Un blog para los que aprecian la importancia de la cocina en el hogar,también la cocina como arte. Un blog sin pretensiones, acerca de la comida, el Amor y la vida de cada día.
domingo, 17 de enero de 2016
Arroz caldoso (o primer plato de la Era thermomix)
domingo, 18 de noviembre de 2012
Adiós Miliki: Un barquito de cáscara de nuez (la luz entre la caca IV)
miércoles, 22 de febrero de 2012
Huevos con bechamel (O hasta luego nada más)
sábado, 24 de diciembre de 2011
Esta noche es Nochebuena (Y mañana Navidad)
sábado, 1 de octubre de 2011
El Helicóptero (u Oda a la lavadora II)
jueves, 4 de agosto de 2011
Hidratarse (y comer...o no comer)
Este post no es de queja ni lamento, sino de alabanza a la abundancia, y sí de llamada a recordar a los más olvidados.
¡Sed felices!
Pd. ¿Tienes el móvil a mano? pon un sms al 28077 con la palabra Africa. Sólo te costará 1,20 € todo incluido y su importe íntegro será destinado a través de Cruz Roja para esta emergencia humanitaria. Tal vez puedas y quieras poner un sms, o varios. Tal vez quieras contárselo a tus amigos y contactos. Todos podemos hacer algo. Gracias por leerme.
domingo, 26 de septiembre de 2010
La historia del Redondo de Ternera I (o las mil y una recetas)

Tengo por costumbre comprar mucha carne en mi carnicería habitual y congelarla en paquetes que vamos sacando para consumir. Lo mejor siempre es sacarlo con tiempo para que se descongele sólo. Lo ideal, en la nevera...si hay prisa, fuera de ella. Y si nos ha pillado el toro: en el super-descongelador, o sea, el microondas. Tengo que decir que soy una estupenda descongeladora de micro. El truco está en ponerlo de pocos en pocos segundos e irle dando la vuelta y cambiarlo de posición para que no se haga ningún borde.
Cuando estuvimos comprando la última vez el carnicero me ofreció un estupendo redondo de ternera. Más de 2 kilos pesaba. Cierto es que luego merma, y no queda ni mucho menos en tanto, pero siendo nosotros dos adultos y nena, aunque de buen diente, se me hacía grande. Así que el carnicero me propuso cortarme unos filetillos de el principio para hacerlos aparte.
Perfecto pensé. Los estiraré en casa, y con ellos haré unos estupendos San Jacobos, bueno, quiero decir, Cordon-Bleu caseros para chuparse los dedos.
Y con este post inicio una larga saga de ellos, porque hay que ver como nos ha cundido el redondo, ya desde antes de salir de la carnicería.
La primera receta que saqué por tanto de este redondo fue Cordon-Bleu caseros. Yo hice 6, con los 6 filetes que me sacó el carnicero allí, aunque luego con el relleno quedan muy grandes y llenan mucho.
Los filetes han de ser finos, pero no demasiado. Yo los congelé, porque la carne del redondo es bastante prieta, que quería, que como el pulpo, rompiera algo de estructura.
Días después los descongelé, les quité el reborde, que es un poco duro y me iba a impedir "amasar" la carne. Golpeé cada filete uno a uno. Si tenemos maza de cocina, con él, y si no, con el mismo rodillo con el que lo vamos a estirar con mucho cuidado de que no se nos abra ningún agujero en ella.
Lo siguiente es bien sencillo:
Colocamos una loncha pequeña, o media grande (que no sobresalga) de jamón serrano finito (sí, estoy embarazada, pero esto como se iba a freir juas-juas-juas) y un poco de queso mozarella o cualquier otro que tengamos en lonchas, y que funda. Poner si nos gusta un poco de orégano fresco, o cualquier otra hierba que nos guste en el queso. Cerrar en sobre (si lo enrolláramos sería tipo flamenquín, pero con carne no lo recomiendo) Como véis por la foto, a mí por la forma del redondo, al cerrarlo me quedó tipo triángulo-empanadilla que luego adoptó forma de corazón. Repito que lo importante es que no sobresalga el relleno. Sellamos con palillos. Yo siempre pongo la misma cantidad en todos, por ejemplo 3, aunque en alguno no hiciera falta, porque luego quedan muy ocultos con el empanado, y es fácil pegarle un bocado si el número de palillos a quitar por cada uno es variable.
Hice un empanado doble por cada uno con huevo y pan rallado, y los freí durante unos minutos en AOVE para que cogieran el aceite justo.
¡Voilá!
Para una cena "tan calórica" hice la gracia completa con una enorme fuente de patatas fritas que hizo que los ojos de mi santo y de la nena hicieran chirivitas; pues los tengo a dieta de pescado y cenas sanas entre semana. A mi niña la perspectiva de comer "Sansa" (desde muy chica los llamaba sansacobos, unos de jamón york que compraba y que la encantan) le parecía maravillosa. Bueno, yo la dije que en este caso más que sansa, eran cordon-bleu
Cuando vió que dentro tenían carne, que sí, que eran caseros, caseros, aunque la gustaron, al final de la cena me preguntó ¿Y cuando vamos a comer sansacobos españoles mama?
Bueno, y hasta aquí la primera receta del Redondo de Ternera más largo del mundo.
No quiero dejar de poner una nota de agradecimiento a los carniceros, charcuteros, y demás empleados del supermercado donde compré y compro siempre esta carne por sus atenciones cuando me bajó la tensión allí mismo, y casi pierdo el conocimiento. Casi muero después de la vergüenza por llamar tanto la atención, pero ¡qué manera de cuidarme! Un encanto de personas. Entre todos con el aire, la silla, el fresquito para que se me pasara, y santa cocacola fresquita que me dieron, recuperé enseguida el color gracias a sus cuidados.
¡¡Gracias a todas esas personas que hacen la vida más fácil a otras!!
viernes, 27 de agosto de 2010
Tuppers de amor (y novedades)


Como siempre antes de la eco, yo estaba tensa como un palo. Todo estaba bien, es otra niña que satisface los deseos de mi nena mayor (sigo diciendo que me daba igual) y no pude evitar llorar al salir de la emoción....todo estaba bien.
¿Ya sabe alguien como es probable que se llame nuestra segunda hija viendo esta foto? La otra opción es, por supuesto, Victoria. Por que nos parece muy bonito, y por su significado, ¡claro!
Gracias por vuestras visitas, vuestra preocupación e interés sobre el curso de este embarazo, por vuestra compañía...
Feliz vuelta de vacaciones ¿estamos todos? y feliz descanso a los que las iniciáis ahora ¡Besos!
domingo, 27 de junio de 2010
Chipirones rellenos (o preñados, ¡como yo!)
Todos los fines de semana estoy hecha un trapo. Creo que es porque en casa trabajo más que en la oficina, y eso me deja molida, o bien que entre semana voy tirando y procuro no hacer ni el huevo ocupándose mi santo de casi todo. El caso es que es en finde cuando más vomito, y más me baja la tensión.
Esta semana tuve análisis y el ginecólogo quería hacerme otra eco (me la están haciendo cada 2 semanas ¡viva la SS!) así que, tras un fin de semana en que habíamos tenido boda a 600 km y al borde del mar...allá que fui en ayunas tras el viajecito, y una mala leche....impresionante. Hasta rellené una reclamación mientras esperaba que me sacaran sangre, pues en una hora sólo habían pasado 10 personas a pincharse: sólo había una persona atendiendo. Yo es que con hambre no conozco...
También reconozco que no se lo había dicho a nadie, pero esa semana 10 era clave para mí. Fue en la 9 cuando el anterior embarazo se confirmó que no tenía futuro, y que había empezado a perderlo. Ya sé que este tenía corazón, pero iba con el alma en un puño pensando si no saldría con una nueva cita para legrado. Además mi santo no podía acompañarme, pues ya había pedido porrón de tiempo para lo que su empresa es debido a la boda. Imposible para él venir a esa hora conmigo, así que me sostenía mi madre...que nada sabía la pobre del porqué de mi humor de perros.
Dado el retraso en los análisis lo comenté con la enfermera del obstetra, ya que se me estaba pasando la cita. Me dijo que sin agobios, cuando terminara, desayunara bien, y subiera que me colarían puesto que mi cita estaba ahí y existía. Tecnicamente, no es colarse ¿no?
Bajar de nuevo a extracciones y ponerse 3 enfermeros a sacar sangre, fue todo uno, y nos ventilaron en un pis-pás. Además fueron tan amables, y me hicieron tan poquito daño que la reclamación empezó a criar polvo en mi carpeta de las ecos.
Una vez desayunada (napolitana de chocolate, porque yo lo valgo...yo, y los dos kilos que he cogido en dos semanas ¡ups!) subo arriba y me cuelo en cuanto sale la barrigota que está dentro, con el beneplácito del obstetra y la enfermera. Hoy el obstetra es diferente, así que me atrevo a pedirle si puedo grabar con la supercámara de móvil la sesión para el padre de la criatura, que no ha podido venir, y su hermanita. Me tienen mimadita, sobre todo la enfermera, que es la única que no cambia aunque cambie el médico, y me lo consienten. Sólo tuerce así un poco el morrete y dice que no está seguro que pueda grabarlo bien....¿no es un amor?
Hoy no es vaginal, y me la hace abdominal. Horror. Yo pensando que me iba a quitar la braguita y el pantalón en el baño, y me pilla con las bragas de emergencia: o sea, las últimas del cajón que te quedan limpias y que nunca te pones, salvo cuando tienes porrón de ropa sin doblar porque estás embarazada y perra, y además con una maleta con bragas sucias por lavar, y limpias por colocar.
Pero sólo me dura la vergüenza del color de mis bragas tres segundos (vaaaaale, eran las rojas de la suerte de hacía 3 nocheviejas, pero no bonitas ni de encaje...sino unas comodísimas elásticas faja-boina que encontré)
Fuera de bromas, contuve la respiración mientras me ponía el gel ese para que corra bien el cacharro. Aún tenía la última imagen de mi judía, hacía 3 semanas, y me daba pavor verla igual. Acababa de leer que en la semana 10 tienen todos los órganos principales formados, y ya sólo es terminar detalles y crecer en las 30 semanas siguientes. Era lo que a mí me traía loca, que ese completamiento no se hubiera producido.
Mi parte optimista enfocó al monitor frente a mí. Mi parte pesimista contuvo la respiración, y antes de que me diera cuenta, mi hermoso hijo (todo el mundo dice que sueña-ve-imagina un niño, no saben el por qué) o hija aparece ante mis ojos absolutamente completo y diáfano: Veo su cabeza, gorda, y su tronco, y sus pequeñas delgadas y desproporcionadas piernas al final de su cuerpo. Y veo el cordón umbilical en el centro de su vientre, y veo su brazo derecho levantado y veo sus dedos claramente, bueno, tal vez aún no están separados, pero el obstetra me confirma las calcificaciones, o sea, los huesos de su mano claramente están ahí, los que yo veo.
Tanta belleza me nubla la cabeza y me inunda el corazón y los ojos, y pienso el enorme regalo que tengo dentro, qué grande es el "guiso" que se cuece en mi interior, cuántas expectativas de simple crecimiento y ansía de conocerle hay a su alrededor. Apenas ha crecido unos centímetros...la diferencia entre la vida...y las demás cosas feas que nos habían pasado ¿Cómo es posible que el paso de milímetros a centímetros produzca tanta felicidad?
Foto de San Google
Cuando nació mi nena creí morir de amor....la sensación continúa, y vuelve a crecer...¡¡¡como mi barriga!!!
Aún es posible un poco más. Le digo al médico, que ha leido el historial y está contento, y nunca, ninguno de los 3 que me ve, han dejado de llamarle "tu bebé" desde la semana 5...pues eso, le digo "no se mueve"
¿Cómo que no se mueve?- me replica con su suave acento extranjero-Yo sí lo veo moverse, veo su corazón, mira te lo voy a poner, es para tí, escucha.
Y me pone el altavoz, y esa música celestial tan anhelada en los otros dos fallidos vuelve a mis oidos para llenarme de felicidad.
Me traje el video que disfrutamos los 3 en casa una y otra vez. Salí de allí completamente eufórica, mi mal humor mañanero y de ayunar y esperar se habían esfumado como si nunca hubieran existido, la reclamación no tiene para mí ya sentido porque cuando los españoles nos decidimos a ponerlas por escrito, casi siempre se cruza por en medio personal extremadamente atento que pese a las limitaciones y falta de compañeros te hace la vida todo lo agradable que puede....y como solemos asociar faltas a personas...no puedo poner una reclamación en el hospital del que salgo más feliz de lo que en los últimos meses, y esto es completamente en serio, he estado.
Salgo eufórica, mi alegría y mi despreocupación me desbordan. Además, me han quitado las vitaminas que tomaba por si me estaban complicando las naúseas, cosa que debían estar haciendo: llevo 5 días sin tomarlas, y su desaparición casi completa ha sido paralela a dejar de tomar el complejo.
La foto del embrión está tomada de internet, porque esta vez no me la dieron...¡con el video tenemos bastante!
Esta otra foto es de los chipirones rellenos con los que hoy nos ha sorprendido el paladar mi santo. El relleno ya lo tenían, en la pescadería los venden así, aunque por su dureza, y por lo que tardan en cocerse, estamos dudando de que realmente sean chipirones. Mi madre dice que posiblemente sean voladores, mucho más duros.
Apenas puedo poneros la receta, sólo la crónica de lo deliciosos que están, y lo loca que me tiene mi marido con las cosas que cocina: es infinito. Su creatividad no acaba nunca, y coge pinceladas de acá y de allá, y las reinventa, y se las adapta, y, y, y, y....que así me voy a poner como un camión de los que pone VEHÍCULO LONGO. Pero eso será otro post.
Hoy mi chico ha pochado dos cebollas bien grandes, y un pimiento y medio, un ajito cortado y luego ha puesto encima del pochado y dejado cocer los chipirones en su propio jugo sin nada de agua, sólo un culín o un dedito de vino tipo Pedro Ximénez o moscatel. Los chipirones buenos se cuecen en 5-10 minutos. Con los otros hay que tener más paciencia, tardan muchísimo y no se garantiza "blandura"
Lo ha presentado con nidos de patatas paja que debían haber albergado un huevito de codorniz que nos hemos olvidado de comprar, sobre unas hojas cortadas artisticamente de masa Brick fritas.
viernes, 12 de marzo de 2010
Prometo poner pronto de comer....
La tragedia, como siempre, cotidiana y presentada sin artificios, sin aspavientos. Sólo como un espejo. La maravilla de las maravillas, la sencillez hecha literatura. Claro que cualquier libro por el que se empezara de los tuyos, se podría llamar el mejor.
Puede que mi segunda lectura tuya, tal vez 12, ó 13 años. Sí, las ratas se pueden comer. Otra vez la realidad a través del espejo, y sin aspavientos.
¡Tantas veces lo he leido! Mi Ávila natal se me aparece tan misteriosa y sombría como el alma de su protagonista. El duelo, tantos años antes de sentirlo de verdad. Decías algo así "si las parejas antes de casarse, pensaran que uno habrá de enterrar al otro..." Donde tú veías pesimismo, yo seguía viendo amor. Unirse, a pesar de eso...

Probablemente el último que haya leido tuyo (vale, he releido Señora de rojo...) Buenísimo pero extrañamente ajeno a ti. No llegué a encontrarte.

Mi primera experiencia, mi primer libro tuyo. Aquel Daniel el Mochuelo, para siempre entre los recuerdos de mi niñez, y aquella lista de bajas de las peleas entre muchachos que en su momento tanta gracia me hacían ¡inocente!
¡Cuántos me dejo en el tintero! La hoja roja, El príncipe destronado, Cinco horas con Mario, El disputado voto del Señor Cayo....¡tanta España escrita!






