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martes, 12 de abril de 2011

Olimpiadas maternales (y como adelgazar comiendo rico rico y equilibrado)

No entro en mi ropa de pre-premamá. No quiero comprarme ropa ahora mismo porque supongo que adelgazaré, aunque no me va a quedar más remedio. La dieta estricta cuando amamantas no es una opción, aunque sí comer sano, así que sigo con la sección Privación que no dieta o Ponerse a Plan ligerito.

Todo ello acompañado de ejercicio ¡como no! que no hay que olvidar que el cuerpo es como una cuenta de ahorro: si entra y no sale, engorda sin remedio (gracias Dra. Jomeini)

Tener una segunda hija facilita las cosas, y tengo varias pruebas deportivas que superar cada día, a saber:

  •  Escaloning. Sube y baja a pulso el carricolo por los 6 escalones del portal. Ideal para los brazos. Para que el ejercicio sea completo, se recomienda no practicar el Vecining, es decir, el vecino o vecina que te ayuda agarrando del otro lado. Para ejercitar las piernas (y no partirse más la espalda) se puede practicar el levantamiento de pesas, es decir, levantar el carricolo en volandas para salvar los escalones. Hacerlo con el cestillo de abajo lleno de compra que prometiste NO COMPRAR para no cargarte el cestillo de nuevo, incrementa la quema de calorías.
  • Ascensorin averiating. Lo mismo que lo anterior, pero con las dos plantas+escalones del portal
  • Gimkana mañanera. Se trata de, levantádote a la hora que sea, es indiferente, se llegue siempre en las tres últimas posiciones al colegio de la nena mayor. Consiste en las siguientes pruebas que pueden variar en su orden cada mañana sin previo aviso:
                   Teting de madrugada y en algún rato imprevisible antes de salir hacia el cole. Seguir poniendo el despertador cada día. Es posible que alguno de estos días cumpla su función de despertarte en lugar de pillarte levantando pesas tratando de que la bebé suelte el gas...
                   Pañaling de madrugada, antes de salir hacia el cole, y tal vez en algún otro rato imprevisible antes de salir hacia el cole.
                   En busca del tesoro: Búsqueda cada mañana de algo que es imprescindible para el cole y que por más que quieras dejar planificado y organizado el día de antes, siempre sorprende con su desaparición al día siguiente: un cuaderno especial, los deberes, la mochila, la gorra, el abrigo.
                    Discusing: Variante de la anterior, sólo que incluye lucha dialéctica con la nena mayor: la gorra nueva, no la mugrosa, el abrigo de diario, no el bueno. No, ese cuento no que tiene mecanismo y sonido y siempre lo traes roto. No, no puedes llevar las punteras de gimnasia rítmica puestas al cole.
                    Ayuning: Dependiendo de todos los anteriores, es posible que algún día se practique hasta que puedas volver de la carrera al cole. Lo importante es que las niñas hayan practicado bien el desayuning.
                    1000 m. lisos: O como cubrir en 4 minutos y 30 segundos un trayecto que a buen paso lleva 10 minutos. Que sea sobre ruedas a ti te da igual, porque son las del carricolo y las de la mochila de la nena. Hay varias marcas por el camino. Si las dos mamás que tienen 3 niños de tu calle, van por detrás de ti, la cosa va bien como todos los días. Si van por delante de ti, ellas que siempre son las últimas, vas retrasada de pelotas.
                     Marujing: Si al final tuviste desayuning, caminar a buen ritmo de 60 a 90 minutos con otras mamás preocupadas por su figura salud.
                     
  • Re-1000 m. lisos. A toda leche los que te toca correr hasta casa si se despierta la bebé con ganas de practicar teting.
  • Gimkana casera. Tras diversos tetings (recordamos que por lo visto, quema muchíiiiisimas calorías), pañalings, sonrisas y pedorretas varias (que no adelgazan, pero iluminan la piel) es posible pero no probable que la bebé quiera echarse una reconfortante siesta mañanera. Habrá un tiempo máximo de 2 horas y un tiempo mínimo de 2 minutos para estirar las camas, pasar aspiradora y eliminar así a diario las pelusas de la perra, quitar lavaplatos, poner lavaplatos, quitar y tender y poner la lavadora número 250 de la semana, ordenar pingos varios
  • Tiro al  del carro: Acordarse de sacar al pobre animal peludo. Bajar a pulso de nuevo el carro por los escalones del portal mientras con la otra mano se sujeta al bicho peludo que tira como un caballo mientras tratas de no gritar como una posesa y mientras te acuerdas del encantador de perros que tan fácil parece que le sale. Visualizar y creerte que la perra te va a obedecer esta vez y permanecerá a tu lado mientras ella corre y termina la correa extensible desencajándote el brazo.
  • Planching ¿planching? ¿qué es planching? Pasamos del planching, ya le preguntaremos al santo que es, y si eso, que lo practique, que dicen que es muy bueno para biceps y triceps.
No hay que descuidar la dieta como decía con semejantes ejercicios diarios. La ensalada de la foto es mía, copiada del blog de Carmen que pone estupendo de comer, especialista sobre todo en ensaladas con frutas ( y dulces y repostería, pero de eso NO vamos a hablar).

Ensalada de judías, la foto es mía y es una variante de la de Carmen. Ésta lleva:

Judías verdes redondas hervidas, rodeada de tomatitos cherry que se pueden presentar cortados o enteros si os gusta como se rompen en la boca. Yo rehogué unas setas cortadas con ajo en una sartén y las añadí por encima. Se puede completar con aros de cebolleta. Como yo no tenía, probé con aros de puerro bien lavados y así en crudo, y quedó riquísimo. Aliñar con sal,  y si se tiene, crema de vinagre o de módena y aceite de oliva virgen extra.

Es un plato ligero y que ya lleva ciertas calorías por las judías verdes (aunque no muchas, y siempre serán mejores que otras que provengan de fritos y similares) como no lleva proteínas, de segundo podemos acompañarlo de un revuelto de morcilla. A saber. He decidido que la morcilla casi no engorda (es sangre y arroz, o cebolla)...si no la fríes, así que se coge una buena morcilla de Burgos de arroz, y 3 huevos (para dos personas) y piñones (opcionales)

Le quitamos la piel a la morcilla y la deshacemos en la sartén con una pizca de aceite, solo un poquito. Rehogaremos unos piñones si tenemos. Le damos unas vueltas con la morcilla para que se haga bien toda la sangre, y le añadimos los huevos apenas batidos en el último momento justo para comer. Remover y si es vitro, apagar ya para que se termine de hacer y no quede ni baboso, ni seco. Servir inmediatamente. Es delicioso, aunque la foto no sea muy afortunada...



¡Buen martes y mucha felicidad!

domingo, 24 de enero de 2010

¡Actualizando! o como empezar a comer en condiciones (Y la cocina de los otros III)

No es que si no estoy yo no se coma, no. Es que ando tan liada con los exámenes en los que yo misma con mi mismo cuerpo me he metido, que no me dejan tiempo ni de relajarme con mi vicio: cocinar.




Últimamente comemos bien, quiero decir, sano y sencillo, que no tener tiempo no quiere decir que haya que comer cualquier cosa. Es que no tengo casi tiempo de cocinar largamente, como a mí me gusta, así que vamos saliendo del paso. Verdura, ensaladas, plancha, horno. Legumbres, que se hacen solas, y encima te dan para varios días (ahora ya he cogido el punto, antes hacía lentejas para un regimiento, un mes)





Desviaciones consecuencia el embarazo: me apetecen siempre legumbres, sobre todo lentejas y garbanzos. Las judías también, sobre todo pintas. Y anchoas, muchas anchoas, y boquerones en vinagre. Menos mal que los boquerones ya los congelan en todas partes y no tengo que temer el anisakis ese. A las anchoas, por si acaso, también las congelo. Compramos y metí la docena de latillas en el congelador unos días. Luego las sacas y estupendas, oye.




Antes me apetecía pescado, pero es que ahora es impresionante, así que ya esta semana hemos tocado techo: de 7 días, 6 cenamos pescado (¡¡¡en nuestra vida!!!) y la séptima no es que haya sido de carne, sino que fue variada, y entre ellas: pescado también.




Después de una agitada semana, sobre todo intelectual y emocionalmente hablando, hoy por fin, es domingo para todos. No me llega la inspiración para cacharrear hoy, lo cual, unido a que la nena ha decidido (y muy bien) que hoy hay pollo bailarín, no se habla más. Pollo y patatas fritas delicioso por otra parte 10,50 €. Sin gasto de horno, ni de limpieza, ni de pollo, ni de patatas ni de aceite. Todo incluido.




Continúo este post la serie Comer fuera de casa, que tenía muy abandonada. Creo que éste fue el primero, el de "Salamanca". Y creo que el del Sushi fue el segundo, por si alguien lo quiere recordar, no se me da bien etiquetar...




El caso es que mi suegro, que vive lejillos, afortunadamente para nosotros (no seáis mal pensados....es que vive en la playa, y visitarle casi siempre es un placer ¡ups!) estuvo aquí en esta semana. El jueves, tras un disgusto que no dejaré de contaros, salimos por fin a cenar, cuando mi apretada agenda estudiantil (¡a mis años!) empezaba a darme algo de tregua. Fuimos a un sitio de tapas que lleva un hostelero que ya conocemos de otros negocios que tuvo. A este nuevo sitio habíamos ido tres veces contadas, es cierto, desde que lo tiene, aunque eso no quiere decir que hubiéramos olvidado la excelente calidad-precio-generosidad-y buen hacer que siempre le ha caracterizado.




Hambre no es una palabra que pudiéramos utilizar para definir el estado en el que nos sentamos a la mesa. Será porque sobre todo, era hambre de G.G (glorias y guarradas) que NO habíamos estado comiendo en días y semanas pasadas, es decir: morcilla (mucha) calamares (fritos, y muchos también) butifarra, alitas, patatas a lo bien, o sea, muchas, crujientes y con salsas, y cosas más sanas como canapés gigantes de salmón, anchoas o jamón (de ese que siempre es más bueno y apetecible cuando no lo puedes comer porque estás preñada y temes a la toxoplasmosis)




Mi santo empezó a pedir, y a la mitad de nuestros deseos, nuestro "chef" nos dice que ya llevamos mucho, que nos lo trae y luego si tenemos hambre, pidamos más. Los cinco nos miramos extrañados porque en nuestra humilde opinión, no hemos empezado ni con los entrantes...pero bueno, le hacemos caso.




Resultado, el combinado gigante de butifarra, morcilla, patatas, que en verdad es gigante (pero hay que tener en consideración el anteriormente mencionado hambre de G.G.), junto con la ración de alitas, los supercanapés de anchoa, salmón y jamón (¡y eso que con estos no pude colaborar a su extinción!), la pedaaaazo de fuente de calamares y boquerones en vinagre (acompañada al lado con sus correspondientes chips) desaparece por arte de birlibirloque.







Así que, con la confianza con la que ya nos conocemos hace años, me atrevo a decirle a nuestro atónito chef ante los platos y fuentes vacías en 0,3 sg: ¡Nos has subestimado, aquí sentados los "pitu-pitu" y una embarazada, y nos ha llegado a un diente! (useasé, mi suegro, y dos de sus hijos, varones y tragones, y mi hija, pitu-pitu de apellido también, que se zampó su huevo con patatas y alitas en menos que canta un gallo)




Claro que el pobre además no sabía que mi suegro, literalmente, viene muerto de hambre: su actual pareja, que no le acompañó en este último viaje, es ultra-sana y casi vegana, y él no es que no le importe adherirse a esta dieta, al contrario (dos que duermen en un colchón...), él toma suplementos y guarrerías mil, incluido aceite de oliva y una especie de alpiste en ayunas, pero sí que cuando viene, sobre todo sin controladora de dieta....se desborda, y es que G.G una vez al año, no hace daño.




Repetimos, faltaría más, y mi suegro, para rematar su "escapada" quiere tomar rulo de cabra, pero sólo yo quise acompañarle: sus pitu-pitu no soportan por lo general el queso, y menos el que sabe "como si le chuparas la oreja a la misma cabra"(sic). Mejor para nosotros, a más tocamos.




Terminamos ambos dos poniéndonos literalmente morados por la confitura de grosella de la que venía acompañado el rulo, y una cesta de tostaditas para servirnoslo. Cierto es que a la mitad del rulo ya no hubiéramos podido más, pero la gula es la gula, y nos pusimos verdaderamente ciegos.


Es una lástima que sea un plato que tengo que hacer sólo cuando viene alguien, ya que mi santo no me acompañará jamás con él, y no voy a hacerme una loncha de rulo para mí sola, por delgadita que sea. Esto hay que compartirlo. ¿Lo habéis comido? Yo lo probé por primera vez en Asturias, y es delicioso. Os pongo una foto encontrada en la web. Es muy sencillo, se compra cortada (o si lo comes mucho, tienes el rulo grande en tu casa)o se corta una loncha gordita, se pone en una plancha caliente por un lado hasta que haga una cobertura crujiente, y luego por el otro. En nuestro caso lo tomamos acompañado de mermelada de grosella, pero en nochebuena puse un poquito junto con otros quesos y foie con una reducción de cebolla y Pedro Ximénez.






Bueno, y lo demás, si hacemos caso de mi cuerpo, pues cada vez creo estar más embarazada, aunque no por gorda: pensar en el desayuno me dá un poco de asquete, y la central lechera empieza a prepararse (menos mal que con el queso, ¡¡voy guardando reservas!!). Este martes vamos a que nos confirmen que TODO ESTÁ BIEN, Y EN MARCHA, ya que una consulta previa, en otro sitio en el que no disponen de un buen ecógrafo, no me han podido decir si hay latido ante la evidencia de que nuestro bebé, tenga una semana menos de lo previsto. En fin. Mi corazón me dice que aunque no hayamos oido el suyo, late. Cruzad los dedos. El martes vuelvo.

Un abrazo fuerte

domingo, 18 de octubre de 2009

Salchichas con chucrut (o de cuando cayó el muro de Berlín)

Me encanta el País Semanal.

Hoy su portada es la foto del muro, con un chico subiendo, otro mirando hacia arriba y muchos más arriba del todo, acaballados en él con una pierna en RDA y la otra en RFA. Es el lado del muro pintado.

En la portada: BERLÍN AÑO VEINTE CUMPLEAÑOS FELIZ. El acontecimiento me sigue poniendo los pelos como escarpias, de emoción, porque en mi interior no reconozco violencia más extrema que la de coartar la libertad de movimiento, o de pensamiento. Hoy al estremecimiento se suma la cuenta ¡Veinte años! vamos para viejos...sí, ya sé que estoy apenas en la treintena, pero ¿veinte años? ¿yaaaaa?

Hace 20 años empezaba 1º de BUP (Bachillerato Unido Polivalente, para que me entiendan los hijos de la ESO), y el Super Pop, al que era entonces tan adicta como lo soy ahora al País Semanal, nos regalaba un trocito de piedra del recién abierto y derribado Muro de Berlín. Recuerdo que venía en una cajita de plástico transparente con tapa de cartón negro por detrás. En la revista publicaban fotos de como habían traído una sección de muro. Recuerdo las fotos de los camiones (serían, o no serían verdad....) y recomendaban que sacáramos el trocito que nos regalaban, lo apretáramos fuerte entre las manos y sintiéramos las historias que no habían podido ser hasta ese momento y las que a partir de ahora serían...o algo así.

Por supuesto, no abrí la piedra, ni la estrujé. Y digo por supuesto, porque mi madre, en uno de sus arranques de Mr. Proper si la hubiera encontrado sin cartón por mi caótico cuarto la hubiera tirado sin contemplaciones al grito además de “y hasta piedras tenías en el cuarto, como cuando eras chica en la mochila”…pobre, si ahora hasta la entiendo….

Y digo también que por supuestísimo no lo abrí, porque ya con 14 años además de ser muy muy soñadora, también era bastante bastante realista. Ya bastante emotivo era el hecho en sí, y el trozo que se habían molestado en traer desde Alemania, y romper en trozos, y envasarlos para compartir con naturalmente-hormonadas adolescentes algo más que consejos sobre besos con lengua. Pues digo, que ya bastante emotivo era el acontecimiento…yo no necesitaba además apretujar el cascote pequeño, gris, de hormigón.

Dos años después conocí al amor de mi vida. Sí, así con esta seguridad lo digo, porque pase lo que pase, lo será para siempre, aunque no viviera con él. Que vivo ¿eh? Es mi santo, el que me cocina y con el que ya llevo la friolera de 17 años, 7 de ellos compartiéndolo todo. Siempre fuimos aves raras, y pasábamos horas, y horas, días y días, semanas y semanas, meses y meses ¡hasta años!….buscando huequitos donde poder charlar todo el tiempo que pudiéramos. Con 30 años diréis que es normal…pero se reían bastante de nosotros con 16 años.

Por aquella época no éramos buenos clientes…la verdad.
Pasábamos las horas en bares con dos cafés con leche con dos azucarillos cada uno y dos vasos de agua. Algunos fines de semana íbamos a un pub-cervecería con sillones grandes de mimbre que tenía poco jaleo, y una gran cristalera que miraba a un descampado al pie de las montañas, donde casualmente 10 años después construirían el bloque donde tenemos nuestra casa…¡estoy cayendo ahora en la de horas que pasamos mirando sin querer nuestro futuro hogar!
He comenzado hablando de Alemania, y por ahí continuaré (o uniré historias). A veces en esta cervecería nos tirábamos el moco con las 2000 pelas de paga semanal (12 euros al cambio, me muero de la risa) y nos pedíamos el plato típico: Salchichas con chucrut que ya no me acuerdo como se llamaba en la carta, pero que sonaba mucho más Subanestru Jenbajen.



No eran como las de la foto. Era un plato finísimo con una única salchicha blanca, grande y cortada a lo largo y dorada a la brasa, con una cucharadita de chucrut, un poquito de puré de patata y mostaza especial. Cuando yo digo finísimo me suelo referir a que te deja con hambre, si no diría “elegante”. Estaba bueno que te cagas (que poco elegante, podió), pero nos llegaba a un diente…y no te digo nada cuando la paga se había agotado y nos pedíamos un plato para picar los dos.
Lo recuerdo tan tierno como en Dos en la Carretera…me dan ganas de llorar de amor cuando lo recuerdo y también cuando vi la película…tienen que dormir de emergencia en un hotel carísimo y como no quieren comer nada para poder pagar la noche, hacen como aquel que dice de faquir, engañando al hambre para descubrir al día siguiente que el hotel tenía una oferta en la que el desayuno iba incluido con el alojamiento….
Lo bonito, o triste, con los años es que volvían al mismo hotel, él ya siendo arquitecto de renombre…Qué poco valoramos lo que conseguimos, qué poco comparamos con lo felices que nos hacía lo poco. Sólo tratamos de superarlo, que sea mucho y “hartarnos”. Sólo con el paso de los años valoras lo poco como una eternidad de grande ¡ay!

Como decía, la deliciosa y agradable salchicha me dejaba ligeramente insatisfecha (Uy podió ¡qué mal ha sonado eso!) por la falta de poder adquisitivo quiero decir (bueno, creo que esto ya ha quedado fatalmente fatal)

Años después aquella cervecería cambió de dueños…y con ellos de carta. Las salchichas blancas con puré de patata y chucrut (col hervida finita que venden en lata) son un plato muy rico y socorrido. Lo ponemos abundante…nos quedamos hartos, pero no señor, no tiene el sabor de aquellas tardes de salchicha y dos cafés con leche con dos azucarillos y vaso de agua.
Pero nos queda el recuerdo compartido ¡que es un mundo! Y que tengamos muchos años para recordarlo de la mano.
La receta es bien fácil: Salchica blanca, a mí me gusta abrirla a lo largo, y hacerla a la plancha-brasa (tal y como la conocí), un poquito de puré de patata (seguir receta del de Polvo de Maggi) y chucrut. Se compra la lata, y se rehoga poca cantidad (cunde mucho) en una sarten en la que habremos dado unas vueltecitas en mantequilla unos taquitos de bacon y manzana cortada chiquitita. Servir acompañado de nuestra mostaza favorita (con Uncle Williams desluce un poco, la verdad) Es delicioso.

Esto ha quedado largo de la leche, pero me he quedado bien agusto también. Hacía mucho que no escribía. Termino con “el lado pintado” que mencionaba arriba. Mi santo me llevó en nuestros primeros años de novios, siendo adolescentes, a su antiguo barrio, donde está el Parque de Berlín. Me había dicho que allí habían llevado ¡por supuesto!, secciones del muro tras su caída. Ya me lo había contado…pero la impresión no fue por ello menor. En un lado había grafitis (de la época de Alemania ¿eh? No de Madrid), lo normal, vamos. Rodeé el “monumento”. El otro lado estaba completamente limpio y gris. La tristeza invadió mi corazón, la violencia de ese muro limpio me golpeó aún sabiendo previamente lo que iba a encontrar.

Las lágrimas aún acuden. Y aún lo hacen porque todos los esfuerzos, todos los símbolos a los que nos aferramos (la piedra del Superpop, traer una sección al Parque de Berlín, y demás manifestaciones) no sirven para evitar que se levanten muros nuevos.

¡Paf! Manotazo a la tristeza. Hay que arremangarse y seguir luchando por mantener el equilibrio.
¡Feliz tarde de domingo!

sábado, 19 de septiembre de 2009

Enseñarás a comer (o comer de todo y ¡dando gracias!)


Mi hermana, menor que yo, fue mamá antes, así que eso que gané en cuanto a dudas. Y recuerdo que cuando mi niña era pequeñita, y yo le iba introduciendo nuevos alimentos (con cuentagotas, ya sabéis que precavidos son los pediatras ahora con las alergias e intolerancias) mi hermana me decía:

-No olvides que tendemos a no darles lo que no nos gusta a nosotras mismas, y tienen que comer de todo.

¡Era verdad! Sin querer ya en sus purés yo estaba evitando todo aquello con lo que no estaba familiarizada, o no me gustaba...calabaza (no me gusta el dulzor en las comidas saladas) y otras. Bueno, reconozco que no he llegado a darle remolacha jamás (ver gilipolleces al respecto aquí) pero sí me hizo reflexionar en su momento sobre como condiciona la educación de nuestros hijos (comidas incluidas) nuestras propias convicciones culturales. Puede parecer una perogrullada, pero ya sólo con la gastronomía, imaginad, si sólo te voy a enseñar lo que a mí me gusta...que limitaíto va a ser tu mundo, hija mía.

Son esas frases "básicas" en la vida, al menos en la mía. Esas frases dichas por alguien especial, en un momento concreto, que suponen un punto de inflexión en tu mundo y tu manera de ver las cosas respecto a algo. Quiero decir, que ésto me lo dice sin tener yo hijos, y a otra cosa, mariposa.


Infinitas veces nos hace falta el contexto para entender bien las cosas, la empatía práctica será cientocincuentamillonesdeveces más eficaz (e inesperada, y automática e inconsciente) que la empatía teórica, forzada y políticamente correcta.

Desde entonces, en el caso que nos ocupa ahora, que es la comida, intento hacer el esfuerzo y mirar los productos que jamás compraría para mí, y aunque siempre trato de hacerle platos "de niño" (con deliciosas calorías que les hacen falta), también le pongo una muestrecita de todo lo que "no suelen comer los niños" ensalada, setas, verduras no tan infantiles etc ¿cómo si no hubiéramos descubierto que adora el pulpo? Ya digo, siempre una pequeña muestra testimonial en su plato. Siempre la digo que intentaré si no le gusta, ponérselo menos veces, pero lo tiene que probar. Y así también ha descubierto que no le importa comer calabacín a la plancha porque "no sabe casi a nada, máaama"

¿Y por qué todo esto, hoy? Pues por hablar de mi hermana, en primer lugar, que me hizo con esta frase de "maestra de vida" y porque además pronto trabajará en lo que quiere trabajar (sólo 10 puestos para el gran día) y está en mi pensamiento todo el rato, y en el momento que me llame para decirme ¡por fin llegó!

Y porque en este blog tan chulo, encontré este poema de la Madre Teresa sobre los hijos que me ha parecido precioso:

Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.


Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.

Sin embargo...
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.
Madre Teresa de Calculta


Dulces sueños.
Por cierto, hoy cenamos Sepia a la plancha (con ali-oli, por supuesto, que para eso me monto en la bici elíptica) ensalada de canónigos con ajito, aceitunas negras picaditas, tomate y anchoa con un Lambrusquito Caviccioli rico rico (dado que no hay churumbel en mi barriguita ¡cachis!).
¡¡Para que luego digan que la privación no sabe buena!!

jueves, 17 de septiembre de 2009

Hamburguesa sin pan (ni falta que le hace...y sigo pedaleando)


Esta es la bici (parecida, la mía es más baratilla y de andar por casa) que me he comprado. Sudo cual gorrina aún pretendiendo hacerlo suave. Esto marcha.

He pensado añadir una nueva etiqueta a los post para cuando necesite recordar ideas de comidas ricas, y que no sean ni muy elaboradas, ni ultracalóricas para épocas de privación. Así que utilizaré esa etiqueta "Privación que no dieta" en post que contengan este tipo de recetas ricas pero sanas. Ah, y muy importante...casi todas respetarán el principio de la dieta disociada, es decir, sobre todo no mezclar en la misma comida hidratos de carbono (pan, patatas, pasta, arroz etc) con proteinas (huevo, pescado, carne) Esto no significa que haya que eliminar los carbohidratos de la dieta, es sólo que hay que comerlos en otro momento, y acompañar las proteinas con ensaladas, verduras o frutas (snif, adiós tortilla de patata, hola melón con jamón)




La verdad es que de plancha parece que te hartas rápido (sí, de ambas, de la de ropa y de la de comer) pero tenemos que contar que sabores hay cientos, y eso es lo que tenemos que explotar. Hoy por ejemplo hemos cenado Mero a la plancha (jugosísimo) con espárragos verdes y setas blancas de bandeja, todo a la plancha también. Los espárragos buenos, además nos encantan, pero os aseguro que las sencillas setas con este pescado era todo un placer al paladar (vamos, que estaba bueno que te cagas)

Pero hoy iba a poner además mi última invención: Hamburguesa sin pan...y os aseguro que no eché de menos ni por un momento ni el pan, ni las patatas fritas...Tengo foto, así que la pongo que asín me explicoteo mejor:







Este día llevaba de acompañamiento brócoli...porque estaba en la nevera y había que gastarla, y le vino de perlas, pero vamos, que se le puede poner un poquito de ensalada.


Y la hamburguesa que veis, no lleva más que lo que se ve:


-Una capa de setas grandes a la plancha. Al gusto, ¡generosos!

-Una capa de tomate fresco cortado finito ¿qué tal un poco de orégano? se me está ocurriendo ahora...

-El filete a la plancha de carne picada de ternera, o pollo, o cabra o avestruz, lo que os salga de...la nevera

-Otra capa de tomate cortadito

-Y terminamos con otra capa de setas a la plancha


Aplastad bien con la paleta en el plato, y os recomiendo al comer, cortar trocito que tengan todos los ingredientes ("El bocado perfecto" de Barbra Streisand en la peli El Amor Tiene Dos Caras)


Ya me contaréis...

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Pisto sin pan (y me he compradounabicieliptica)



¡Cómo me gusta el pisto! Y es que va con todo...pisto con huevos, o para hundir un buen bacalao, o atún ¡¡hummmm!! o con una simple barra de pan.
La foto ha sido cedida, como otras veces que no es mía, por San Google, así que si la ve su amo y le molesta, por favor, que me lo diga y ya la estoy quitando o nombrando autor, a elegir.



Ayer hice el mejor pisto de mi vida. Que sí, a lo mejor suena subidito, pero visto el que yo hacía, y el que ya por fin, he copiado literalmente de mi madre...vamos, que no hay color.


Tradicionalmente yo hacía el pisto poniéndolo todo a cocinar a la vez (ojo, que no está malo). Definiendo "todo":


-2 kg de tomates maduros (o de bote)

-2 cebollas importantes

-3 dientes de ajo
-Un calabacín hermoso o dos pequeños
-Una berenjena buena

-Un pimiento verde

-Un pimiento rojo

Yo antes lo rehogaba todo cortadito, en aceite de oliva, y por último le añadía el tomate (y una cucharadita de bicarbonato para eliminar la acidez, o también azúcar, pero a mí no me gusta tanto) y ¡hala!, a cocer despacito una horita larga.

Como decía, quedaba todo más o menos homogéneo (y más si le pasas la turmix o el pasapurés, claro) y todo deshecho, y el calabacín ni le ves.

En verano, en casa de mi madre volví a comer su idolatrado pisto...y sus trocitos impolutos de calabacín, pimiento y berenjena


-¿Cómo es que no se te deshacen máaaama?



-Porque primero frío el tomate y la cebolla, y cuando ya está hechito, le añado todo lo demás, cierro la olla exprés y que se termine en unos minutitos.


Pues no tiene más, este es el truco del pisto de mi madre. Y sin desdeñar además que se conservan mejor las vitaminas de las verduras que hemos añadido en los últimos minutos.

Delicioso. Y bastante consolador cuando una se está privando de un montón de cosas elaboradas y riquísimas. Hoy la pechuga a la plancha con el pisto se bastaba y se sobraba para saciarme. La verdad es que hambre no paso, ni siquiera entre horas porque como fruta, pero sí ansiedad y ganas de guarrerías...

Lástima de pan con el pisto....(sólo tomo pan en el desayuno) pero bueno, como decía en el título, me he comprado la bici elíptica que ha puesto el Carreflús de oferta. Aunque mi cuñada, pesá como ella sola y voluntariosa ¡eso sí! que lleva dos años la tía sin faltar mínimo 3 veces por semana a su gimnasio, se opone, y dice que la compre buena que esa tiene poco nivel "de sufrimiento" ¡¡¡mira tú que bien, porque yo, que nunca hago nada, con esto voy sobrada!!!
Pues como decía, que muy a su pesar, la he cogido barata...porque no sé cuanto me va a durar el arranque de sudar porque sí, así que, si me porto bien y la rompo porque la saco todo su jugo, estupendo, ya me compraré otra buena-buena. Y si no...más vale dejar una bicicleta elíptica nueva y barata que no cara ¿no?
A ver si mañana cuelgo mi hamburguesa especial sin pan...absolutamente deliciosa.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Lubina tibia (o ya me hablo con el pescadero, aunque él aún no lo sepa)


No sé como empezar este post. No sé si contar como hice la lubina, o cómo la terminó de disfrazar mi santo, o cómo he vuelto al redil de mi pescadero habitual, o el porqué dejé de hablarle.


Bueno, para romper el hielo, pongo el resultado final de la lubina, y ya voy contando todo lo demás. Total, hay confianza para leerme y decirme ¡vaya rollo!, o hasta ni terminarlo, pero eso sí, comentar y decir "Tita, hoy estás intragable"



Buena pinta ¿eh? Pues es bien facilón. La foto es mía, pero que la coja quién quiera (eso sí, si alguna vez gana dinero con ella, que reparta con las oenegés por favor)

Somos muy raros. Compramos en mil sitios. Porque nos gusta la carne de aquí, la leche de allá, el helao del mercadona...en fin. Hago la compra grande del mes en un sitio, y la carne y el pescado en otro diferente...bueno, hasta que el pescadero se pasó de listo, y yo me cabreé como una mona. Resulta que en esta pescadería están por turnos, un día el dueño (el listo) y al siguiente el dependiente, un chico encantador y muy muy buen profesional. Pues fui un lunes a por unos mejillones, que somos muy mejilloneros nosotros y se los pido al chico "ponme 2 kilitos de mejillones, anda" y me dice el chico en bajito "ni hablar, ¿como vienes hoy lunes? estos son del sábado, vente mañana"




Decido declararle mi lealtad eterna a esta buena persona, y me voy dándole las gracias. Al día siguiente vuelvo, pero no está el chico, está el dueño. Yo noto que hay pescado fresco, pero también está mezclado lo de ayer lunes, o sea, lo del sábado. Y pese a ver que la caja de mejillones parece tener la misma cantidad...me arriesgo y le digo ¿Son de hoy los mejillones? El dueño duda en un microgesto minúsculo, y me dice mintiendo (ahora lo sé) descaradamente SI. Pues venga, dos kilos.

Alguno habría fresco, no lo niego. Pero juro que los cocí al vapor, y tuve que tirar según los abría más de la mitad. Y los que llevé a la mesa solo pudimos comer dos, uno mi santo, otro yo, si siempre los has comido frescos y en buenas condiciones...los otros cantan un montón. Así que los guardé en una bolsa, absolutamente indignada, y se los llevé al día siguiente ¡lástima, estaba el dependiente, claro! así que le di las gracias a él, y le dije que le dijera a su jefe que estaban en mal estado. No esperé más, me fui volando a trabajar.



Como la carnicería está al lado, y a esa siempre vuelvo, otro día no tardó el dueño de la pescadería en pedirme explicaciones ¡él a mí! que amablemente le di. Él, claro, no sabe que juego con ventaja, y que sé por su dependiente que mezcló los buenos con los atrasados. Pero no puedo exponerle, le digo que confío en su palabra, tú me dijiste que eran buenos ¿no? pues en Mercamadrid te deben haber colado los malos, señor mío. Y no vuelvo más, prefiero las pescaderías que tienen que cerrar a media tarde porque se han quedado sin género, a las que compran de más, y por no tirarlo (normal) te lo van metiendo al día siguiente, y al siguiente, y al otro...

El resultado es que tuve que emigrar buscando nuevas alternativas, lo cual no es fácil. Soy muy muy exigente con el pescado, y además, con tanto olfato como tengo...cualquiera regular me expulsa sin querer. Las pescaderías buenas, buenas, las frescas, tienen un olor muy agradable a pescado fresco y a mar, no sé si me explico. Que no molesta, vaya.



Las lubinas no son del señor este ¿eh? no vayáis a creer. Son de la pescadería de mi lugar de compra grande habitual. Llegué justo cuando estaban sacando el pescado recién traido y la lubina estaba tan fresca que me dió los buenos días y todo: Juzgar vosotros mismos, escamas brillantísimas, ojo brillante y sin hundir (en la foto no se ve muy bien) y las branquias bien coloraditas. Además, las congelé, y mirad su aspecto una semana después:



Pues eso. Hice la compra del pescado, y contentísima, ¡qué fresquitas, las lubinas, las doradas, los bacaladitos, el salmón! Una señora arrampló con la última merluza mientras yo la decía adiós con lágrimas en los ojos...



Y a los pocos días fui al otro sitio a por la carne. Y al pasar por la pescaderíadondenomehablabaconelpescadero veo el género que tiene el muy....y como está tan fresquito, y para mí eso es un imán, y total, como no está él, que está el dependiente....pues mira, trago saliva y me guardo la dignidad en el zapato; así que no resisto la tentación y arramplo también con sepia, mero y termino suplicándole al mancebo "no le digas a tu jefe que he estado aquí ¿eh?" el chico se ríe y se hace el tonto, y dice que no pasa nada que las clientas también tienen preferencias, "tú dí que prefieres que te atienda yo y ya está". Yo le recuerdo lo que pasó, y el chico hace lo que no hizo el agarrao de su jefe en su día, me pone gratis (bueno, bien pagados estaban hacía meses) más o menos un kilo de mejillones que con un guiño me dice "Ya verás como éstos no los tienes que tirar". Vergüenza ajena me da que la gente pierda clientes por ganar 4 euros que costaron aquellos mejillones ¡jolín!



Ya le dije al chico, "cuando tú pongas pescadería, allá que voy de clienta" Se ríe, y dice que ni hablar, se duerme más tranquilo trabajando para otros que para uno mismo, es cierto y eso es otra historia...



Y ya digo yo ahora...esto prometía ser largo, pero ya llega la hora de la receta. Me gusta la lubina porque es muy fina y elegante (no porque la pongan en sitios finos, sino porque su tacto y sabor es lo que me sugiere), y facilísima de hacer de cualquier manera. Pero como mi santo es un poco lagarto lagarto para casi todos los pescados excepto los que no saben a pescado....pues pienso en hacérselo un poco ameno, y no presentarle la lubina recién sacada de la sal, así en plan campamento, que queda como rústico (además tenía tripa y todo, que es lo suyo para hacerla a la sal:


¡Bingo! Tengo esos mejillones ultrafresquísimos, y gordos que te mueres que me ha regalado el mancebo de la pescadería, así que los limpiamos por fuera y los ponemos en una cacerola tapada (sin agua ni nada, solo lo mojado de la cáscara) a fuego medio unos minutos, hasta que el vapor los abre y les ves ligeramente cocidos, entonces sin quemarte, les ponemos limón a chorro por encima y los sacamos de su cáscara y reservamos....porque voy a limpiar en trocitos la lubina asada a la sal, y voy a hacer una ensalada tibia con estos mejillones.

El plato hasta aquí podía haber quedado fenomenal. Lo hubiera regado con un poquito de limón más y aceite de oliva, unos tomatitos cherry y tirando, pero claro, la que está a dieta soy yo, no mis amores. Así que preparé un revuelto de esos de plancha de verduras (variadito, buenísimos), y una salsita decente de esas que a mi santo le vuelve loco pringar. La salsa naranjita que veis llevaba lo siguiente:

-Un ajito muy picadito

-Unos piñones picaditos también

-Un brick de nata pequeño, para cocinar

-Un chorrín de whisky

-Tres cucharadas de tomate frito

-Sal al gusto

Rehogué los piñones con el ajito, y añadí el whisky (hizo fluussss, bien, que se vaya el alcohol, solo sabor) y la nata. Solo iba a usar la mitad, solo por mojar un poquito la lubina con la salsita, pero mi santo me pidió que fuera generosa, que no quería verlo mono, sino pringar bien. Venga, todo el brick (bueno, yo siempre puedo ponerme solo unas gotitas de salsa, ¿no?) Y cuando ha dado un hervor, añadir una cucharadita de tomate para teñirlo, y probar. Si queréis, poner más, pero ir probando, que no pase del límite y solo sepa a tomate tapando todo lo demás. Quedó exquisita.

¿Habéis hecho lubina a la sal? Fácil de la muerte para quien no. Buscar pescadería de confianza, y comprar las lubinas (una si son muy grandes, pero tiene que haber unos 300-350 gr. por persona en crudo) frescas, que no las abran ni quiten tripa, solo raspar escamas. Se lavan y se ponen en una fuente de horno sobre una cama de sal gorda bien generosa. Se tapan con más sal y se deja solo la cabeza y la cola fuera. Se ponen a horno fuerte y precalentado como 20 minutos, no mucho más, puesto que se nos secarían. De todas formas ir tocando, si la costra de sal está dura ya, y dorada no digamos, sacadlo, romped la costra (como en la foto de arriba) y sacar el pescado. Se abre por el centro, retirad la tripa y la piel y coged los trozos tratando de que estén limpios sin espina.
Inexplicablemente esta manera de hacer el pescado nunca lo deja ni soso ni salado...
Bueno, pues eso, luego lo decoramos artísticamente en el plato. El resultado penúltimo fue el de la primera foto: como si fuera de restaurante, y a 28 € el plato, con un poquitín de verdurita de acompañamiento y un chorrín así como casual de salsa, y no como si hubiéramos estado pensando un rato como quedará más bonito y cÁsual (jamía)
Pero mi santo tenía que tapar el sabor a lubina (y añadir más verdura, claro) y por el camino, disfrazó toda la lubina con la salsa también en mi plato en un descuido mío, y en un olvido suyo de que estoy controlando mi dieta ¡ainsssssssss! Así es que, así es como al final nos comimos esta deliciosa ensalada tibia de lubina y mejillones...encharcada:


Observesé la cantidad de salsa que chorrea mi creación. Eso significó media barra de pan pringando por lo menos. Por cierto, para los y las amantes de los mejillones, empieza su temporada...RecordaR que los mejores se compran en mes con R

Un abrazo perezoso de domingo (que no menos sentido) para todos.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Puaffff (o sea, gallitos al horno)


Hay tres pescados que no soporto: los gallitos (por sooosos), las truchas (por ese dulzoramargorsosorrr) y las sardinas (tengo demasiado olfato para soportarlo, lo siento). Con esta clasificación quiero decir que puedo comer un gallito si no hay más remedio. Comeré una trucha bajo coacción. Pero jamás jamás comeré otra sardina (pero en lata, sí)


Pues resulta que para descongelar ya el congelador de una vez por todas (yo es que veo otro tipo de pescado fresco, o carne buena...y no lo puedo evitar, compro, congelo, acumulo) y sólo quedaban 6 gallitos congelados de 2 en 2 para mi nena (sí, a ella sí se los doy). Pues ¡ea! Todos fuera del congelador y a usar.


Mi santo, comparte como yo estos tres odios ancestrales (no gallo-no trucha-no sardina) y no consigo engañarle para comerse dos gallos. Y yo que estoy en plena vorágine dietil, decido hacérmelos al horno, con un chorrete de limón y aceite para no pasarlos por harina y freirlo, que tendría más calorías.


¡Qué poca alegría tenían los jodíos! Les pongo un tomate, que se ase algo, un poquillo y me alegre un poco, aunque sea la vista. Menos mal que se lo puse...era lo único con sustancia.


Bueno...su mérito tuvo. Sólo comí pan en el desayuno, y 2 litros de agua, y toda la fruta que me apeteció durante el día. Para gastar los putos gallos, me los volví a asar por la noche. Arggggg ¡qué poca alegría! Podría comer siempre así, la verdad ¡¡pero que tristeza de vida!! prefiero el bacalao...


He perdido 1,200 Kg...(biennnnnnnnnnnnnnnnnnnn)...mañana o pasado cuelgo la lubina disfrazada, y mi reconciliación (por la espalda) con el pescadero ¡Ejem!

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Me muero por un helado (o como castigarse con la báscula)


He sido mala. Malísima.


Me estuve cuidando bastante, con la dieta equilibrada en meses anteriores al verano ¡y no por el bikini! que me da igual, sino por fortalecer la espalda (ya hablaremos otro día de los titulares de hoy, y el reposo o no reposo del lumbago), y no estar demasiado fondona para quedarnos embarazados (ea, ya lo he dicho claro clarito ¡espero que no se gafe!) Además que habiendo dejado de fumar, no era cuestión de dejarme llevar por la ansiedad...


Y también como no, para no controlarme tanto durante las vacaciones. Queríamos comer pescaito frito y similares sin angustia.


Bueno, pues lo temido llegó. Pese a haber hecho más ejercicio que el resto del año, es decir, nadar en la piscina todos los días, bajar con los achiperres a la playa, o a las calas por esas escaleras eternas, dar laaaaaargos paseos por el parque de atracciones, y el zoo, varios días y tardes, además de pasear por el pueblo (eso sí, con una parada en la heladería, cucurucho grande, dos sabores, bola gorda)


Yo que estaba en el límite de un peso normal (con un poco de barriguita) antes justo de una obesidad ligera...voy y la fastidio...la puñetera báscula (¡¡¡hay que matar al mensajero de malas noticias!!!) dice que he ganado 2 kilazos justos, ni un gramo más, ni uno menos. Y esto por la mañana y después de ir al baño ¡ejem!


Así que con gran esfuerzo trato de reconducir nuestros hábitos alimenticios previos a agosto...¡y como cuesta!! juro que durante agosto no le di un segundo pensamiento a comer medio kilo de helado, o unas pastitas de te. Me las comía y punto ¡y qué rápido se acostumbra una a lo bueno!


Así que recopilando recopilando, más o menos esto es lo que he venido a sobrepasarme en 1 mes. Los nombro como a participantes de unas vacaciones hermosas, cálidas, suaves y dulces...¡que nos quiten lo bailao! y con una promesa ¡Nos veremos...pero poco a poco, cuando vaya bajando y de uno en uno de finde en finde!! ¡Fue bonito mientras duró!


Gracias a:


-5 kilos de helado de Mercadona de Vainilla con nueces

-8-10 raciones de "Puntillitas" en Cádiz (chopitos)

-Más de atún encebollao con más pan..

-Más o menos las mismas de deliciosos calamares rebozados, claro

-Tortillitas de Camarones

-Ortiguitas de mar (Algas rebozadas)

-4-5 Paellas de 2 personas (enooooooormes) que nos comíamos mi enana y yo..o sea, que yo me comía lo de una persona y media...y bien generosas que eran las paellas

-Pasteles del pastelero de La línea que llevaba a media tarde a la playa ¡ainssssssss!

-1 caja de helados Drácula que la menda se ha comido sola en todo el mes.

-Más o menos 10-12 donuts, de los normales (que nunca compro)

-Varias barras de pan con el pisto de mi madre.

-Idem pringando salsa de Pollo en Pepitoria de mi madre también.

-Coca-colas varias (madre mía, yo que no compro nunca)

-3 barbacoas con su pancetita con pan incluida
Por cierto, para que no se diga que no pongo receta o truco...me he enterado que ese rebozado ligero tan maravilloso que hace tan ricas las puntillitas y los calamares, es de Harina de Garbanzos. Ya lo probaré y os cuento. Eso sí, si podéis confirmar si esto es así, ¡espero vuestras respuestas!

Seguro que algún pecadillo se me olvida...en fin
Guarreridas: me hicisteis feliz mientras duró...¡adiós, verano, adiós!

jueves, 7 de mayo de 2009

Ensalada especial (o cómo ponerse a "plan")

Ya llevo 10 días sin fumar ¡campeona! y estoy poniendo en marcha el plan B. Vamos, el plan. Pero tampoco muy duro ¿eh? como decía el otro día una compañera...es que una cosa es ponerse a dieta, y otra la simple "privación"
¿Qué es privación? Seguro que lo sabéis. Es no hacer dieta, simplemente comer 5 veces al día, equilibrado (pero sin pesar ni cosas de esas), y "privarte" de guarreridas como patatas fritas, bollitos, bollos, bollazos, donuts (de chocolate), croissants a media mañana, cervezas diarias de aperitivo, refrescos varios, chuches de esas que se pierden tontamente de las decenas de cumples a las que asisten nuestros vastaguillos....(¡opsssss en mi estómago!) el colacao negro y azucarado de la noche ¡snif!
La privación es dura, pero ni punto de comparación con una dieta-dieta, al menos para mí, que no la he probado, ni la pienso probar nunca
Os pongo la foto de una ensalada, es mía ¿eh? pero vamos, que quien quiera llevarse la imagen, que lo haga. No me cuesta nada, nada comer ensaladas, ya comenté una vez que es cuestión de "abrir la mente" a nuevos ingredientes y variedades de éstas, para empezar a disfrutar de sabores realmente increíbles que nunca pensaríamos en una fría ensalada...
La foto que os pongo tiene de base lacitos de pasta cocidos, que aportan los hidratos de carbono necesarios en la dieta diaria. Luego esa base puede cambiar...al gusto. Yo le añadí Rúcula (un sabor muy muy peculiar, gusta, o no. A mí me encanta), Canónigos, Maiz, Queso Rulo de Cabra, Queso fuerte curado en taquitos, tacos de York y salsa vinagreta. El día anterior la comí con sencillo Aceite de Oliva Virgen Extra, vinagre y sal, y es otra experiencia totalmente diferente. Cada una tenía su personalidad, un sabor distinto.
Observad que he prescindido tanto del tomate como de la lechuga convencional. En casa nos hemos aficionado a variar de lechugas, y siempre las compro y tengo varias diferentes, Lollo Rosso, Hoja de Roble, Trocadero, Escarola...y bolsas de diferentes hojas: Canónigos, Rúcula, Espinacas....
Es increíble la variedad de combinaciones que se pueden hacer. Es importante no poner demasiados ingredientes, para que así podamos variar más ensaladas, no sé si me explico...si pudieramos poner 16 ingredientes en una ensalada, no sería bueno poner los 12, sino hacer 4 ensaladas diferentes con grupos de 4....¿Recordais la combinatoria? Yo no. ¿Cuántas combinaciones diferentes son posibles con 16 elementos tomados de 4 en 4 y que se pueden repetir?
Os pongo otra ensalada muy buena, tibia, que hace tiempo que no hago pero que está estupenda. Base de espinaca fresca y lavada, y encima un poquito de pasta (al gusto) recién hervida y tibia. Laminar unos champiñones y rehogar brevemente (han de quedar casi crudos, que por cierto, en la ensalada es una textura riquísima) con ajo y aceite de oliva. Repartir encima de los platos con la ensalada, y servir.
¿Sois ensaladeros, o sólo de mixta, y mixta especial con huevo y espárrago?