jueves, 23 de julio de 2009

Gazpacho (o por lo menos, el mío)

Cuando a mi se me va la pinza ¡¡¡¿¿¿Es que nadie va a decirme nada???!!! Yo divagando, medio filosofando....y de la receta del gazpacho, nada de nada.

Yo pongo la mía...porque he pensado en el "auténtico gazpacho" empleado por Flautista de Neón en los comentarios del post anterior. Atención, divagando, a la de una, a la de dos, a la de tres....

¿Qué es lo auténtico? ¿Lo más parecido a lo primero que se hizo? ¿Lo más común? La cocina y cada plato son tan variables como sus autores...por lo tanto, todos deberían ser auténticos ¿no? ¿O acaso hay un castellano más puro que otro? Dicen que sí...el de Valladolid ¿y eso no le resta encanto al castellano de otras zonas?

Pues yo he llegado a la conclusión, que las recetas más auténticas, de cada plato y cada variedad son....las de la madre de cá-uno ¿o no?

El gazpacho de mi madre es glorioso, auténtico, e infinitamente mejor que el mío. El mío no creo que sea el mejor para mi hija, porque no lo prueba la jeta, pero bueno...Mi lasaña es para ella la mejor del mundo (ya dije que era mundialmente famosa...en su mundo, claro)

Así que pongo el gazpacho de mi madre, pero con la mitad de cebolla para que no repita (descubrí que era eso lo que me repetía a mí personalmente, demasiada cebolla). Conste que mi madre prueba el gazpacho y con una puntita te dice si te has pasado de pepino, si te has quedado corta de pimiento o si con un chorrín de vinagre se arregla todo ¡es prodigiosa!

Y ese don...yo no lo tengo, y me sale, pues como me sale...yo le pongo mucho comino, porque siempre me gusta encontrarme una semillita y masticarla, y lo demás ya casi me da igual.

Venga, que va (receta para 4 personas una vez, o para una persona 4 veces):

1 kg y medio de tomates maduros y de sabor (también valen de bote, enteros y pelados)
1 pepino
1 pimiento verde
1 ajo (sin la semilla verde del centro)
1/2 cebolla
Un currusquito de pan duro mojado en agua fría (ojo con el pan que echais, algunos con poquito lo espesan mucho, y otros al revés)
Agua fría, aceite de oliva, vinagre, sal y cominos al gusto

Se corta todo en pedacitos, yo lo aliño y lo dejo reposar mientras pelo los tomates (si usas de bote, terminas antes). Para pelar los tomates fácil, hacerles una cruz en el culete con un cuchillo, y escaldar unos segundos en agua hirviendo, luego sin quemarte, quitarás la piel muy fácil.

Por último añado el pan, el tomate, y el agua fría. Yo lo bato muy fino con la batidora y corrijo de aceite, de vinagre o de sal.

Poner en la nevera y servir muy frío acompañado de trocitos muy pequeñitos de los ingredientes tal y como aparecen en la foto. Yo me lo tomo como agua, entre horas, una taza tras otra.

¿Es así el vuestro? ¿Qué diferencias encontráis? ¿Qué sopas frías se comen en vuestra zona? ¿Alguien me puede enseñar a hacer Ajoblanco? Nunca lo he probado ¿Está rico?

domingo, 19 de julio de 2009

La Familia: Gazpacho o Ensalada (o como calentarse la cabeza un domingo por la tarde en julio)


¡Un mes y dos días sin escribir! No era por falta de ganas, no, pero el tono, aún hoy, siento que es un poco negro y pesimista en ciertos momentos...y tampoco lo entiendo, puesto que en el fondo-fondo, me siento más viva que nunca....yo me entiendo.


También lo que me pasa es que no quiero hablar muy claro de todo y de nada, y por eso no sé como empezar. Así que he pensado: tú empieza a escribir, y ya saldrá el sol por Antequera (o por donde sea)


El caso es que he estado pensando en la familia, y no sé muy bien porqué, he recordado un comentario que me hizo una compañera a propósito de la integración y de las culturas, me decía ¿tú qué crees que tiene que ser la integración, y la sociedad, Puré de verduras o Ensalada de las mismas?
Buena pregunta ¿eh? Ojalá hubieramos tenido tiempo de divagar sobre el tema ambas...pero teníamos que trabajar.

La verdad es que sigo dándole vueltas al asunto...y bajando al nivel más humano y más cercano ¿por qué pensar en la sociedad en general, tan difícil, y no en la familia? Tradicionalmente en las parejas se tiende a "querer cambiar al otro" hacerle puré, gazpacho con nosotros. O tal vez ni siquiera eso...a veces pretendemos hacer puré al otro, para uniformarle con nosotros, pero sin nosotros perder la forma.


Tradicionalmente también se ha dicho que la base de la pareja es el respeto, respetar al otro tal y como es. Porque si no le respetas, si no le aceptas como es, realmente no le amas. Por que si realmente quieres tener a alguien a tu medida, entonces...cualquier persona valdría ¿no? Por lo tanto eso le está restando automáticamente valor a la persona que está contigo, minimizándola a un simple trozo de carne moldeable. No exagero. Lo he visto hacer. Lo sigo viendo hacer. Incluso lo intenté en mis tiempos. Ahora ya no lo hago ¡o al menos no tanto! y la verdad...estoy infinitamente más tranquila y feliz ¡y mi santo no digamos!


Que nadie me interprete mal. Para respetar a la otra persona y no intentar cambiarla, has de ser respetado a tu vez...y mirar ambos en la misma dirección, aunque a uno le gusten las gafas verdes y al otro rosas. Por lo que esto excluye automáticamente respetar y aceptar "tal y como es" a un maltratador o maltratadora pongamos por caso. Esto y similares ni se pueden respetar, ni se pueden cambiar, por lo tanto, toca salir pitando.


Así que yo venía pensando...cuando se hace una familia ¿se hace gazpacho o se hace ensalada? Indudablemente muchas intentan ser gazpacho y acaban como su propio nombre dice, machacadas y batidas (o abatidas sus partes). Pero la alternativa...la ensalada, que conserva más o menos la forma y sabor de sus ingredientes ¿llega a tener la personalidad propia, el nuevo y diferente sabor que tiene el gazpacho? Por más que el aliño intenta ligarlos ¿llegan a estar verdaderamente unidos? ¿Con qué te quedarías tú?

Si hubiera que elegir entre los dos, pues me quedaría con la ensalada, que parece menos destructiva para sus miembros.


Pero mientras buscaba fotos para ilustrar este post, he encontrado y descubierto otra cosa: El gazpacho servido con tropezones. Perfecto.


Tú y yo somos los diferentes ingredientes. Ambos cedemos y en cierto modo perdemos nuestra forma (cortados a trocitos) en pos de la convivencia, pero conservando todo nuestro sabor. Yo hago las cosas de una manera, y tú otras cosas de otra, pero las cosas que hacemos juntos, las hacemos en la misma dirección, y nos batimos y unimos en un gazpacho ligado y delicioso que convive perfectamente con nuestros trocitos personales. Y en ese (o tal vez ese) gazpachito que hicimos juntos, y que si dios quiere vamos a repetir (como el ajito del gazpacho, y nunca mejor dicho) se fijará en que pese (y gracias) a pertenecer a ese caldito común, se puede mantener la forma también. Y un día, cuando ya tenga claro y se acepte como pimiento, o cebolla, o pepino, tenga de referencia como se ha de hacer su propio gazpacho con otros ingredientes sin por ello perder totalmente su forma.








miércoles, 17 de junio de 2009

Tarta de Amor (de Fe y de Esperanza)


Esta preciosidad tiene derechos de autor, De mi santo copyright. Me hizo esta maravilla de cena ayer por la noche, como un Sushi gigante (aunque sin pescado crudo, ya que el salmón era ahumado)

Tampoco hubiese importado que fuera fresco, tenemos suerte. No sólo somos los dos de buen comer, sino que casi nos gustan las mismas cosas...o en su defecto, complementarias. Quiero decir: yo pechuga, y él muslo. A mí me gusta lo verde de las acelgas, y a él la penca (lo blanco) Quieras que no, eso facilita las cosas...
Me fastidia que no soporte el queso (el generaliza, pero en realidad puede comer cualquiera suave, los que no le gusta son los fuertes). ¿Por qué me molesta? Porque no puedo comprar tanta cantidad y variedad como yo quisiera...ay amiga, ¿me lo como yo todo? Noooooo puede ser.
¡Ya estoy divagando, como siempre!.. que voy a tener que cambiar el nombre a este sitio para llamarle Mi divablog...
Unas cuantas razones de porqué esta tarta es la del Amor, de la Fe y de la Esperanza. Del amor porque es este sentimiento el que le guía, de principio a fin para hacerla, yo lo sé. Quiero, debo y necesito comer más sano. Además ayer fue un día muy duro, y de muchas emociones. Yo hice de soporte a otras personas, y él pacientemente, hizo a su vez de soporte mío animándome con esta belleza. Para que luego digan que la felicidad no pasa por el estómago...
De la Fe y la Esperanza porque hemos tomado una decisión, entre los dos, muy importante en nuestras vidas. Y esta tarta y su color representan muy bien como me venía sintiendo últimamente: Blanco, rosa, entre nubes....Esta decisión está basada precisa y únicamente en la Fe y la Esperanza. Además, esta misma semana estas dos palabras son las únicas armas que tenemos para combatir la sombra de la desgracia en una familia a la que queremos mucho.
La vida ha de abrirse paso. Tiene que ser así. No puede ser de otra manera. Fe y Esperanza, Esperanza y Fe....rodeado de Amor, claro.
Estoy muy pastelosa, muy misteriosa, y muy rara, lo sé. La tarta de la foto parece difícil, como tener Fe y Esperanza, pero no lo es tanto en la práctica como nos lo parece en la teoría. Juzgar:
En un molde (si es de corazón, y de silicona, ya es un puntazo, si no, cualquiera vale) colocad primero una capa de Salmón ahumado, una capa de arroz cocido en su punto, una capa de gula salteada con ajo y gambas (hay marcas de gula increíblemente baratas, poco más de 1€), una capa de salsa fresca, tipo salsa de yogourt o similar, otra capa de arroz y por último o una tortita de trigo (tipo Old El Paso), crepe o parecido que nos haga de base cuando le demos la vuelta.
Desmoldar dandole la vuelta de forma que el salmón quede arriba. Si el molde tenía forma, recortar el resto de tortita que sobra y meter en la nevera. Servir frío. Delicioso.