Jamás hago propósitos de año nuevo. Creo que lo que hay que hacer, hay que hacerlo, cuanto antes mejor, y ya hace algunos años que descubrí, dada mi desorganización y desorden natural, que
terminar algo, era una de las sensaciones más placenteras y que más satisfacción y sensación de control me daban. No es que yo no tenga propósitos, no...es que si me planteo algo en septiembre, pues lo comienzo en septiembre, o cuando sea la fecha que toque porque no puede ser en ese momento.
También es cierto que procuro no hacer planes a muy largo plazo. Más de 3-6 meses para mí, es muy largo plazo. Mi padre siempre, al oir la expresión "El año que viene....." decía:
-¿El año que viene? todos calvos.
En clara alusión, no a no tener metas y tal, sino a que hay cosas sobre las que no merece la pena preocuparse en exceso...un año es tiempo más que de sobra para que te cambie la vida sin tu intervención. Y si no, que nos lo digan con él, como nos dejó en menos de 6 meses ¡traidor!
Yo tenía 25 años, y ahí me hice mayor. Hay gente que vive en disneylandia bastantes más años, algunos incluso toda su vida. Mi parte inmadura a ratos les envidiaba. Como decía el protagonista del Príncipe de las Mareas: "hay familias que viven toda su vida sin que les ocurra nada interesante. Siempre las he envididado". Mi parte madura no lo envidia, porque sabe que soy lo que soy por todo lo que me acompaña.
Creo en la planificación lógica como modo de organizarse. Hay apenas tres cosas que hay que tener cuidadas, la salud, el amor y el trabajo....el resto no es importante, y creo que hay que vivirlo, disfrutarlo y torearlo según viene. Incluyendo a la familia, los amigos y las personas dentro del amor, por supuesto.
Creo que mi modo de pensar es fácil y sencillo. Al menos a mí me sirve para ir más ligera por la vida desde los 25 años en adelante, que hacia atrás ¡cuanto peso y cuanta preocupación por....por nada!
Para mí sólo la pérdida de la salud, del amor (en cualquiera de sus formas) o del trabajo merece legítima, pero no eterna preocupación. Llantos los justos para no reventar. Luego remangarse y cambiar lo que se pueda cambiar, y aceptar lo que no se pueda (lo del criterio para distinguir ambas, que dice el dicho...es asunto aparte)
¿Y por qué toda esta disertación? Cada vez me voy más por las ramas ¡estoy imposible!
Si yo sólo quería entrar a escribir lo siguiente:
Primer propósito de año nuevo, a estas alturas y antes de hacer algo más: PARIR DE UNA VEZ
Pero claro, me sale de pensamiento todo lo vomitado anteriormente.
¿Y el pollo a qué viene? pues que uno o una, a mi modo de ver, y así lo hago, ha de ser flexible incluso con sus propias convicciones que tan segura y tan de puta madre te hacen sentir.
Ningún traje vale para toda la vida.
He de mantenerme lo suficientemente flexible y abierta a cuestionarme siempre, no sea que me encalle, o empiece a in-tolerar cosas que no debería. Sin perder la cordura, claro, y sin ser una veleta, por supuesto.
El pooooollo.
Venga va. Hace años, mientras estudiaba, perdía la voz en trabajos temporales como azafata-promotora. Una vez, perdiendo como digo la voz tratando de vender un producto imposible cuyo ingrediente principal era el E-621, un potenciador del sabor conocido sin su E-como Glutamato monosódico.
Componente principal de casi el 100% de los platos preparados, así como de las famosas pastillas para hacer caldo y "enriquecer guisos" que se venden. En la comida china se usa en bastante cantidad, siendo la razón de que mucha gente salga con dolor de cabeza, y algunos incluso con una ligera hinchazón de labios o lengua. Ni que decir tiene, que los americanos, por lo visto, más severos con estas cosas, lo tienen prohibido hace años por sospechoso de ser cancerígeno.
Duré 15 días vendiendo el productito de las narices, que lejos de identificarme con él, consiguió que nunca jamás volviéramos a tomar nada en casa que llevara el E-621. Incluso conseguí que mi madre no volviera a cocinar con las otras famosas pastillas. Hay que tener mucho ojo, porque hay incluso algunos tomates fritos que también lo llevan ¿para qué? me pregunto yo.
Pues eso, que cuando vi en la tele el pollo ese al que se le mete en una bolsa para el horno. Y se le echan unos polvos por encima, y ¡hala! dentro del horno a hacerse en su propia salsa y los polvitos mágicos ¡me repugnó! Potenciador del sabor puro y duro, pensé ¡qué porquería, que manera de estropear un pollo!
Cada vez que veía el anuncio, me daba el mismo repelús, y hacía el mismo comentario. Y hete aquí que mi santo, mucho más abierto que yo para las cosas nuevas, me comentó que le había echado un vistazo a la composición y eran todo hierbas...no llevaba ningún potenciador. Y lo trajo. Y leí, y a menos que me engañen en dicha composición...era cierto. La marca que trajo no llevaba dichos componentes.
-Mira que lo distingo hasta con el olfato, en cuanto me lo meta a la boca, sé si lo lleva
-Pues venga, vamos a probarlo y me lo cuentas.
Así que, como a mí bajarme los principios a los tobillos, no me daba para tanto esa vez, se encargó de hacer la cena. Metió los tres traseros de pollo en la bolsa (capítulo aparte merece mi sospecha de salubridad, meter un plástico, y que aguante, al horno...) con los polvitos mágicos (digo perdón, mezcla de hierbas)
¿El resultado? realmente delicioso. Y no, no percibí el odiado sabor de fondo del glutamato que tanto nos engancha en patatas fritas de sabores, hamburguesas, sopas de sobre y demás...
Muy, muy bueno y jugoso, 50 minutos en la bolsa en el horno, todo limpio y delicioso. La foto no es mía, es de
aquí, porque nos lo comimos sin chistar, y sin pensar siquiera al empezar a comerlo que esta recetilla hubiera sido digna de foto.
Pues eso. Que de todo se aprende.
Por lo demás...la perspectiva de cuando pariré, la verdad es que no me deja concentrarme mucho en casi nada más. Casi ni leer, casi ni ver la tele, casi ni pasear, haciéndolo todo pensando en el "porsiacaso es hoy, porsiaca es esta noche, porsiaca tenemos que salir pitando"
Pelín estresante ¡tengo ganas ya de ver a la bebé y volver a empezar! Con un poco de miedo también, para que nos vamos a engañar....