pone en el horno precalentado a 180 grados hasta que la masa está dorada y hecha por arriba y por abajo (poco tiempo).
Templada está buenísima, y también se pueden hacer individuales, como si fueran empanadillitas (rellenar cada masa de empanadilla, cerrar, pintar con huevo y al horno a dorar, buenísimas.
Ésta, os lo prometo, está buenísima.
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viernes, 28 de noviembre de 2008
Amor, Confianza, Complicidad
Un chico joven mira arrobado a una niña, su hija, de unos 4 años. Está subida en una barra mientras hacen cola en una atracción de feria. Ella trata de sostenerse en la altura, mirándole fijamente, cómplices los dos.
En la mirada de él, Confianza y Amor, en la de ella, Amor y Confianza. Él mira pensando "No caerás" ella le mira pensando "Si caigo me sostienes". Siento no poner foto....sus protagonistas son muy vergonzosos....
No sólo yo me di cuenta...el chico de delante tampoco podía dejar de mirarles...
En la mirada de él, Confianza y Amor, en la de ella, Amor y Confianza. Él mira pensando "No caerás" ella le mira pensando "Si caigo me sostienes". Siento no poner foto....sus protagonistas son muy vergonzosos....
No sólo yo me di cuenta...el chico de delante tampoco podía dejar de mirarles...
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