La niña chica espabila (más si cabe) que es un primor, y aunque es mandona y cabezona de mucho cuidado, también es habladora, y encantadora allá donde va...
En éstos últimos quince días está perdiendo su carita de bebé, y cada vez es más grandota y tiene más cara de niña. Son casi 3 años ya ¡3 años ya! dos y medio largos. Ya controla el pis, salvo que esté muy distraida jugando, y aunque se lo recuerdes, te dice que no...y luego donde caiga!! Es graciosísima corriendo por el pasillo:
-Mamá que-se-me-sale-piiiiiiiiiiiiiiiis
O concentradísima diciéndose mientras camina hacia el baño, tal y como la dijo su padre si se lo notaba:
-Pis-no-salgas-pis-no-salgas-pis-no-salgas
En la piscina tiene a todo el mundo arrebatao, todos los socorristas la conocen y la saludan por su nombre. La piscina pequeña tiene su socorrista sentado en una silla, en una esquina. Y ahí están casi todo el día. El otro día se levantó el chaval y la cruzó bordeando hacia el otro lado, y la niña chica, asombrada, me miró y me dijo:
-Mama, ¡se egcapa el señor!
Tratando de contener la risa, la dije que sí, claro hija...¡eso nos pasa por no atarle a la silla! El socorrista se partía de la risa.
Un día dentro del agua daba cabezazos, y le dije que tuviera cuidado con el borde...¡vaya cosa fui a decir! no sé que se pensaría ella que era, que todo el rato me miraba y me decía con cara de susto ¡Cuirado con el gorde mama, cuirado con el gorde! Se raspó el pulgar del pie con el "gorde" haciéndose una herida, y le iba diciendo a todo el mundo que era un mordisco...
Ahora todo lo que no la gusta, o la parece peligroso, es malo: que viene una moto mama, una moto mala. Un bicho malo, ahora hasta las moscas son "pispas" que la picaron en la planta del pie casi el primer día de piscina...
Me parto de la risa cuando viene con algo que no conoce, o ve algo nuevo:
-Mamá, mamá, quesesho? core mamá ¿como se llama esho?
Me parto de la risa cuando viene con algo que no conoce, o ve algo nuevo:
-Mamá, mamá, quesesho? core mamá ¿como se llama esho?
Las relaciones con su hermana son de arcoiris...hay de todos los colores. Van del rosa (pocas veces) al morado intenso, que hay que ver como se enzarzan para lo grande que es una, y lo pequeña que es la otra. Eso es lo que peor llevo, la verdad.
Me fastidia que la mayor no le ponga más cabeza, pero claro, es una niña al fin y al cabo. Y me fastidia que a la pequeña se le nota muchísimo que es hermana pequeña y tiene mañas de niña mayor. Al fin duermen juntas en la misma habitación, algo que la niña grande nos llevaba mucho tiempo pidiendo ¡qué error dios mío, qué error! discuten como leones, la pequeña tarda mucho rato en dormirse, a su bola, se canta, habla, golpea la pared con los pies. La grande es marmota: se agita tanto durante el día, que en cuanto apoya la cabeza en la almohada, llora de puro sueño si no la dejan dormirse, y claro, se arma la marimorena. La pequeña habla y canta, la mayor la manda callar, la pequeña insulta ¡insulta! la dice pedodddrrrrrrrrra y la tira pedorretas (aprendido de niña grande) se llaman sinvergüenzas, desvergonzada, e impertinente (aquí la pequeña sigue diciendo cállate, pedoddddddraaaaaaaaaa a su hermana mayor)
La mayor se desespera, y acabamos regañándola a ella, por no aguantar un ratito oir hablar a su hermana que se callaría en 5 minutos si nadie la dice nada...en fin. El otro día la pequeña se levantó y se puso a enredar por la habitación. La grande nos llama:
-Maaaaaaaaaaaaaaaaaaama...que la niña chica está sacando las toallitaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas
Y lo mejor, fue escuchar a la niña chica, como un gremlin escondido, decirle a su hermana mayor en susurro:
-Caaaaaaaalla, caaaaaaaaaaaaaaaaalla, caaaaaaaaaaaaaaaaaaaaalla
¡Si no me hubiera dado tanta risa, me habría muerto del miedo!
La niña grande es alondra: se levanta con el día y tiene energía sin fin para hacer de todo, de arriba a abajo. Y es llegar la noche, meterse en la cama y querer dormir y hacerlo en 3 minutos. La niña chica es al revés...se levanta pronto, sí, o no, pero es llegar la noche ¡y como se activa! Estamos pensando seriamente no darla de cenar, que parece que la cena en vez de amodorrarla, la enciende el piloto otra vez.
Y esto es todo por hoy, que quería yo apuntarlo para que no se me olvidara, así que allá va la receta. La foto, aunque no lo parezca por lo bonita que quedó ¡es mía! Es posible que lo mío tenga remedio, y ahora que ya he comenzado, mis fotos tengan algo más de calidad.
Los espaguetis al ajo son un plato más sencillo imposible, delicioso, socorrido, y que siempre nos pone de buen humor.
-Se cuecen espaguetis según las instrucciones. Unos 100 gr. por persona.
-Se cortan muy pequeñinos 5-6 dientes de ajo gordos. Más si son pequeños, claro.
-Tenemos preparado orégano natural. Si no hay, pues de bote, pero no os imagináis lo bueno que está con orégano fresco (un poco seco, pero no del comercial) merece la pena probarlo así alguna vez.
En una sartén ponemos aceite de oliva virgen extra, bastante...unas 4-5 cucharadas soperas por persona. Se calienta y se dora el ajito. En ese momento ya tendremos preparada la pasta lista y escurrida en cada plato, ya que volcaremos sobre los espaguetis en cada plato cucharadas de aceite hirviendo con el ajo.
Se puede alegrar el plago con más colorcillo y saborcillo añadiéndole tiras de salchichón cortadas sobre los espaguetis. Les añadimos después el aceite con el ajo encima. Y acompañar de una buena rebanada de pan al ajo, claro, como debe ser.
¡Sed felices!





